<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407</id><updated>2012-03-01T21:49:37.585+01:00</updated><title type='text'>artículos de el pobrecito hablador</title><subtitle type='html'>Aquí encontrarás artículos satíricos de opinión sobre temas de actualidad política, costumbres y hábitos de los españoles, parodias de artículos serios y programas de televisión, artículos sobre el mundo de la enseñanza, artículos sobre historia contemporánea y II Guerra Mundial y artículos de crítica musical (clásica y pop-rock).
Además se hacen artículos de opinión por encargo</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>40</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-7308796550439924476</id><published>2012-02-27T00:34:00.000+01:00</published><updated>2012-03-01T21:49:37.597+01:00</updated><title type='text'>Torrente y los policías de verdad (apatrullando la ciudad)</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;(VI: 2011-2012)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Juan Gómez Capuz&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;TORRENTE Y LOS POLICÍAS DE VERDAD (APATRULLANDO LA CIUDAD)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En primer lugar, deseo agradecer a los internautas el éxito que está teniendo este blog, que ya supera las 2.500 visitas, 900 de ellas desde el extranjero, lo cual me está llevando a plantear hacer una versión en inglés de alguno de los artículos de temática más universal (los de crítica musical, en especial). También es una muestra de que la cultura seria y la prosa satírica, mezcladas en artículos que quizá sean muy largos para la inmediatez de nuestros tiempos y la prisa de los internautas, todavía tienen un hueco en ese gran universo que es internet, para desesperación –supongo– de Enrique González-Macho (quien parece una versión cañí de Francis Ford Coppola… y el Yeti), convertido ahora en el relevo del Establishment o Lobby anti-internauta que hay en este país, paradójicamente, entre las filas más “progres”. Viene esta alusión a cuento de que mi primera intención era hablar sobre el cine español, aprovechando la sosa gala de los Goya, en un artículo titulado “El cine español y la Academia de los sobrevalorados”. Pero la actualidad manda y los sucesos que han acaecido esta semana que acaba en mi ciudad, Valencia, entre policías y estudiantes, reclaman mi atención. Ya que soy un bloguero muy visitado, debo hacer honor a mi “nombre de guerra” (eso implica que tengo “enemigos”, como veremos a continuación) de “El pobrecito hablador” y realizar de manera valiente la labor que en esta sociedad tan compleja y a la vez apática hubiera llevado a cabo el gran Mariano José de Larra.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En efecto, en Valencia, lugar donde últimamente pasan cosas muy interesantes, hemos vivido una semana de auténtica lucha campal, aunque poco a poco las cosas se han ido desinflando, quizá porque la “mano negra” política que había tras los dos bandos ha comprendido que las cosas se le habían ido de las manos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las reclamaciones de los estudiantes del IES Luis Vives, instituto de secundaria decano de la ciudad, eran legítimas: no había calefacción, en un tramo final de invierno mucho más frío de lo que esperábamos, entre otras razones porque la Conselleria d´Educació está pagando “ahora” a los institutos las partidas de presupuesto correspondientes a… ¡septiembre-diciembre de 2011!; por ello no es de extrañar que en muchos institutos no se disponga de liquidez para pagar los recibos de agua, luz y electricidad y que tengan que ser muchas veces las AMPAS de los centros quienes adelantes ese dinero. A ello hay que añadir toda una serie de medidas que tienen por objeto degradar la calidad de los servicios públicos en la Comunidad Valenciana, sobre todo en los ámbitos de la sanidad y la educación (y no digamos nada en el de la cooperación internacional, donde ha vuelto a saltar otro escándalo de “toma el dinero y corre”).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En consecuencia, los estudiantes del IES Luis Vives decidieron esta semana elevar el tono de sus protestas, manifestándose a la puerta del centro y cortando el tráfico en la zona más céntrica de la ciudad, un punto neurálgico que une la Estación del Norte con la Plaza del Ayuntamiento. Hasta ahí todo normal, pero parece que los sindicatos de estudiantes (los sufrí de cerca en mi Facultad de Filología en los 80) se dedicaron a caldear el ambiente más de lo normal y a convertir la protesta cívica en un nuevo mayo del 68. Primer error.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero más grave fue el segundo error, que procedió del bando contrario. Ante la potencial amenaza de alteración del orden público, el jefe de la Policía Nacional en la Comunidad Valenciana, Antonio Moreno, dispuesto a reverdecer viejos laureles de España 2000 y Levantina de Seguridad, aleccionó a sus hombres como si se tratara de un ejército en pie de guerra con tácticas de guardias de seguridad de discoteca.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El resultado es que el pasado lunes 20 de febrero a mediodía los dos bandos parecían&amp;nbsp;preparados para&amp;nbsp;una lucha campal, una especie de “guerra total” como la de soviéticos y nazis en el frente del Este. Muchos locutores radiofónicos han hablado de lo que no vieron y de lo que les contaron “los suyos” (como de costumbre), pero cuando yo llegué del trabajo a las cuatro y cuarto de la tarde a la Estación del Norte pude contemplar un auténtico escenario antes de la batalla. Ya se percibía mucha violencia verbal por parte de los dos bandos, y en cualquier momento podía saltar la chispa. Curiosamente, suelo coger el autobús para casa a cinco metros del extremo del Luis Vives y tenía que pasar por delante de todo el cotarro. Así que opté por desviarme por la calle Xátiva pegado a la acera opuesta al instituto. Pero aún estaba cerca de primera línea de fuego. El despliegue policial era enorme y desproporcionado: en cada esquina había tres o cuatro policías nacionales con la panoplia completa de antidisturbios (cascos con protector del rostro, chalecos antibalas, subfusiles para lanzar pelotas de goma). Y eso que a dicha hora las calles estaban desiertas: parecían las Stormtrooopers del Imperio en el yermo planeta Tattooine. Pero siempre los tenías a centímetros. &lt;em&gt;Every breath you take, every move you make, every bond you break, every step you take, I´ll be watching you&lt;/em&gt;. Yo intentaba pasar con la mayor tranquilidad posible junto a ellos, pues sabía que me encontraba en serio peligro: si se hubiera sabido que era profesor, sin duda me hubieran atacado los dos bandos con todos sus efectivos. Para reforzar el dispositivo, en San Agustín había muchos policías locales que, al parecer, pasaban por allí, como Aute, para “controlar” el tráfico: eran los sargentos pimientas de Lovely Rita.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No pude contar cuántos policías nacionales había, y tampoco nos lo ha querido decir el gran Antonio Moreno, pues en la rueda de prensa posterior afirmó que “no quería dar esos datos a sus enemigos”. La frase no pudo ser más desafortunada. Desde el punto de vista comunicativo, era la típica bravata al estilo de Alfonso Rus. A mí me recordaba a las bravuconadas habituales de Julio César en &lt;em&gt;La guerra de las Galias&lt;/em&gt; mezcladas con un sketch de Gila (¿Es el enemigo? Que se ponga) y todo ello pasado por un espejo deformante de Valle Inclán. Desde el punto de vista jurídico, casi equivalía a una declaración de guerra, y en ese caso nos podríamos plantear la posibilidad de impartir a los alumnos una “optativa instrumental” (nunca mejor dicho) de “Tácticas de guerrilla urbana”, aunque por lo que se vio después, ellos pueden defenderse solitos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Porque ese lunes, hacia las seis de la tarde, al final se armó. La violencia verbal dio paso a la violencia física y el abrumador despliegue policial hizo valor su superioridad. Yo creo que la actuación policial tenía en el fondo una justificación, y que el gran Antonio Moreno había sabido ver la conexión lógica: si los alumnos del Luis Vives se quejan por la falta de calefacción, vamos a calentarlos nosotros gratis. Las escenas de represión policial que se pudieron en ver varios canales de televisión me hicieron pensar que la película &lt;em&gt;La casa de los espíritus&lt;/em&gt; que hacía poco había visto con mis alumnos no estaba tan alejada de la realidad que estábamos viviendo en la ciudad. Además, durante todo el día sobrevoló el centro de la ciudad un helicóptero de la policía nacional, haciendo más evidente la analogía con los hechos descritos en &lt;em&gt;La casa de los espíritus&lt;/em&gt; o, incluso, con &lt;em&gt;Apocalypsis Now Redux&lt;/em&gt;. Esa tarde no vi llover, pero vi gente correr y no estabas tú. Por su parte, en Canal 9 emitían una película del Oeste, quizá porque este género cinematográfico (que odio casi tanto como el cine español) ha sido el favorito de dictadores tan brillantes como Hitler y Kim Jong Il y, también, por una mera cuestión de autodefensa: en una película del Oeste nunca se ha visto a un estudiante, así que no había peligro de que los escasos telespectadores pudieran detectar lo que realmente estaba pasando en el centro de la ciudad.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“¿Qué dirá mañana esa prensa canalla? Lo que le manden”. Aun así, algunos tertulianos conservadores a los que puedes escuchar sin que te suba la tensión, como Germán Yanke y Eduardo San Martín, ponían de relieve los días sucesivos el desproporcionado despliegue policial, su intervención represiva y, sobre todo, la desafortunada alusión de Antonio Moreno a los “enemigos”. Incluso el muy moderado (como Narváez) periódico docente &lt;em&gt;Magisterio&lt;/em&gt;&amp;nbsp; dice en su reciente editorial del 29 de febrero que "por eso mismo, generó la desproporcionada represesión policial. Sobre todo en el inicial número de efectivos movilizados, creando una situación de conflicto y, pese a la contención, porrazos que nunca tuvieron que darse".&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El martes aún hubo tensión, y algunos incidentes. Los demás días la cosa se calmó, como si ambos bandos (y sus respectivas “manos negras”) se hubieran dado cuenta de que se habían pasado de la raya. También contribuyó a la calma la paulatina sustitución de los antidisturbios de la policía nacional por los policías locales de Lovely Rita, que aportaron un mensaje de paz y amor. Todo pareció disolverse (quizá no sea el verbo más adecuado en estas circunstancias) como azucarillos en el agua, y ya a partir del miércoles el miedoso escritor al que estás leyendo se atrevió a acudir a la parada de autobús habitual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora parece que el punto caliente se ha desplazado a Barcelona, donde las legítimas protestas de los estudiantes se han visto pronto enturbiadas por la actuación de colectivos antisistema que han gozado de mucha vidilla y total impunidad durante años, especialmente durante el tripartito. Y eso que la policía autonómica, los Mosos d´Esquadra, tampoco se andan con contemplaciones a la hora de reprmir a los manifestantes, aunque algunas personas y ciertos grupos mediáticos los consideran más tolerables porque pegan en catálán (para información de los no catalanohablantes explicaré que los Mossos d´Esquadra se llaman así porque además de pegar, "muerden").&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Resumiendo, la verdad es que me sorprendió tan desmesurada actuación policial el lunes 20, pues he de reconocer la buena labor de la policía nacional en estaciones de tren y otros lugares públicos, así como la profesionalidad y la paciencia de los policías nacionales y funcionarios civiles en la Comisaría del DNI electrónico del Hospital (barrio de El Pilar), donde tienen que bregar cada día con cientos de “indocumentados”, en el doble sentido de la palabra. O quizá sea que en el fondo, si se les rasca un poco, si se ven desbordados, si tienen determinados jefes o si&amp;nbsp;hay una “mano negra” de carácter político que los manipula, aunque ahora lleven esos trajes azules tan molones y ajustados, algunos policías nacionales, como Torrente, y como decía Humphrey Bogart en &lt;em&gt;Casablanca&lt;/em&gt;, “siempre vestirán de gris”.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-7308796550439924476?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/7308796550439924476/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2012/02/torrente-y-los-policias-de-verdad.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/7308796550439924476'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/7308796550439924476'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2012/02/torrente-y-los-policias-de-verdad.html' title='Torrente y los policías de verdad (apatrullando la ciudad)'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-1506754849422843874</id><published>2012-01-16T20:19:00.002+01:00</published><updated>2012-02-22T21:23:50.595+01:00</updated><title type='text'>Historia de un funcionario que antes fue becario</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;(VI: 2011-2012)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Juan Gómez Capuz&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;HISTORIA DE UN FUNCIONARIO QUE ANTES FUE BECARIO&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A raíz de las numerosas operaciones de acoso y derribo que estamos sufriendo los funcionarios de rentas medias por parte de todo tipo de administraciones, sean locales, autonómicas o nacionales, se han publicado en estos últimos días diversos artículos en los que se pone de manifiesto la divergencia entre los que crearon el caos y la deuda y los que la estamos pagando. Por supuesto, los autores de tales artículos son funcionarios que han visto reducidos en un 25% su poder adquisitivo en los últimos años, pero no así su dedicación en ámbitos tan vitales como la sanidad, la educación y la justicia. Y han tenido que escribirlos los propios funcionarios porque, por lo visto, el resto de la opinión pública española, siempre cainita, parece haberse alegrado con tales medidas, aunque en el fondo atenten contra la calidad de los servicios básicos antes mencionados.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Destacan estos funcionarios que obtener su plaza no fue algo gratuito. Quizá pueda haber alguna leve excepción en la administración local y, sobre todo, en el mundo universitario, todavía dominado por una asfixiante endogamia, pero en el resto de oposiciones las plazas se ganan en buena lid y con mucho esfuerzo. Los que lo conseguimos en los años 90 renunciamos además al dinero fácil del pelotazo de la construcción, de las comisiones ilegales y otros chanchullos, y nos conformamos con un sueldo modesto, ya congelado a finales de los 90 por obra y gracia de Aznar para hacer los deberes y entrar en el euro. Por el contrario fueron años de enclaustramiento, ocho o nueve horas diarias de estudio, sin fines de semana libres, con escasa vida social y nula vida sexual. Pero lo peor venía después. Cuando conseguías una plaza, el problema era dónde. En nuestro actual reino de taifas, presentarte en una comunidad autónoma diferente era hipotecar tu futuro, irte casi al extranjero (me sentí más descolocado en aquella España profunda y rural que cuando estuve de Erasmus en Alemania). Maestros que deambulaban por destinos que ni siquiera aparecían en el mapa, profesores de secundaria que aterrizaban en pedanías remotas en las que los listillos del ayuntamiento habían decidido “construir” un instituto. Para los que somos tan urbanitas neuróticos como Woody Allen, esos pueblos de interior eran como un destierro, como la Tomi del Mar Negro para el sofisticado Ovidio. Zagales por civilizar que te seguían para saber dónde vivías, y al día siguiente cuando llamaban al timbre y abrías, recibías varias pedradas. Supongo que era su forma de dar la bienvenida, porque si te quejabas al Jefe de Estudios, él te respondía como en el chiste de Gila: “al que no le gusten nuestras bromas, que se vaya del pueblo”. El problema es que no te podías ir, que te tenías que chupar al menos dos años en aquella tierra de vándalos. Paisanos que te afeaban la conducta por estar soltero. Zagalas casaderas que se escandalizaban cuando veían que eras más aficionado a la música clásica que a la caza mayor y a bricomanía. Y lo peor de todo, la década prodigiosa del pelotazo inmobiliario, 1998-2008, hasta que aquello petó por todos los lados, como no podía ser de otra forma. El chaval descerebrado que te chuleaba diciendo “en cuanto cumpla los 16, me dejaré toda esta mierda del instituto y me pondré a trabajar en la obra, y ganaré el doble que tú”. Y era verdad. Y para que no quedara duda, se pasaba por delante del instituto con su Audi de alta gama. El sueldo le daba para mucho: para el coche de lujo, para un pisazo, y hasta para varios “nevaditos” los fines de semana (a ti se te quedaba en nada después de pagar el aquiler). Eran analfabetos funcionales y no sabían hacer la O con un canuto, pero las chicas se los rifaban. Más o menos como en Gran Hermano, pero a escala industrial. Incluso los inmigrantes que acababan de llegar, sin conocer el idioma y sin papeles, haciendo horas en el andamio ganaban mucho más que tú. Y de nuevo las chicas se los rifaban. Qué gran visión de futuro la de las mujeres españolas en aquella década prodigiosa: ¿dónde se iba a comparar un funcionario pálido como un vampiro tras meses o años de enclaustramiento, engordado por el esfuerzo intelectual y la falta de ejercicio, con un maromo de color, alto y fibrado, con unos abdominales tipo&amp;nbsp;Ibaka, y que además ganaba casi el doble? ¿importaban las diferencias culturales y de mentalidad? ¿importaban los valores? No importaban nada, sobre todo en las grandes ciudades, donde todo vale. Porque cuando el funcionario urbanita volvía a su ciudad, se encontraba también descolocado, ya que “trabajaba fuera”. Ese era el gran precio de su apuesta: no sólo el sacrificio para ganar una plaza en una oposición, sino el desarraigo posterior. En cambio, todos los demás salían ganando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y cuando las cosas vengan mal dadas, la culpa será de los funcionarios, como antes era de los judíos o de Yoko Ono.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A pesar de todo, sentías que habías conseguido algún objetivo, y sentías ilusión y vocación por tu trabajo. En años anteriores, las condiciones laborales habían sido aún peores. Parece que en los últimos meses la Administración está dispuesta a reconocer parte de la antigüedad de los que nos curtimos durante varios años como becarios, con un sueldo inferior a mileurista, sin derecho a paro y sin Seguridad Social, desempeñando además funciones muy inferiores a nuestro cargo (lo que aparece en las series de televisión NO es ficción) como hacer de chófer para catedráticos, limpiar los despachos y traer los cafelitos. Durante ese mismo período de becario de investigación también hice la mili, con lo cual limpié despachos y traje cafelitos por partida doble. Por cierto, que la decisión de la Administración no es gratuita ni altruista: nos reconocerán parte de la antigüedad sólo si nosotros les pagamos ahora las cuotas que hace casi veinte años otros deberían haber pagado por nosotros, lo cual evidencia un claro problema de liquidez de la Seguridad Social (como vemos, la SS nunca da puntada sin hilo). Por cierto, el otro día me pasé por allí para ir moviendo papeles, pero me dijeron "vuelva usted mañana". Ellos sí que son funcionarios de verdad.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y ahora que las administraciones públicas nos siguen bajando el sueldo y aniquilando sexenios (Vela nos deja a dos velas) para recuperar el dinero que ellos se gastaron irresponsablemente, cada vez tengo la sensación de que nos quitan dinero por pura envidia. Porque después de que petara toda esta gran farsa del pelotazo inmobiliario, los funcionarios hemos perdido buena parte del poder adquisitivo, pero aún conservamos nuestro empleo, parte del sueldo y nuestra ilusión por trabajar en los sectores básicos (educación, sanidad, justicia) de una sociedad cada vez más apática y desnortada. En cambio, me pregunto qué habrá sido de todos aquellos aprovechados del pelotazo. Desgraciadamente, como siempre sucede en este país, los principales responsables han salido casi indemnes: las fundaciones que se "fundían" todo el dinero, los aeropuertos en cada capital de provincia (preferentemente en yermos recalificados), los parques temáticos en secarrales también recalificados, las obras faraónicas con estatuas del proócer de turno, las estrellas de rock en verbenas de pueblo por capricho de un político que quería emular a los sátrapas del Norte de África. Pero, ¿qué habrá sido del zagal descerebrado que se dejó los estudios sin terminar la ESO, se embarcó en cochazo, pisazo y adicciones varias,&amp;nbsp;y que tendrá ahora un mono más grande que King Kong? ¿qué habrá sido de la extraña pareja de mujer española y maromo senegalés, ahora ambos en el paro, con el piso embargado y con varios hijos, y con las diferencias culturales a flor de piel ahora que el dinero y la pasión ya no las pueden tapar? Como dijo el poeta, ¿qué se hicieron? ¿a dó fueron? ¿fueron sino devaneos? ¿qué fueron sino verduras de las eras? ¿ande andarán? ¿qué fue de ellos?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-1506754849422843874?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/1506754849422843874/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2012/01/hiistoria-de-un-funcionario-que-antes.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/1506754849422843874'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/1506754849422843874'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2012/01/hiistoria-de-un-funcionario-que-antes.html' title='Historia de un funcionario que antes fue becario'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-2282038013451843064</id><published>2011-12-08T00:13:00.001+01:00</published><updated>2011-12-11T19:26:54.900+01:00</updated><title type='text'>Lecciones de cultura alemana para españoles que quieren emigrar</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;(VI: 2011)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Juan Gómez Capuz&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;LECCIONES DE CULTURA ALEMANA PARA ESPAÑOLES QUE QUIEREN EMIGRAR&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Hace unos meses la ínclita Angela Merkel hizo un llamamiento a los jóvenes licenciados españoles en paro para que fueran a trabajar a Alemania. La propuesta parece haber sido un éxito, si nos atenemos a la espectacular subida de la demanda de cursos de Alemán en las Escuelas de Idiomas y al hecho de que los estudiantes sean jóvenes licenciados en paro, en especial, ingenieros, arquitectos e informáticos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por eso creo que los que conocemos la cultura alemana de anteriores estancias como Erasmus o con becas predoctorales debemos hacer la labor social de explicar a los jóvenes españoles cómo son las costumbres de aquel país.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En primer lugar, está la cuestión del idioma. Quienes se hayan apuntado a los cursos de lengua alemana lo estarán sufriendo en carne propia. Hay que decirlo desde el principio: el alemán es una lengua muy difícil. Y a ello hay que añadir la proverbial torpeza de los españoles para aprender lenguas extranjeras (sobran los ejemplos). El alemán reúne en sí mismo todas las dificultades que podemos encontrar en otras lenguas europeas. Para empezar, y conviene saberlo desde el principio, tiene casos, como el latín (y muchas lenguas eslavas modernas): o sea que hay que declinarlo correctamente, como si fuera la famosa escena de la vida de Brian (los alemanes también se enfadan cuando oyen a un extranjero declinar mal su milenario idioma). Además de casos (cuatro), el alemán tiene tres géneros, masculino, femenino y neutro (como el latín, nuevamente), y la atribución de los sustantivos a estos géneros es totalmente arbitraria, o sea, que no hay más narices que aprenderlos de memoria (si los guiris se equivocan que es una gloria con nuestros dos géneros, imagínate con tres). Además, tienen tropecientas formas de hacer el plural, pues el plural en &lt;em&gt;–s&lt;/em&gt; es una carambola de las lenguas románicas occidentales (deriva de los acusativos plurales) copiada luego por el inglés, pero el 95% de las lenguas del mundo desconoce el plural en &lt;em&gt;–s&lt;/em&gt; . También asusta ver muchas palabras escritas con mayúscula inicial, pero aparte de cierta concesión a la &lt;em&gt;Weltanschauung&lt;/em&gt; colosalista y megalómana del &lt;em&gt;Volkgeist&lt;/em&gt; alemán (véase Wagner y el castillo de Neuschwanstein), la razón es bien sencilla: todos los sustantivos, sean comunes o propios, se escriben con mayúscula inicial. Pero lo peor de todo es el vocabulario: a su lado, el inglés es una lengua germánica de mentirijillas, repleta de palabras románicas y grecolatinas; todo ese vocabulario común que nos salva el culo cuando intentamos hablar inglés no existe en alemán, pues allí casi todas las palabras son de etimología germánica. Eso significa que el vocabulario te supera, te desborda, nunca sabes las suficientes palabras para iniciar una conversación o hacer una redacción medio decente (aún conservo libros leídos en alemán con los márgenes repletos de anotaciones de vocabulario, como las glosas que hacían los monjes medievales). Y lo peor de todo es que el vocabulario y el género de los sustantivos es lo primero que se olvida, si no lo practicas. El vocabulario básico coincide bastante con el inglés, pero sólo sirve de asidero al principio. Y también coincide con el inglés en otro de los puntos negros de la gramática: el alemán también tiene “phrasal verbs” compuestos por un verbo y una partícula cuyo significado global no equivale a la suma de sus componentes y que por tanto hay que aprender de memoria (además, la partícula no aparece hasta el final absoluto de la frase, con lo cual estás todo el rato en un ay). De todas formas, si alguien se siente totalmente perdido con el idioma, existe un plan B, aunque bastante mal visto por los alemanes: ellos te pueden hablar en inglés (suponiendo que algún español hable bien inglés).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Para ilustrar mejor algunos aspecto de la cultura alemana, pondremos en algunos casos el término alemán entre paréntesis (y con mayúscula inicial, pues casi siempre se trata de sustantivos), como suele ocurrir en los tediosos textos de filosofía sobre Kant, Hegel o Heidegger (vaya trío), donde cada tres palabras te encuentras con el inevitable paréntesis que encierra un larguísimo nombre en alemán. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Dejando el idioma, que ya con esa breve panorámica da bajón, podemos pasar al ámbito de las costumbres. En primer lugar, en Alemania se saluda dando la mano a los hombres… y a las mujeres. Nada de besitos en la mejilla, a no ser que se trate de una alemana (del sur) que ha pasado mucho tiempo de Erasmus en España y ya esté algo achispada. Lo de Merkel y Sarkozy es también la excepción que confirma la regla: en este punto la rígida y luterana Merkel ha claudicado, pero basta ver vídeos de hace dos o tres años en los que Angela huía despavorida de los arrumacos del Petit Nicolas. Incluso quien sea aficionado al cine alemán “alternativo” podrá comprobar cómo hombres y mujeres se saludan educadamente dándose la mano antes de pasar a mayores. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Otro aspecto de las costumbres es la vigencia de la distinción entre el tratamiento de &lt;em&gt;usted&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Sie&lt;/em&gt;) y &lt;em&gt;tú&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;du&lt;/em&gt;). El uso de &lt;em&gt;usted&lt;/em&gt; tiene muchísima mayor vigencia que en España, donde en los últimos treinta años hemos vivido un auténtico desmoronamiento de las más elementales normas de urbanidad y asistimos a un tuteo generalizado. En Alemania no sólo hay que hablar de usted a personas desconocidas o personas de mayor nivel jerárquico, sino que incluso compañeros de trabajo sin especial amistad se hablan entre ellos de &lt;em&gt;usted&lt;/em&gt; . Así que cuidadín con el tuteo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El mantenimiento de un verdadero civismo y de normas de urbanidad en Alemania se concreta en situaciones donde los españoles actuaríamos de manera anárquica e irresponsable. Allí hay menos normas que aquí, pero se cumplen todas, como si sus habitantes estuvieran imbuidos, desde la niñez, del imperativo categórico kantiano. Por ejemplo, es normal que ningún peatón cruce cuando su semáforo está en rojo, aunque no se vea ningún coche en varios kilómetros a la redonda, e incluso creo que un guardia de tráfico te podría multar por dicha infracción (resulta un poco contradictorio en una nación acostumbrada a invadir otros países, pero así es; me imagino que el ejército alemán siempre ha tenido un cuerpo de zapadores especializado en desconectar todos los semáforos de los pueblos fronterizos de Bélgica). Igualmente, en las autopistas alemanas, tan largas y monótonas como el tema &lt;em&gt;Autobahn&lt;/em&gt; de Kraftwerk, no hay límite de velocidad, pero casi todo el mundo conduce con prudencia y hay menos accidentes que en España. También es muy estricto el reciclaje de las basuras y los demás vecinos te reñirán si no colocas la basura orgánica, los plásticos, los cristales y los cartones en sus contenedores adecuados. Por supuesto, no hay casi nunca basura ni cacas de perro esparcidas en la calle. Hay silencio a las horas en las que debe haber silencio. Todo el mundo paga su billete en el metro, autobús o tranvía. Los autobuses suelen ser muy largos y articulados con tres puertas que sirven tanto de salida como de entrada (en España eso sería un caos, pero allí funciona bien); en algunas paradas sueles ver a tres hombres fornidos y cerveceros que charlan animadamente, pero cuando llega el autobús se separan y cada uno entra por una puerta distinta… porque son los revisores y así nadie tiene escapatoria.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las horas de comer y cenar son diferentes a los de España, como ocurre en casi todos los países civilizados de nuestro entorno (supongo que el tardío horario español será pronto prohibido por alguna directiva comunitaria). Se hace una comida ligera (&lt;em&gt;Mittagessen&lt;/em&gt;) a las 12 del mediodía, muchas veces cerca del trabajo o en la Mensa de la universidad. En cambio, como se cena en casa temprano, hacia las 6 de la tarde, esa comida (&lt;em&gt;Abendessen&lt;/em&gt;) es más copiosa. Obviamente, el horario de apertura de los comercios se ajusta a ese ritmo de vida y comida. Por tanto, los comercios abrirán de 9 a 12 y de 2 a 5.30. Es casi imposible encontrar un comercio abierto más allá de las 6 de la tarde y eso puede desquiciar a cualquier español. Los alemanes sólo se permiten esa locura una vez al mes, el llamado &lt;em&gt;länger Dönnerstag&lt;/em&gt;, el último jueves de cada mes, día casi de carnaval en que los comercios abren hasta las 8.30 de la noche, hora que en Alemania es casi sinónimo de madrugada.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hablar de las horas de comer y cenar nos lleva de cabeza (o más de boca) al tema de la comida. Los hábitos culinarios alemanes son muy diferentes de los españoles. Para empezar, cocinan con grasa animal y desconocen casi por completo el aceite de oliva. Si el españolito que llega allí tiene &lt;em&gt;morriña&lt;/em&gt; del aceite de oliva, sólo lo podrá encontrar, a precios muy caros y de baja calidad italiana, en los ultramarinos turcos. El problema añadido es que si entender a un alemán es muy difícil,&amp;nbsp; entender a un turco hablando alemán es casi imposible. Y además con ellos no funciona el plan B, pues casi ninguno habla inglés. Así que tendrás que pedir el aceite de oliva por señas. Si al final consigues el aceite de oliva (&lt;em&gt;Olivenöl&lt;/em&gt;), el problema siguiente es el de cocinar con él, porque provoca bastante más humo que la grasa animal y entonces tus vecinos alemanes llamarán a la policía pensando que se quema tu piso o que estás preparando un atentado suicida. Olvídate de las sardinas y boquerones porque allí sólo conocen una variedad mucho más grasienta, salada e insabora llamada arenque (&lt;em&gt;Herring&lt;/em&gt;), que es necesario condimentar con todo tipo de salsas y perejil para que sepa a algo (por cierto, el término “sugerencia de presentación” que aparece cada vez más en las conservas y platos preparados españoles es una traducción del alemán &lt;em&gt;Servierungvorschlag&lt;/em&gt;, ya que una vez una señora alemana demandó a la empresa porque en la lata los arenques no tenían la salsa ni el perejil que aparecían en la fotografía que ilustraba el producto; creo que es obvio decir que esa señora ganó el juicio). Los alemanes son muy adictos a la carne de cerdo, pero desconocen esa &lt;em&gt;Delikatessen&lt;/em&gt; que es el jamón serrano y lo reemplazan por mil y un tipos de salchichas. Tienen algo a medio camino entre el jamón serrano y el de York, algo así como el lacón gallego, que sería la chuleta de Sajonia (llamada allí &lt;em&gt;Kasseler Rippchen&lt;/em&gt;), pero poco más. Como son muy ecologistas, alternativos y multiculturales (parece que es su nueva ideología oficial), nos llevan mucha ventaja en el consumo de &lt;em&gt;tofu&lt;/em&gt; y hamburguesas vegetales (que también actúan como socorrido alimento para los turcos en cantinas varias), así como en todo tipo de restaurantes exóticos (es una manera de reconocer que su cocina es mediocre), entre los que destacan los italianos y los japoneses (quizá por los tradicionales lazos de amistad), los chinos (pero cuidadín, que en ellos la comida es muy picante), los mejicanos (superpicantes) y los argentinos. Los restaurantes españoles sólo sirven para antiguos emigrantes nostálgicos y son tan cutres y anticuados como una película de Cine de Barrio: no vayáis.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Bueno, no quiero extenderme más. Si hace falta y me lo pedís, publicaré una segunda entrega. Espero que con estos consejos os resulte más llevadera vuestra futura vida en Alemania.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-2282038013451843064?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/2282038013451843064/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2011/12/lecciones-de-cultura-alemana-para.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/2282038013451843064'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/2282038013451843064'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2011/12/lecciones-de-cultura-alemana-para.html' title='Lecciones de cultura alemana para españoles que quieren emigrar'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-7313746561750678696</id><published>2011-10-30T23:37:00.011+01:00</published><updated>2011-11-04T19:21:13.017+01:00</updated><title type='text'>Pixelandia</title><content type='html'>LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;br /&gt;(VI: 2011)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Gómez Capuz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;PIXELANDIA&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Vivimos en Pixelandia. No cabe duda. Una nueva muestra de la moral hipócrita de los tiempos que corren consiste en publicitar las imágenes y fotografías más privadas de las personas (sobre todo a través de Facebook) y a continuación pixelar algunos detalles de esas fotos. Yo pensaba que ya era bastante maldición la señal del TDT, que cada dos por tres se va pixelando y finalmente se queda la pantalla en negro con el letrerito "No hay señal" (&lt;em&gt;Cuán presto se va la señal&lt;/em&gt;, que diría el poeta). Pues resulta que ahora pixelan las imgénes a posta.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Para empezar, curioso es también el verbo &lt;em&gt;pixelar&lt;/em&gt;. Como otros muchos engendros informáticos, procede del acrónimo o amalgama del inglés americano (ellos lo llaman &lt;em&gt;blending&lt;/em&gt;, como si fuera un whisky) consistente en seleccionar las sílabas iniciales del sintagma &lt;em&gt;picture element&lt;/em&gt;, convirtiendo en &lt;em&gt;x&lt;/em&gt; la pronunciación africada del grupo &lt;em&gt;–ctu-&lt;/em&gt; . Esta palabra es un sustantivo, aunque en inglés puede pasar directamente a funcionar como verbo (&lt;em&gt;to pixel&lt;/em&gt; ) sin necesidad de cambio formal alguno; en castellano, no obstante, es necesario darle las desinencias verbales de la primera conjugación, y así obtenemos &lt;em&gt;pixelar&lt;/em&gt;, que a su vez recuerda a los numerosos verbos de origen caló o gitano que en nuestra lengua acaban en &lt;em&gt;–elar&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;currelar, camelar, niquelar&lt;/em&gt;, etc). Quizá así comprendamos mejor que &lt;em&gt;pixelar&lt;/em&gt; una imagen es casi lo mismo que &lt;em&gt;camelar&lt;/em&gt; una imagen.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Volviendo a Pixelandia, una de las muestras de hipocresía que más me han llamado la atención en los últimos días es la costumbre de ciertos medios de comunicación (en especial, Tele 5, cadena siempre muy preocupada por la ética y el código deontológico) de pixelar el cigarrillo que está fumando una persona que sale en pantalla. Cuando aún no nos habíamos acostumbrado a la manía de pixelar las caras de los menores, práctica comprensible porque cada vez hay más pederasta informático suelto que puede aprovechar esas imágenes para colocarlas en otras situaciones, ahora viene lo del tabaco.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¡Pobres fumadores! Desde hace algunos años son objeto creciente de acoso y derribo. Cabe recordar que hace 30 años fumaba todo el mundo en los espacios públicos: el profesor en clase, los alumnos de COU y universidad, los funcionarios y hasta el médico de familia que advertía severamente a sus pacientes que “nada de tabaco, nada de alcohol y nada de sexo”. Y los que nunca hemos fumado lo padecíamos con resignación. Pero resulta que ahora los fumadores no pueden fumar en ningún sitio mínimamente cubierto. En las estaciones de tren siempre hay un guardia de seguridad exclusivamente dedicado a llamar la atención a quienes fuman en el espacio ya cubierto por techos o bóvedas; parece que con los carteristas no muestra la misma eficacia. Y por si fuera poco, desde hace escasas semanas se pixelan las imágenes de los cigarrillos por “imperativo legal” (&lt;em&gt;Kant et Bildu dixerunt&lt;/em&gt;). Y yo me pregunto, ¿sirve realmente de algo pixelar la imagen de un cigarrillo? Porque cualquier persona con dos dedos de frente (que aún las hay) puede deducir que lo que había en la imagen original era un cigarrillo. Creo más bien que, como otras muchas prohibiciones, su efecto puede resultar contraproducente. Imágenes que pasarían inadvertidas sin pixelar atraen la atención cuando se pixela algo, porque es un índice de “lo prohibido”: la gente dirá, &lt;em&gt;anda, si estaba fumando&lt;/em&gt;, e incluso pensará &lt;em&gt;¿y qué estaba fumando?&lt;/em&gt; El foco de la imagen se desplaza automáticamente hacia lo prohibido, lo pixelado, lo ocultado. Un caso muy reciente ha sido el de una foto de Messi en la cubierta de un yate: el reportero, en un exceso de celo, pixeló un pequeño objeto cilíndrico que salía de la boca del jugador pensando que era un pitillo; a partir de ahí se difundió rápidamente el bulo de que Messi fumaba. Tras examinar la foto original sin pixelar, se comprobó que se trataba de una golosina (Rajoy diría &lt;em&gt;chuches&lt;/em&gt;) verde fosforito alargada y achatada. No es de extrañar que numerosos internautas hayan señalado el carácter hipócrita de estas ¿pixelaciones? (&lt;em&gt;pixellatio imaginum&lt;/em&gt;). Porque, vamos a ver, resulta que en los telediarios y en internet podemos ver hasta la saciedad, en abierto y sin pixelar,&amp;nbsp;las imágenes del satánico sátrapa Gadafi hecho un cristo tras ser linchado por los milicianos; podemos ver las imágenes del joven Simoncelli moribundo sobre el asfalto; podemos ver cuerpos desmembrados después de un atentado suicida; y si tiramos de videoteca, podemos volver a ver una y otra vez las imágenes del valiente Paquirri desangrándose hasta la muerte. Pero ver a una persona fumando, eso sí que no. Como diría Peñafiel, &lt;em&gt;eso no puede ser, María Teresa&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Al igual que muchos internautas, pues todos tenemos mucho tiempo libre y una gran vida interior, también me he preguntado si esta pixelación de cigarrillos tendrá efectos retroactivos. Si se trata de imágenes de hace un año, ¿también habrá que pixelar el pitillo? ¿Y qué pasa con las series y películas? ¿Quizá por ser “obras de ficción” están exentas de la norma pixeladora? Sinceramente, no me imagino la colosal tarea de pixelar todos los cigarrillos que salen en las películas de cine negro (por cierto, si pixelan los cigarrillos de esas películas, ¿pixelarán también las armas y los asesinatos?). O quizá se limiten a poner un aviso del tipo “No hemos pixelado los cigarrillos por respeto a la integridad de estas obras de arte, pero que sepan todos que en aquella época remota los seres humanos desconocían los efectos nocivos del tabaco”.&amp;nbsp;Es lo mismo que ha sucedido con la reciente censura de un cartel publicitario de una película en la que Julia Roberts y Tom Hanks van en una &lt;em&gt;scooter&lt;/em&gt;&amp;nbsp;sin el casco puesto, porque refleja una época en la que no era habitual ni obligatorio llevar casco. ¿Qué es más importante? ¿La verosimilitud histórica y aristotélica o el cumplimiento de una normativa actual? ¿Qué harán nuevamente con las películas antiguas? ¿Fotoshopearán cascos inexistentes en el original, como &lt;em&gt;in illo tempore&lt;/em&gt; los censores cubrían los escotes generosos de opacas telas virtuales? ¿Por qué los legisladores judiciales y religiosos siempre ha tenido tan nulo sentido del humor y de la realidad histórica?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tampoco sé a ciencia cierta si esta cruzada pixelatoria contra el cigarrillo es una manía específicamente española (total, como no hay asuntos más graves que resolver) o si de nuevo vamos a remolque de la legislación norteamericana (allí un vecino puede denunciar a otro si está fumando dentro de su propia casa). También podemos decir que esta hipocresía o doble moral tampoco es exclusivamente occidental: en Japón es habitual exhibir falos enormes de madera o cera en ceremonias públicas, pero en cambio se pixela sistemáticamente el miembro masculino (&lt;em&gt;the real thing&lt;/em&gt;, como dirían los americanos) en las películas más atrevidas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Quizá la pixelación del tabaco no sea más que el primer paso de una escalada pixelatoria (hay que ver cómo cunde en castellano esta palabra). ¿Qué será lo siguiente? Posiblemente los toros, otra de las tradiciones que más ha sufrido el acoso y derribo de lo políticamente correcto en los últimos meses. Cuando salgan imágenes de una corrida de toros, pixelarán al toro… ¿o quizá al torero? ¿o quizá al apoderado que está fumando en el burladero? ¿Llegaremos al extremo de que en una imagen se pixele &lt;em&gt;todo&lt;/em&gt; ? Cosas veredes, amigo Sancho.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-7313746561750678696?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/7313746561750678696/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2011/10/pixelandia.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/7313746561750678696'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/7313746561750678696'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2011/10/pixelandia.html' title='Pixelandia'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-1487939362587169833</id><published>2011-08-08T01:54:00.006+02:00</published><updated>2011-09-01T20:54:26.704+02:00</updated><title type='text'>De proselitistas y apocalípticos</title><content type='html'>LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;br /&gt;(VI: 2011)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Gómez Capuz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DE PROSELITISTAS Y APOCALÍPTICOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En la sociedad urbana moderna, cada vez más caótica, insegura y falta de valores, están proliferando numerosos grupos proselitistas. La verdad es que nunca desaparecieron del todo, desde los Hare Krishna, Mormones y Testigos de Jehová de los 70, pero ahora constituyen toda una pléyade de movimientos diversos y además –ahí es donde quiero ir a parar– sus tácticas de proselitismo son cada vez más ubicuas y agresivas. Quizá sea un síntoma de que nos acercamos a tiempos apocalípticos (por cierto, qué mala leche poner el día del fin del mundo del calendario maya el 21 de diciembre de 2012, justo la víspera de la Lotería de Navidad y de la paga extra cada vez más menguada). Una mala leche típica de todos estos movimientos proselitistas y cuasi-apocalípticos que ahora iremos detallando.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No soy un experto en el tema y se me escapa la multiplicidad de movimientos proselitistas que existen hoy en día. Desde mi humilde condición de sufrido urbanita neurótico y pobrecito hablador, trazaría una primera gran división entre los movimientos laicos, habitualmente denominados ONG, y los movimientos de inspiración religiosa, de signo protestante y católico. Sin duda, se trata de una distinción muy laxa e imprecisa, pues sería plausible la existencia de una ONG laica de cierta inspiración religiosa, como la Fundación Vicente Ferrer, uno de los pocos movimientos que me caen bien y que, por tanto, no trataré en este artículo. Pero como primera aproximación al tema, la dicotomía laico/religioso (enfatizada por estos propios movimientos más que por los sufridos ciudadanos, lo cual prueba la ortodoxia ideológica que los anima) podría funcionar. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los movimientos de carácter laico son los que más han crecido en los últimos veinte años, coincidiendo con el laicismo progresivo de nuestra sociedad y debido, sobre todo, al descaradísimo apoyo que les han prestado determinados partidos políticos y famosetes varios. Incluso se ha llegado a acuñar en nuestra lengua el neologismo &lt;em&gt;organización no gubernamental&lt;/em&gt; y su incómoda sigla &lt;em&gt;ONG&lt;/em&gt; para denominarlos (aunque en algunos casos tal denominación roza la ironía y el oxímoron). Las ONG son especialmente activas en los centros urbanos y tienen como &lt;em&gt;víctimas&lt;/em&gt;, perdón &lt;em&gt;objetivos&lt;/em&gt;, perdón &lt;em&gt;targets&lt;/em&gt;, a la gente joven (entre 20 y 45 años) de cierto nivel cultural (es decir, una especie en vías de extinción). Son muy educados (a diferencia de los &lt;em&gt;Indignados&lt;/em&gt;, a quienes algunos ingenuos consideran también una ONG) y se identifican con petos de colores que habitualmente representan a su ONG, con lo cual me recuerdan a los auxiliares de los partidos de Champions que llevan en la espalda la palabra &lt;em&gt;Steward&lt;/em&gt; (al principio pensaba que todos se apellidaban así). Sin duda, estos proselitistas laicos han seguido un cursillo intensivo para saber cómo abordar a los ciudadanos y, sobre todo, dónde abordarlos. Porque tienen una especial habilidad para ubicarse en aceras de calles muy transitadas, en la entrada a ciertos organismos públicos donde los sufridos ciudadanos ya tenemos bastante con bregar con la burocracia autonómica (como el PROP y la Ciutat de la [in]Justícia) y, sobre todo, en la entrada a ciertos centros comerciales donde parece que estas ONG disponen de carta blanca (en otros grandes almacenes, en cambio, nunca se dejan ver). Sus principales armas son la sorpresa y el miedo (parodiando a McLuhan, "el miedo es el mensaje"). Han recibido también una completa formación “militar”, pues entre tres o cuatro con capaces de copar todos los accesos a los lugares que he mencionado, por lo cual el sufrido ciudadano apenas tiene escapatoria. Incluso dejan a uno de sus efectivos en la entrada secundaria de estos lugares, cuando perciben que hay una fuga de ciudadanos hacia esa “escondida senda”. También han recibido una completa formación retórica, aunque no tan intensa como la de sus primos los proselitistas religiosos: cuando te “cazan” y te sueltan el sermón, sus palabras favoritas son &lt;em&gt;injusticia&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;sostenibilidad&lt;/em&gt;. Hay que luchar –dicen– por evitar las injusticias que se cometen en este mundo globalizado y hay que garantizar la sostenibilidad del planeta. Pero en el fondo la palabra clave es &lt;em&gt;Apocalipsis&lt;/em&gt;: si no colaboramos con ellos (cada ONG se arroga la propiedad de la solución perfecta a los males del mundo moderno, faltaría más), nuestro mundo, tanto en el aspecto socioeconómico como medioambiental, llegará al final de sus días. Además, parece que esta palabra &lt;em&gt;Apocalipsis&lt;/em&gt; les produce un paradójico placer, como si por el hecho de estar en la “ONG elegida” la cosa no fuera con ellos (a lo mejor les han dicho en su ONG que vendrán los extraterrestres a rescatarlos). De hecho, ahora veremos que, en el fondo, las diferencias que los separan de los proselitistas religiosos no son tan grandes como a primera vista pudiera parecer.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los movimientos de carácter religioso se han identificado tradicionalmente con ciertas escisiones e iglesias (algunos malpensados las llaman &lt;em&gt;sectas&lt;/em&gt;) protestantes como los Mormones y los Testigos de Jehová, a los que se sumaron en los años 70 pintorescos grupos de religiosidad oriental como los Hare Krishna. Pero en la actualidad, lo que más llama la atención es la creciente presencia de grupos católicos preconciliares, muy arropados por la propia jerarquía de la Iglesia Católica desde el monumental golpe de timón ultraconservador protagonizado por Juan Pablo II (&lt;em&gt;santo súbito&lt;/em&gt;) tras la breve primavera que representó Juan Pablo I (&lt;em&gt;morto súbito&lt;/em&gt;). Otro aspecto curioso es la autodenominación: a pesar de ser más católicos que el Papa y la Inquisición española, ellos prefieren la denominación de &lt;em&gt;cristianos&lt;/em&gt; a la de &lt;em&gt;católicos&lt;/em&gt;, al igual que los grupos fundamentalistas protestantes también prefieren la denominación de &lt;em&gt;cristianos&lt;/em&gt; (sobre todo los &lt;em&gt;born-again Christians&lt;/em&gt;, es decir, conversos especialmente peligrosos como G.W.Bush) a la de &lt;em&gt;protestantes&lt;/em&gt;. Es una pena que una palabra que siempre había tenido connotaciones tan positivas se esté cargando ahora de intransigencia por ambos lados. Son muy educados y se identifican con pequeñas placas o &lt;em&gt;pins&lt;/em&gt; que muestran su adscripción a una de estas organizaciones, como el Opus Dei, los Legionarios de Cristo o el Camino Neocatecumenal (vulgarmente conocidos como &lt;em&gt;Kikos&lt;/em&gt;, en alusión a su ínclito fundador, rasgo común a todas las órdenes religiosas). Estos proselitistas religiosos no son tan meticulosos como los laicos a la hora de buscar lugares donde abordar a los sufridos ciudadanos: suelen optar directamente por presentarse en tu casa (recurso típico de los protestantes) o por servirse de lugares y ámbitos comunes como el lugar de trabajo o el ámbito familiar (caso de los católicos), pues no les importa desarrollar su labor proselitista en estos ámbitos en los que la cortesía exigiría una cierta privacidad. Han recibido una completísima formación retórica; no sé quién les habrá dado clase, pero os puedo asegurar que es un &lt;em&gt;crack&lt;/em&gt;, una mezcla entre Demóstenes, Cicerón y Joseph Goebbels (el hecho de que los tres autores citados sean paganos es intencionado). Muchas veces los ves en algún lugar cerrado y comunal (oficina, etc.), haciendo como que hojean un libro, pero –como diría Félix Rodríguez de la Fuente– están preparados para su letal ataque proselitista. No cabe duda de que sus principales armas son la sorpresa y el miedo (como lo siempre lo han sido en “nuestra” religión católica). Dejan caer un tema de conversación banal y cuando piensas que por una vez se han olvidado de su labor proselitista, lanzan su letal ataque y caes en la trampa. Cuando te “cazan” y te sueltan el sermón (nunca mejor dicho), lo primero que te dicen es que “Jesús es amor”. Pero poco a poco se sueltan el pelo y acabas comprobando que su palabra favorita es &lt;em&gt;castigo&lt;/em&gt;. Y además te lo argumentan sin ambages: “Es que si no hubiera castigo, todo el mundo haría lo que quisiera y diría &lt;em&gt;mientras no me pillen, yo hago lo que me da la gana&lt;/em&gt;”. Por supuesto, todo eso en tercera persona, porque dan por hecho que ellos nunca recibirán el castigo. Es curioso también que al hablar de castigo ya no aluden a Jesús sino a Dios, porque parece que el Padre infunde más miedo que el Hijo. Ellos dicen que quieren volver al cristianismo primitivo (¿al de verdad o al que se inventó San Pablo?), al Nuevo Testamento, pero su mensaje de “Dios es castigo” hace pensar mucho más en el Dios irascible y vengativo del Antiguo Testamento, que arrasaba ciudades sin pararse a pensar si quizá hubiera algún “justo” allí, igual que los inquisidores dominicos arrasaron las ciudades cátaras diciendo que los mataban a todos y que luego Dios sabría distinguir entre los cátaros y los católicos. En este caso, queda mucho más claro todavía que en el fondo la palabra clave de su discurso es &lt;em&gt;Apocalipsis&lt;/em&gt;: si no nos convertimos (cada grupo religioso se arroga la propiedad de la verdad absoluta, faltaría más), nuestro mundo llegará al final de sus días y, sobre todo al severo Juicio Final (¿en la Ciutat de la Justícia también?). Además, parece que esta palabra &lt;em&gt;Apocalipsis&lt;/em&gt; les produce un paradójico placer, como si por el hecho de estar en la “religión verdadera” la cosa no fuera con ellos, sino con los pobres paganos que no tienen más elección que la conversión o el fuego eterno (para ellos son &lt;em&gt;paganos&lt;/em&gt; todos aquellos que no comparten su fe con la misma fuerza, aunque también tengan creencias religiosas). Cuando los oyes hablar y ves que entran en un arrebato de misticismo, llegas a pensar que en décimas de segundo se van a convertir en un nuevo Savonarola y van a exclamar “Arderéis todos en las llamas del Infierno” (recuérdese, a modo de moraleja histórica, que el primero que ardió fue Savonarola).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En fin, estos son los proselitistas con los que debemos enfrentarnos cada día. La mayoría, afortunadamente, son –parodiando a Umberto Eco– &lt;em&gt;apocalípticos integrados&lt;/em&gt; que tan sólo pretenden “mejorar” la sociedad. Pero en ocasiones, la distancia entre el proselitista y el verdadero apocalíptico es escasa, como lo demuestran los suicidios colectivos (muchos de ellos “no voluntarios” sino ordenados por el líder supremo) de los judíos de Masada, de los cátaros, de la iglesia del reverendo Jones en la Guyana, de las sectas neotemplarias de países francófonos (y pensar que estas gentes fueron los inventores del Racionalismo), de los davidianos de Koresh y de los atentados suicidas de otras religiones monoteístas (¿por qué –como diría Mouriño– las religiones monoteístas, las que poseen un código deontológico más elaborado y una explicación metafísica más certera, son capaces de lo mejor y también de lo peor?) hasta llegar a la reciente masacre de Noruega por parte de un iluminado neonazi (porque ése sería el lado oscuro de las en principio inofensivas ONG). Y quizá todo eso sea la demostración de que el Apocalipsis no está tan lejano.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-1487939362587169833?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/1487939362587169833/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2011/08/los-articulos-de-el-pobrecito-hablador.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/1487939362587169833'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/1487939362587169833'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2011/08/los-articulos-de-el-pobrecito-hablador.html' title='De proselitistas y apocalípticos'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-5313637852705126975</id><published>2011-06-12T02:04:00.016+02:00</published><updated>2011-12-26T17:33:22.271+01:00</updated><title type='text'>Torrente y la tradición literaria española</title><content type='html'>LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;br /&gt;(V: 2010-2011)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Gómez Capuz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TORRENTE Y LA TRADICIÓN LITERARIA ESPAÑOLA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las pruebas de Selectividad celebradas esta semana en la Comunidad Valenciana nos han sorprendido a todos con un extraño artículo de opinión, publicado en &lt;em&gt;El Mundo&lt;/em&gt; el 15 de marzo de 2011, en el que Lucía Méndez, con la excusa de reflexionar sobre la clase política española, se dedica en realidad a afear la conducta de los miles de españoles que han ido a ver &lt;em&gt;Torrente 4: Crisis letal&lt;/em&gt;, sobre la cuestionable premisa de que todos ellos se sienten fascinados por la personalidad del personaje. También cuestiona las interpretaciones intelectuales que se hacen sobre este personaje, en términos de terapia o catarsis de sus defectos. A partir de ahí, llega a la no menos cuestionable conclusión de que nuestra sociedad está enferma y es cada vez más inculta.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Dada mi triple y esquizofrénica condición de seguidor de las películas de Torrente, persona de aceptable nivel cultural (he dado clase a futuros periodistas y sé muy bien que dejan mucho que desear) y profesor durante muchos años de comentario de textos periodísticos de opinión para alumnos de COU y 2º Bachillerato actual, me considero en condiciones de responder. También me anima a ello mi no menos esquizofrénica condición de aficionado "a la buena literatura y al mal cine, de mucho sexo y tiroteo", como confiesa también Vargas Llosa en su artículo de opinión "Y el hombre, ¿dónde estaba?". La verdad es que llevaba algún tiempo queriendo escribir sobre este tema, y la aparición de este artículo de opinión (que pretende denunciar la incultura pero que, quizá sin quererlo, ha sido pasto de los titulares más amarillistas del tipo “Torrente apatrulla las pruebas de Selectividad”) ha sido la espoleta final para hacerlo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No pretendo intelectualizar las películas de Torrente acudiendo a citas de Wittgenstein o Freud, en parte porque el pensador más cercano a nuestro grasiento personaje sería Wilhelm Reich. Las películas de Torrente son cine comercial, de distracción, de humor bastante grosero, pero el público tiene derecho a poder disfrutar de ese cine. Ahora y siempre. No se trata de que nuestra sociedad sea ahora más inculta y enferma que antes: hace 30 o 40 años triunfaba el cine del landismo, bastante similar, por no decir peor. En los países anglosajones existe toda una trayectoria paralela, que arranca de &lt;em&gt;Porky´s&lt;/em&gt;, John Belushi y Benny Hill y llega a nuestros días con las sagas de &lt;em&gt;American Pie&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Scary Movie&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lo que sí pretendo demostrar en este artículo es que algunos elementos de las películas de Torrente proceden de determinadas corrientes que siempre han tenido gran peso en la tradición literaria española, en particular, la tradición picaresca, el modelo del antihéroe y el esperpento. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En efecto, cuando en los albores del Renacimiento, la literatura europea todavía estaba anclada en historias sentimentales y hazañas de los superhéroes de la época, llamados caballeros andantes, epígonos cada vez más chuscos de los héroes épicos medievales, la literatura española fue la primera en retratar con un sórdido realismo la sociedad del momento. El primer ejemplo lo tenemos en &lt;em&gt;La Celestina&lt;/em&gt;, una especie de &lt;em&gt;Arriba y&lt;/em&gt; &lt;em&gt;abajo&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;Downton Abbey&lt;/em&gt; con 500 años de adelanto, con personajes que sólo se mueven por el dinero, el poder y el sexo, con un Calisto antiheroico que utiliza las convenciones del amor cortés como tapadera de sus bajos instintos. A partir de ahí surge toda la tradición picaresca. El &lt;em&gt;Lazarillo de Tormes&lt;/em&gt;, anónimo por necesidad (aunque seguramente escrito por un culto humanista de la época), hace un repaso de todas las clases sociales y sus defectos, y observamos que muchos de ellos encajan con los que tiene José Luis Torrente, sobre todo en la primera película de la saga: hace pasar hambre a su padre, como el ciego y el clérigo de Maqueda se la hacen pasar a Lázaro; trata a golpes a su fiel escudero Rafi, como hace el ciego; presume de ser policía sin serlo, como el hidalgo presume de una riqueza que ya no tiene. Llama la atención el hecho de que Torrente, en las cuatro películas, siempre se hace acompañar de un “fiel escudero” (Rafi, Cuco, Josito y Rin Rin), rasgo picaresco que a su vez culmina en el &lt;em&gt;Quijote&lt;/em&gt;. Y por otra parte nos encontramos con otro de los grandes temas de la tradición picaresca y de la cultura española: el contraste entre lo que se es y lo que se aparenta ser, pues ni el hidalgo es rico ni el primer Torrente es policía. O, más aún, el hecho de no querer reconocer sus propias deficiencias, rasgo omnipresente en la tradición picaresca y en el teatro popular, desde el entremés y los pasos hasta el sainete: se ve muy claro cuando en &lt;em&gt;Torrente 3&lt;/em&gt;, nuestro personaje exclama "Este no puede ser hijo mío.. si es un gordo", lo cual recuerda al susto que se lleva el hermanastro mulato del Lazarillo cuando ve a su padre negro y dice "!Mamá, Coco!", lo cual permite al autor de la obra hacer el comentario moralizante de "¡Cuántos debe de haber en el mundo que huyen de otros porque no se ven a sí mesmos!". Ambos rasgos también están presentes en la brillante saga neopicaresca de &lt;em&gt;El capitán Alatriste&lt;/em&gt; de Pérez-Reverte: un capitán que en realidad no es capitán y un joven y fiel escudero Iñigo que acaba siendo el narrador de la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Se suele decir que una de las mayores aportaciones de la literatura española a la literatura universal es su acendrado realismo y el modelo de &lt;em&gt;antihéroe&lt;/em&gt;. Todos los grandes mitos de la literatura española son antihéroes, personas repletas de defectos y vicios que van dando tumbos por la vida: Celestina, Lázaro, Don Quijote y Sancho, Don Juan Tenorio, Juanito Santa Cruz, Ana Ozores, Max Estrella (y su infiel escudero don Latino), Martín Marco, Diego Alatriste y Tenorio. Ese modelo de antihéroe fue asimilado por la literatura europea y dio lugar a la novela moderna, de clara estirpe cervantina: desde el &lt;em&gt;Tom Jones&lt;/em&gt; de Fielding hasta la pobre Emma Bovary de Flaubert, descrita como un don Quijote con faldas (Ortega &lt;em&gt;dixit&lt;/em&gt;). A su vez, la propia tradición literaria española degradó aún más al &lt;em&gt;antihéroe&lt;/em&gt; al transformarlo en &lt;em&gt;esperpento&lt;/em&gt;. Porque un héroe o un superhéroe nos resulta lejano (y a veces hasta antipático, sobre todo si lleva además una indeseable carga de moralina), pero en el antihéroe, por muy chusco que sea (como Torrente), podemos reconocernos un poco a nosotros mismos, con nuestras neuras, nuestras limitaciones y nuestros vicios. No es casual que todos los personajes literarios, cinematográficos y televisivos de la modernidad sean antihéroes. Desde los protagonistas de novelas fundacionales como el &lt;em&gt;Ulises&lt;/em&gt; de Joyce, &lt;em&gt;La metamorfosis&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;El proceso&lt;/em&gt; de Kafka y &lt;em&gt;El hombre sin atributos&lt;/em&gt; de Musil hasta las grandes novelas malditas de los 60 como &lt;em&gt;La conjura de los necios&lt;/em&gt; de John Kennedy Toole: ¿acaso no se parecen, casi como dos gotas de agua, el “hombre gordo con bigote y gorra verde de cazador” Ignatius J. Reilly, admirador del clero medieval, la Contrarreforma y enemigo de la cultura moderna y nuestro José Luis Torrente Galván, que piensa que nuestro país se ha ido a la mierda por culpa de las minorías? ¿acaso no son ambos machistas, misóginos, groseros, pedorros, racistas y fachas? Y sin embargo, no podemos evitar ver que algo de nosotros está en ellos; como decía el doctor Jeckyll, “ése también soy yo”, y como decía Lennon en &lt;em&gt;Nowhere Man&lt;/em&gt;, “¿no es él acaso un poco como tú y como yo?”. También son antihéroes grandes personajes cinematográficos, como los interpretados por Chaplin, Bogart, Jerry Lewis y Peter Sellers. Y los personajes televisivos de animación, como Homer Simpson, Padre de Familia y los chavalines de South Park. El humor inglés también ha cultivado con devoción el personaje del antihéroe torpe pero que conserva un mínimo de dignidad y empatía: Benny Hill, Basil Fawlty, George Roper, Reginald Perrin, la dinastía Blackadder, Mr.Bean, Ali G. Y para que se vea que no se trata de un reducto de hombres machistas y sucios, también tenemos a la torpe y entrañable Bridget Jones, que se emborracha y se cae del taxi, se cae de la bicicleta estática, se cae de la barca y mete la pata contestando por teléfono “aquí Bridget Jones, diosa del sexo con un hombre entre mis piernas… Ah, mamá, eres tú”. (Como se puede ver, soy un gran admirador del humor inglés y de la cultura británica, especialmente de Guy Fawkes).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Porque la mención al humor y a la comedia nos lleva a otro de los aspectos que considero censurable en el artículo de Lucía Méndez. Parece mentira que en una sociedad globalizada y sin valores, en la que valen todo tipo de comportamientos y formas de vida, en la que minorías injustamente marginadas durante milenios se han convertido, casi de la noche a la mañana, en superhéroes, ciertas personas todavía sigan teniendo atávicos prejuicios contra los “cómicos”. Por lo visto, Lucía Méndez aún piensa en los tradicionales “cómicos de la legua”, gente humilde que se ganaba la vida por los pueblos (personas humildes pero brillantes cómicos fueron Plauto, Terencio y Lope de Rueda, y a mucha honra). En cambio, la situación actual ha cambiado. Es difícil imaginar una profesión del mundo del espectáculo en la que se acumulen tantos “cráneos privilegiados” y personas con estudios superiores: Santiago Segura es licenciado en Bellas Artes, al igual que varios de los componentes de Muchachada Nui; cómicos ingleses como los Monty Phyton y Hugh Laurie son licenciados en Cambridge, al igual que Sacha Baron Cohen, alumno de Ian Kershaw; Rowan Atkinson tiene un máster en ingeniería electrónica; y hasta Bud Spencer es licenciado en Derecho (&lt;em&gt;lex dura sed lex&lt;/em&gt;) y su colega Terence Hill, más dialogante, es licenciado en Filología Clásica (&lt;em&gt;Carthago delenda est&lt;/em&gt;). Pero a pesar de todo, los cómicos y la comedia siempre han gozado de muy mala fama, desde las épocas de intolerancia religiosa hasta la corrección política de ahora (como denuncia Javier Marías en otro artículo de opinión aparecido en las PAU, “El país que perdió el humor”), pasando por su marginación en los Oscars (donde sólo ganan dramones protagonizados por judíos, gays y retrasaditos mentales). Se piensa que la comedia no aporta nada, cuando en realidad la comedia es un eficaz instrumento de crítica social, ya formulado en el adagio latino &lt;em&gt;ridendo corrigit mores&lt;/em&gt; “riendo se corrigen las costumbres”. Desde las sátiras antibelicistas de Aristófanes y los antihéroes de Plauto (cómo se parece su &lt;em&gt;miles gloriosus&lt;/em&gt; o “soldado fanfarrón” a nuestro Torrente, sobre todo cuando nuestro José Luis presume de haber estado en el Afrika Korps) hasta las sátiras políticas cinematográficas (en su momento fueron cuestionadas, pero películas como &lt;em&gt;Ser o no ser, El Gran Dictador, Bienvenido Mister Marshall, Uno dos tres, Telefóno Rojo ¿volamos hacia Moscú?, El guateque, La vida de Brian&lt;/em&gt; permanecerán siempre en la memoria colectiva como valientes críticas de corrupciones, intolerancias y utopías totalitarias). Algo de ello hay también en las películas de Torrente: en Tor&lt;em&gt;rente 3: El protector&lt;/em&gt;, la escena de la obra, en la que un inmigrante magrebí con varias partes del cuerpo escayoladas se queja de la falta de medidas de seguridad como casco o andamio ante la crítica del capataz interpretado por Carlos Iglesias/Benito, representa una denuncia de los años de burbuja inmobiliaria, construcción descontrolada y abuso de los inmigrantes sin papeles mucho más cruda, eficaz (y a la vez divertida, como tiene que ser la comedia) que toda una película “tostón” de cine social español (que además casi nadie ve). Y en &lt;em&gt;Torrente 4. Lethal Crisis,&lt;/em&gt;&amp;nbsp; la picaresca de los realquilados y los "pisos patera" en estos tiempos de crisis que vivimos aparece en un contexto esperpéntico y berlanguiano, pero en el fondo muy real: se trata de un fenómeno que los más viejos del lugar relacionan con las estrecheces de la posguerra, pero que demuestra que España, pese a esos 15 años de burbuja en los que nos creímos los reyes del mundo, sigue siendo un país tan cutre y cañí como siempre lo ha sido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y para que se vea que éste no es un artículo hagiográfico de &lt;em&gt;Torrente&lt;/em&gt;&amp;nbsp;o Santiago Segura, coincido plenamente con la crítica de la revista &lt;em&gt;Fotogramas&lt;/em&gt; (mayo 2011) en el sentido de que Segura debería haber profundizado más en la vena berlanguiana de &lt;em&gt;Torrente 4&lt;/em&gt; (visible en el citado piso patera lleno de realquilados o en las escenas carcelarias, a medio camino entre &lt;em&gt;Toma el dinero y corre&lt;/em&gt; de Woody Allen y la propia &lt;em&gt;Todos a la cárcel&lt;/em&gt; de Berlanga, en la que debutó un jovencísimo Santiago Segura) en lugar de dedicarse al previsible chorreo de cameos de famosetes de medio pelo (aunque la "caída" de Belén Esteban es memorable y quién sabe si premonitoria).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Quizá lo que debamos criticar en las películas de Torrente es la falta de matices, la presencia de un personaje que no deja ningún resquicio de empatía, ternura o de humanidad. Se produce el salto indeseado del antihéroe al monstruo. Tan sólo en &lt;em&gt;Torrente 2&lt;/em&gt;, nuestro José Luis siente la llamada del amor en el personaje de Inés Sastre y, como don Juan Tenorio, ese noble sentimiento le anima a querer ser mejor persona… hasta que es cruelmente rechazado. Pero ni siquiera de esta manera Santiago Segura ha podido evitar que muchas personas se identifiquen &lt;em&gt;plenamente&lt;/em&gt; con un personaje tan negativo. Y eso es quizás lo que se puede detectar como señal de alarma de nuestra sociedad.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-5313637852705126975?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/5313637852705126975/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2011/06/torrente-y-la-tradicion-literaria.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/5313637852705126975'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/5313637852705126975'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2011/06/torrente-y-la-tradicion-literaria.html' title='Torrente y la tradición literaria española'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-62590648875788637</id><published>2011-05-30T01:27:00.006+02:00</published><updated>2011-05-30T22:58:14.182+02:00</updated><title type='text'>Las cagadas del mes</title><content type='html'>LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;br /&gt;(V: 2010-2011)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Gómez Capuz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LAS CAGADAS DEL MES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Podría parecer el principio de un chiste malo. Se reúnen un danés, un francés y un austriaco y dicen: “Vamos a cagarla, pero bien. No con medias tintas. Que sea una cagada antológica. Que sea una cagada tan grande que destroce toda nuestra vida profesional y privada”. Y lo han conseguido. Vaya mesecito que llevamos con Lars, Dominique y Arnie.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Claro que para cagarla de esa manera, tampoco hay que ser una lumbrera. Hoy en día, sobre todo si el protagonista es un varón blanco heterosexual y famoso, para cagarla a lo grande basta con alguna de estas tres cosas: hacer pública tu admiración por Hitler; verse implicado en un caso de acoso sexual y/o hacer declaraciones homófobas; verse implicado en casos de corrupción política.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Si tenemos en cuenta que Dominique es de ascendencia judía y que Schwarzenegger tampoco puede meterse en esos fregaos justamente por lo contrario, porque es austriaco (como Adolf) y su padre participó en la II Guerra Mundial en el bando equivocado, podemos comprender que, casi por eliminación, la cagada hitleriana le correspondiera a Lars von Trier. Aunque, bien mirado, pertenecer a una de esas hipotéticas razas inferiores o &lt;i&gt;Untermenschen&lt;/i&gt; no es óbice para hacer declaraciones pronazis o manifestar una cierta “comprensión” hacia Hitler: Bernie Ecclestone también es de ascendencia judía e hizo alguna declaración favorable a Hitler; incluso Michael Jackson declaró que Hitler no era en el fondo tan malo y que si él (Michael) hubiera vivido en la misma época lo habría podido ayudar (sic) (supongo que ahora que viven los dos en la misma isla desierta, lo podrá hacer). Pero el problema es que la cuestión de los exabruptos prohitlerianos ya venía calentita desde hacía un par de meses con las declaraciones poco éticas y muy etílicas de John Galliano (otro &lt;i&gt;Untermensch&lt;/i&gt; en la terminología nazi) diciendo aquello de “amo a Hitler (pero esperaré hasta el matrimonio)” en ese estado de ebriedad en el que los afectos se disparan. Ahora bien, volviendo a Lars von Trier y su glotal (y global) &lt;i&gt;I understand Hitler&lt;/i&gt;, lo que nadie esperaba es que el soporífero director danés se metiera él solito en un jardín, sin que viniera apenas a cuento, aderezado con la “four letter word” obscena que llevaba pintada con Rotring negro en los nudillos. Y además, cada vez que lo quería arreglar, lo cagaba aún más, para desesperación de la bellísima y pijísima Kirsten Dunst (para más inri, de ascendencia alemana), que veía como su cantado premio a la mejor actriz se le escapaba de las manos. Parece ser que la única conexión existente con la película &lt;i&gt;Melancholia&lt;/i&gt; era la presencia de música de Wagner en la banda sonora, y ya sabemos aquello de Woody Allen acerca de que si escuchas música de Wagner te entran unas ganas tremendas de invadir Polonia. Lars comprendía a Hitler, pero dudo mucho de que Hitler comprendiera las películas de Lars. También parece ser que la cuestión se debía a los roces de Lars con la directora judía Susanne Bier, aunque no debemos olvidar que Lars von Trier ha sido durante varios años vecino de Steven Spielberg (máximo exponente de la &lt;i&gt;agitprop&lt;/i&gt; sionista) en un semiadosado y que las discusiones entre ambos eran continuas, como podemos ver en &lt;i&gt;Muchachada Nui&lt;/i&gt; . En todo caso, segunda gran cagada del mes.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y decimos segunda porque debemos recordar que la movida de Lars von Trier surgió en un momento en el que todavía “coleaba” la primera y mayor cagada del mes de mayo: el acoso sexual de Dominique Strauss-Kahn a una empleada de un hotel de lujo en Nueva York. Según cuentan las crónicas, parecer ser que Dominique, por lo visto ya habituado a estas lides, salió del cuarto de baño completamente desnudo, como un Mihura, tratando de “empitonar” a la desprevenida empleada. La verdad es que tan esperpéntica escena me hace recordar la pelea y persecución de Borat y su amigo gordito en cueros vivos por los pasillos de un hotel de lujo (creo que también en Nueva York), de manera que incluso llegan a irrumpir en un aburrido congreso de agentes inmobiliarios. Con motivo de este episodio, han ido saliendo a la luz toda una serie de aventuras de Dominique (y hasta una actriz porno ha salido en su "defensa", diciendo que era "muy tierno"). En este caso, la cagada ha sido monumental: tendrá que dimitir de la presidencia del FMI (aunque la policía de Nueva York ya le ha abierto una cuenta “naranja”), dice adiós a una hipotética carrera presidencial francesa en competencia con Sarkozy (que a su lado parece un santito) y ya veremos cuánto tiempo pasa entre rejas y sin poder usar el jabón. Primera cagada en la línea temporal del mes y en la escala de Richter.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando parecía que el mes de mayo iba a tocar a su fin, nos encontramos con la tercera cagada. La de Arnold Schwarzenegger y su larga aventura extramatrimonial con una &lt;i&gt;panchita&lt;/i&gt; guatemalteca empleada de hogar, fruto de la cual tenemos a un chavalín de 13 años. Aunque bien mirado, eso demuestra que el austriaco y rubio Arnie no tiene prejuicios raciales, y eso es un tanto a favor en un país donde las minorías son casi intocables (al menos sobre el papel, sobre todo en el lenguaje políticamente correcto). Pero Arnold la ha cagado doblemente porque la fidelidad matrimonial es un valor supremo en la cultura norteamericana (la pobre Maria Shriver, del clan Kennedy, ha acabado probando la medicina de su familia) y porque utilizó fondos públicos para ocultar esa larga aventura&amp;nbsp; y otras más. Tercera cagada.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y mientras, en España, José Mourinho no para de hacer declaraciones incendiarias sin sufrir el más mínimo rasguño, roza el ridículo y el delito, pero sabe quedarse hábilmente en el horizonte de sucesos que separa la pertinaz provocación del agujero negro de la cagada. Acusa a los periodistas, a los árbitros, provoca la defenestración de sus competidores dentro del club, menosprecia a los entrenadores rivales (&lt;i&gt;Él ha ganado una “Chempions” que a mí me daría vergüensa de ganar…&lt;/i&gt; ¿Se refería a &lt;i&gt;ésta&lt;/i&gt; ?) y se permite hablar con parábolas como si fuera un profeta o un iluminado (aún le estoy dando vueltas a aquello de &lt;i&gt;Se vas con perro cazas más e se vas con gato cazas menos, pero cazas&lt;/i&gt; y sigo sin entenderlo. Creo que ni Lars von Trier lo entendería). Pero Mourinho nunca la caga. Aprendamos de Mourinho.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-62590648875788637?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/62590648875788637/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2011/05/las-cagadas-del-mes.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/62590648875788637'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/62590648875788637'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2011/05/las-cagadas-del-mes.html' title='Las cagadas del mes'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-4157602290812367668</id><published>2011-03-05T23:30:00.008+01:00</published><updated>2011-06-19T23:02:47.348+02:00</updated><title type='text'>Toros, tabaco, velocidad y tocino</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;(V: 2010-2011)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Juan Gómez Capuz&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;TOROS, TABACO, VELOCIDAD Y TOCINO&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No hace falta ser Salvador Sostres o tertuliano de Intereconomía (&lt;em&gt;Deo gratias&lt;/em&gt; no soy ninguna de esas dos “cosas”) para darse cuenta de que las recientes prohibiciones dictadas por el Gobierno central o, en su defecto, por taifas autonómicas de su misma cuerda (como el antiguo tripartito catalán) no son meras improvisaciones y ocurrencias inconexas, como denuncia el carismático Rajoy. Al contrario, todas estas prohibiciones de las corridas de toros, el consumo de tabaco o los límites de velocidad poseen una coherencia intrínseca que muchos ciudadanos no han advertido: se trata de cuestionar las señas de identidad del hombre español heterosexual. Obviamente, todas estas prohibiciones proceden del &lt;em&gt;lobby&lt;/em&gt; ultrafeminista y filogay que antiguamente nutría a la izquierda extraparlamentaria (los sufrí de cerca en mi facultad de Filología) pero que hoy en día está a punto de hacerse con el control de un desnortado PSOE en caída libre y de cuyas siglas reniegan muchos candidatos. Da la impresión de que quienes cortan hoy el bacalao en el PSOE son gente como De la Vega, Pajín, Zerolo, Carla Antonelli y otros engendros, con la anuencia o connivencia del propio Zapatero (con esta gente, la lista electoral del PSOE en Madrid parece más el cásting de &lt;em&gt;Fama a bailar&lt;/em&gt; que un partido político serio, al menos, lo mínimamente “serio” que puede parecer cualquier partido político español, porque en todas las casas cuecen habas). Parece que ya han llegado a primera línea de la política los que ya se “educaron” en la LOGSE, y los que nos dedicamos a la enseñanza lo notamos enseguida (la primera generación LOGSE también se hace notar en el PP, aunque menos, e incluso también en “activistas” que se dejan grabar a cara descubierta y que se muestran en las redes sociales con camisetas de la selección española). Es cierto que Zapatero ha intentando neutralizar su pernicioso efecto resucitando a mansalva viejas glorias de la época felipista, políticos de verdad y con buen nivel cultural, como Rubalcaba o Jáuregui: pero en el fondo son espectros del pasado, convidados de piedra de ese drama romántico que siempre ha sido el PSOE y, por extensión, la propia España.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En realidad mandan los jóvenes delfines, adalides del feminismo más radical (aun a costa de destrozar el lenguaje) y de la glorificación de la condición gay (aunque suelen ser muy tímidos con los gobiernos de países que condenan a la horca a los homosexuales). También es cierto que en el PP nos encontramos igualmente con la pugna entre un sector más liberal y un sector ultraconservador y ultracatólico que vuelve al jurásico discurso de decir que la masturbación provoca soledad, hastío y ceguera (afirmación manifiestamente falsa si nos atenemos al hecho de que la mayoría de los escritores han conservado la vista). Aunque ahora condene esas absurdas prohibiciones del tabaco y la velocidad, lo más probable es que, cuando el PP llegue al poder del Estado, también dictamine sus propias prohibiciones a los sufridos ciudadanos. Si nos atenemos a los experimentos con gaseosa que viene haciendo el PP en las comunidades autónomas donde gobierna con mayoría y formas absolutas, sus futuras prohiciones podrían ser: las lenguas vernáculas, la educación pública, la sanidad pública y los anticonceptivos (sobre todo ahora que Álvarez Cascos ya no es uno de los suyos).&amp;nbsp;Parece que en este país de pandereta sólo valen los extremos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Si tenemos presente la existencia de este &lt;em&gt;lobby&lt;/em&gt; ultrafeminista, filogay y, por extensión, si me apuras, antiespañol y antioccidental, que pugna por dominar (y quizá dinamitar) el PSOE, podemos entender mucho mejor las últimas prohibiciones y darles una interpretación unificada, un marco teórico al estilo de la teoría de la relatividad. Además, observamos con preocupación que estas prohibiciones entran en el peligroso terreno de regular algunos aspectos de la vida privada de las personas (como también lo hace la ley Sinde), procedimiento típico de un estado que se acerca a lo totalitario, pues no se pueden poner puertas al campo (ni cercas al puticlub). El reciente caso del musical &lt;em&gt;Hair&lt;/em&gt; en Barcelona encendió todas las alarmas de quienes nos preocupamos por las libertades públicas: recordemos que el caso llegó al juez por la denuncia de un heroico espectador anónimo que se "chivó" de que los actores fumaban en un recinto cerrado, anteponiendo la ley a algo que considero mucho más importante: la verosimilitud aristotélica en la representación teatral. Pero lo especialmente grave es que se está abriendo la puerta al método de la "delación anónima", base de sistemas tan perversos y amorales como la Inquisición, el régimen nazi, el régimen soviético estalinista&amp;nbsp;y ciertas teocracias actuales por las cuales este &lt;em&gt;lobby&lt;/em&gt;, paradójicamente ateo, siente gran simpatía. Y además las denuncias anónimas encontrarían un campo abonado en un país donde el deporte nacional sigue siendo la envidia.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La prohibición de las corridas de toros en Cataluña fue un primer paso. El criterio esgrimido de defender la dignidad de los animales y evitar su tortura era una mera excusa. El verdadero objetivo era acabar con uno de los buques insignia de la mentalidad española, masculina y heterosexual (y eso que el mundo “taurino” siempre ha fascinado al colectivo gay). De nada sirvieron las apasionadas defensas de la fiesta nacional por parte de históricos políticos socialistas, atónitos ante la (in)esperada deriva de su propio partido. Supongo que de nada servirá recordar que grandes intelectuales y artistas de la izquierda en la convulsa época de la guerra civil, como Miguel Hernández, Alberti y hasta Lorca, eran grandes entusiastas de la fiesta nacional.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Luego vino la cruzada contra el tabaco. Es cierto que el tabaco es un hábito que tiene consecuencias negativas para la salud, pero también consecuencias “positivas” para los ingresos del Estado en forma de impuestos. ¿Por qué se ha cebado con el tabaco, convirtiendo a sus adictos en perseguidos que deben ejercer su actividad a la intemperie, al menos a 50 metros de ciertos edificios? ¿Por qué no han seguido igual conducta con el alcohol? Quizá porque este &lt;em&gt;lobby&lt;/em&gt; ha interpretado que “el tabaco es cosa de hombres”. Pero se trata de un axioma bastante discutible: durante mucho tiempo el tabaco también ha sido uno de los signos externos de la liberación y la emancipación femenina, pero las ultrafeministas de ahora, con escasos conocimientos de Historia, lo han olvidado y han vinculado el tabaco con los hombres. Pienso que quizá la clave se encuentre en el alcohol: no ha habido cruzada contra el alcohol porque esta sustancia, igualmente adictiva y peligrosa, es consumida a granel por mujeres de cualquier edad (desde las jovencitas que van de botellón todos los fines de semana y que no se quedan atrás en comparación con sus colegas masculinos hasta las viejecitas que parecen emular las ingestas etílicas de la fallecida Reina Madre de Inglaterra, pasando por las alienadas amas de casa cuarentonas, que lo mezclan alegremente con Prozac) y también por los mariquitas que ahogan en alcohol las penas de sus consuetudinarias y reiteradas rupturas de pareja (el ejemplo de Víctor Sandoval y Nacho Polo, retransmitido diariamente, con alarido incluido, es un buen ejemplo del estado de postración moral al que ha llegado este país), y eso que antiguamente se decía que el alcohol era cosa de hombres. Por tanto, si había que elegir entre prohibir el alcohol o el tabaco, nuestro &lt;em&gt;lobby&lt;/em&gt; (feroz) lo ha tenido muy claro.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y finalmente le ha tocado el turno a la velocidad, limitando a un modesto 110 el límite de nuestras grandes vías. Nadie negará que la velocidad es otra de las grandes señas de identidad de la población masculina heterosexual. Las mujeres conducen bien (a pesar de lo que digan los taxistas, núcleo duro de la mentalidad española heterosexual), pero van muy lentas (de nuevo, este lobby ultrafeminista no dice nada sobre aquellos países donde las mujeres ni siquiera pueden conducir, ni lento ni despacio). La velocidad es cosa de hombres y estoy seguro de que Berlusconi, epígono confeso de Marinetti (e inconfeso de Mussolini), jamás habría bajado el límite de velocidad en un país donde el coche es la &lt;em&gt;macchina&lt;/em&gt; por antonomasia.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y ahora nos preguntamos cuál será la próxima prohibición que dictaminará este &lt;em&gt;lobby&lt;/em&gt; ultrafeminista y filogay. Aunque siempre se ha dicho que no se debe mezclar con la velocidad, yo apuesto que la próxima prohibición será el tocino. Razones no faltan: el tocino también es malo para la salud, pues eleva considerablemente el nivel de colesterol; manjares como el tocino, el jamón y chorizo también parecen más propios de la dieta masculina que de la femenina; finalmente, el tocino es un alimento que ofende a otras culturas por las cuales este &lt;em&gt;lobby&lt;/em&gt; siente indisimulada admiración. O sea, que lo próximo será el tocino.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-4157602290812367668?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/4157602290812367668/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2011/03/toros-tabaco-velocidad-y-tocino.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/4157602290812367668'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/4157602290812367668'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2011/03/toros-tabaco-velocidad-y-tocino.html' title='Toros, tabaco, velocidad y tocino'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-5400141255655324033</id><published>2011-01-19T19:45:00.004+01:00</published><updated>2011-01-20T21:13:07.330+01:00</updated><title type='text'>El tren de cercanías</title><content type='html'>LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;br /&gt;(V: 2010)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Gómez Capuz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL TREN DE CERCANÍAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Viajar en tren ha recuperado parte de su antiguo encanto. Viajar en tren de alta velocidad, por supuesto. Hasta los famosetes entrevistados con ocasión del estreno de la línea de alta velocidad entre Madrid y Valencia reconocían que prefieren el AVE porque de esta manera se evitan las interminables horas de espera y las humillaciones (en nombre de la seguridad) que sufren en cualquier aeropuerto.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero viajar en tren de cercanías es otra historia. Lógicamente, no se trata de viajes largos de placer o de negocios, como los del AVE, pero sí la forma habitual de desplazarse al lugar de trabajo por parte de millones de personas en este país. Y como este servicio no da grandes dividendos a las compañías, éstas apenas realizan inversiones en su mejora y el personal tiene que contentarse con trenes anticuados, sucios y lentos. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero, con diferencia, lo peor de los trenes de cercanías es la fauna que habita en ellos de manera casi regular, consuetudinaria diríamos. La gente rara y los &lt;i&gt;frikis&lt;/i&gt; que vemos en el metro o el autobús de las grandes ciudades no son nada comparados con los que uno se encuentra en el tren de cercanías. La línea de cercanías Valencia-Xàtiva es pródiga en este tipo de individuos, y curiosamente casi todos ellos suben o bajan en la estación de A. (al igual que yo, aunque en comparación con ellos yo soy casi normal). Veamos algunos ejemplos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Uno de los más habituales, pues pienso que casi hace la vida en el tren, es el individuo al que denomino &lt;i&gt;El Correcaminos&lt;/i&gt; (este apodo suele gustar más a la gente de mediana edad) o &lt;em&gt;El del Subidón &lt;/em&gt;(este apodo es el preferido de los jóvenes). Se trata de un hombre de mediana edad, ya muy machacado por las razones que iremos viendo. Este señor siempre tiene aspecto de haber consumido “sustancias” (como dicen en la tele) y de haberse bebido todos los Red-Bull de un Mercadona. En consecuencia, va siempre inquieto, con una energía desbordante, con las palpitaciones más altas que un periodista en una rueda de prensa de Mourinho. En cuanto llega el tren, quiere ser el primero en entrar, y no sé para qué tanta prisa, si luego se pasa todo el viaje caminando deprisa por todos los vagones del tren, como si necesitara expulsar toda la adrenalina que su cuerpo ha generado. Incluso a veces llega a cambiar de tren a mitad de camino, porque por lo visto acaba cansado de patear el mismo tren. Además, parece que esté todo el día haciendo lo mismo, porque igual lo encuentras a las 8 de la mañana, a la 1 del mediodía o a las 7 de la tarde. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;También es muy activo otro personaje al que llamo &lt;i&gt;El Trekkie&lt;/i&gt;. Es un individuo enjuto, con aspecto de tener pocas luces, también de mediana edad, que va vestido de deportista y lleva un botellín de agua; al parecer coge el tren de cercanías para desplazarse a otro pueblo y hacer senderismo en algún paraje todavía agreste. &lt;i&gt;El Trekkie&lt;/i&gt; también espera con impaciencia la llegada del tren y pugna por ser el primero en entrar. Desconozco si tiene noticia de la existencia de &lt;i&gt;El Correcaminos&lt;/i&gt;, aunque vuelvo a insistir en el hecho de que ambos parecen ser oriundos de A. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La frenética actividad y el exhibicionismo de &lt;i&gt;El Trekkie&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;El Correcaminos&lt;/i&gt; contrastan con la pasividad y la ocultación de la que hace gala &lt;i&gt;El señor Ocupado&lt;/i&gt;, un señor ya mayor, vestido como antiguamente iban vestidos en los pueblos, y que siempre repite el mismo comportamiento: en cuanto el tren sale de Valencia se mete en el lavabo y no sale hasta que el tren llega a su estación de destino, que en este caso no es A. (siempre ha sido así, excepto en una ocasión en la que nos hicieron cambiar precipitadamente de convoy justo antes de la hora de salida, y como el buen hombre ya estaba metido en el lavabo no se enteró y se quedó en un convoy que quizá no iría a ninguna parte o quizá a otro destino).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero si nos habíamos quedado con ganas de “marcha”, &lt;i&gt;El Trekkie&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;El Correcaminos&lt;/i&gt; no son los únicos capaces de animar el tren. Ahora entran en juego las personas procedentes de otros países, que también dan mucho de sí. Los más ruidosos, con diferencia, son una pareja de jóvenes rumanos a los que propongo denominar &lt;i&gt;Los Pimpinela rumanos&lt;/i&gt; o &lt;i&gt;Pepa y Avelino de los Cárpatos&lt;/i&gt; . Se trata de una pareja de jóvenes rumanos, hombre y mujer, no sé si payos o gitanos (a pesar de ser profesor de Secundaria, no soy capaz de precisar este detalle étnico), que se pasan todo el trayecto discutiendo &lt;i&gt;a grito pelao&lt;/i&gt; diciéndose las mil perrerías. Y como son conscientes de que en el fragor de la discusión podrían llegar a las manos, deciden &lt;i&gt;poner tierra de por medio&lt;/i&gt; : lo que hacen es sentarse en los extremos de un mismo vagón, separados por unos veinte metros de distancia, y comienzan la discusión interminable. Se dicen de todo, a voz en grito, por encima de las cabezas de los demás pasajeros, que no dan crédito a la situación. Me gustaría aprender rumano (al igual que Unamuno aprendió danés para leer a Kierkegaard) sólo para tener la satisfacción de poder entender lo que se dicen el uno al otro. Si aprendieran español, tened la seguridad de que esta pareja sería la estrella de los &lt;i&gt;reality shows&lt;/i&gt; vespertinos o del flamante nuevo canal &lt;i&gt;GH 24 Horas&lt;/i&gt;, un canal tan didáctico e informativo como al que reemplaza en la señal de TDT. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Al margen del guirigay que arman los chinos con sus conversaciones, y que debemos respetar porque hablan una milenaria lengua tonal (en román paladino, que hablan cantando), la contribución extranjera la completa &lt;i&gt;El Mendigo&lt;/i&gt;, un magrebí ya entrado en años, con barba canosa de pobre que ejerce el noble y ya casi desusado arte de la mendicidad retórica. Al igual que &lt;i&gt;El Correcaminos&lt;/i&gt;, vive en A. pero se pasa la vida en el tren, a todas horas, entonando una triste y lastimera historia que se inicia con la frase “Soy de tierra de Jordania…”, octosílabo perfecto que parece sacado del Romancero Viejo. Lo curioso es que esa historia en la cual tiene una hija pequeña que pasa hambre le sigue generando pingües beneficios (desde hace tres años que lo “conozco”, a él y a la historia, la hija pequeña sigue teniendo nueve meses, porque por lo visto en las lastimeras historias de los mendigos con arte, como él, las personas quedan inmovilizadas en el continuo espacio-tiempo, fenómeno digno de que lo investigue Punset).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por supuesto que hay más gente extraña en el tren de cercanías, pero no quiero alargar en demasía el artículo. Tan sólo quisiera añadir la presencia, sobre todo en las estaciones pequeñas, de unos guardias de seguridad muy democráticos. Y lo digo sin ironía, porque estos guardias de seguridad,&amp;nbsp;creyendo quizá que están en una discoteca o en un aeropuerto, miran a todos los pasajeros como si fueran delincuentes en potencia. De nada sirve que algunos vayan bien vestidos, con traje y corbata en el caso de representantes y ejecutivos, o que otros llevemos materiales didácticos que dejan bien a las claras que somos profesores (y por tanto, en la Comunidad Valenciana, somos “autoridad pública”, aunque el conseller todavía no nos ha entregado las estrellas de &lt;i&gt;sheriff&lt;/i&gt;, da igual que sean de un todo a cien, pues estamos en crisis). Para estos eficientes guardias de seguridad todos somos sospechosos. Y cuando bajas del tren, todavía aturdido después de haber presenciado durante media hora el espectáculo de &lt;i&gt;El Correcaminos, El Trekkie, El señor Ocupado, los Pimpinela rumanos&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;el Mendigo&lt;/i&gt;, no te queda más remedio que pasar a cancelar el billete “bajo la atenta mirada de Mourinho” (perdón, del &lt;i&gt;segurata&lt;/i&gt;, en qué estaría yo pensando).&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-5400141255655324033?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/5400141255655324033/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2011/01/el-tren-de-cercanias.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/5400141255655324033'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/5400141255655324033'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2011/01/el-tren-de-cercanias.html' title='El tren de cercanías'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-7700762449376924392</id><published>2010-12-19T23:59:00.015+01:00</published><updated>2011-12-29T20:00:14.850+01:00</updated><title type='text'>Las canciones "canónicas" (Los acordes mágicos que conducen al Canon de Pachelbel)</title><content type='html'>LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;br /&gt;V: 2010&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Gómez Capuz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LAS CANCIONES "CANÓNICAS"&lt;br /&gt;(LOS ACORDES MÁGICOS QUE CONDUCEN AL CANON DE PACHELBEL)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Uno de los asuntos musicales que mayor obsesión despierta en Internet es la búsqueda&amp;nbsp;e identificación de canciones modernas que reproducen la llamada progresión armónica del Canon en re mayor del compositor barroco alemán Johann Pachelbel. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Es fácil encontrar en la Red extensos catálogos de canciones unidas por ese curioso vínculo, a veces inconsciente y otras veces claramente consciente, premeditado y plagiado. Más aún, en ocasiones se han dado casos de denuncias de los autores de una canción a los de otra (como la denuncia de los autores de &lt;em&gt;Uruguay te queremos ver campeón&lt;/em&gt; contra la cantautora canaria Rosana y su tema &lt;em&gt;Soñaré&lt;/em&gt; ), sin darse cuenta de que existía una ultima ratio, un modelo primigenio que no era otro que el Canon de Pachelbel. También es curioso y paradójico que el Canon sea hoy una pieza archiconocida, presente en todas las antologías de música barroca y en cualquier CD de adagios y música chill-out, en el hilo musical, en los anuncios televisivos, en las bodas y en las bandas sonoras de películas. Pero se trató de una pieza prácticamente olvidada hasta que el director francés Jean-François Paillard y su Orquesta de Cámara la resucitaron a mediados de los años 60 y Karajan la reinventó en una orquestación posromántica que no tenía nada que ver con el sobrio original barroco de tres violines y un bajo continuo (una versión cercana al original aún se puede escuchar, con un clavicordio como bajo continuo, en la versión de I Musici).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No es mi intención ofrecer un amplísimo listado de las obras musicales modernas que se basan en la progresión armónica del Canon, pues se trata de una información que, como hemos dicho, es fácilmente accesible en Internet. Lo que sí pretendo es reflexionar sobre la variedad de estilos musicales a los que pertenecen todas esas piezas “modernas” que tanto se “parecen” al Canon: baladas, rock progresivo, hard rock, punk, techno, himnos nacionales, himnos futboleros. Tampoco pretendo entrar en sutiles disquisiciones musicológicas sobre ese parecido, pues escaparían a la comprensión de muchos lectores. Quizá mi condición de mero aficionado a la música con conocimientos bastante simplones me permitiría expresarlo en términos más sencillos: cuando se habla de que una canción “se parece” al Canon de Pachelbel, no se refiere a la &lt;em&gt;melodía&lt;/em&gt; sino a la &lt;em&gt;armonía&lt;/em&gt;, y más específicamente a la progresión armónica, que sería como un común denominador de melodías muy diversas, como una especie de ADN o código de barras que permite identificar melodías en apariencia muy distintas. A algunos lectores la palabra &lt;em&gt;armonía&lt;/em&gt; les sonará a &lt;em&gt;acordes&lt;/em&gt; y, efectivamente, una de las pruebas más simples y a la vez efectivas para demostrar que una canción tiene la misma progresión armónica que el Canon de Pachelbel es que podemos cantarla mientras tocamos la misma secuencia de arcordes en una guitarra: en concreto la secuencia de acordes DO-SOL-LAm-MIm-FA-DO-FA-SOL. Algunos musicólogos han observado que esta secuencia de acordes o progresión armónica constituye una tendencia natural en la composición, algo así como un “universal musical” o como un equivalente musical del número áureo o divina proporción de la arquitectura.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De las múltiples listas de Internet que mencionan canciones y temas musicales con la misma progresión armónica que el Canon de Pachelbel, me llamó la atención una (www.origenmusic.com/canon-pachelbel2.html) que sitúa como primera “pieza musical moderna” el himno de la Unión Soviética (cuya música vuelve a ser, desde el año 2000, la del himno de la Rusia postsoviética). Efectivamente, si aplicamos la sencilla prueba de los acordes de guitarra citada antes, veremos que encaja perfectamente. Además, es casi seguro de que en este caso se trata de una similitud inconsciente, pues en 1944 nadie conocía el Canon de Pachelbel. Más aún, demuestra algo que iremos corroborando a lo largo de este artículo y que no deja de resultar inquietante: que muchas canciones basadas en el Canon de Pachelbel son himnos o se han convertido en himnos para diversas colectividades (en especial, himnos futboleros). ¿Es posible que esa progresión armónica universal lleve en sus genes la potencialidad de convertirse en himno? Item más: en 1979 un grupo de música disco compuso una canción que en su momento no tuvo especial repercusión, una canción que también fue planteada como un himno, en concreto para la comunidad gay. La canción se llamaba &lt;em&gt;Go West&lt;/em&gt; y el grupo Village People: con casi total seguridad, no fueron conscientes del parecido con el Canon, pero la similitud armónica es total, hasta el punto de que es la canción más citada en Internet como “copia” de la progresión armónica del Canon. En 1993 un dúo de música tecno y bailable realizó la cuadratura del círculo: fueron conscientes de la similitud de &lt;em&gt;Go West&lt;/em&gt; con el Canon y barruntaron también el parecido armónico con el himno soviético (el tempo lento y solemne y las armonías pachelbelianas del himno soviético también se hacen evidentes en la canción &lt;em&gt;Leningrad&lt;/em&gt; de Billy Joel, que a su vez copia la canción &lt;em&gt;Waldesnacht&lt;/em&gt; de Brahms). El resultado fue la versión de &lt;em&gt;Go West&lt;/em&gt; que realizaron los Pet Shop Boys, desplazando al principio de la canción las primeras notas del himno soviético (las connotaciones “soviéticas” son muchísimo más claras en el videoclip de la canción) y haciendo resaltar en diversos momentos las similitudes armónicas con el Canon de Pachelbel. Esta versión se convirtió inmediatamente en un éxito mundial. Posteriormente, &lt;em&gt;Go West&lt;/em&gt; ha acabado siendo una de las canciones más cantadas en los campos de fútbol, confirmando el extraño destino como himnos de las canciones basadas en el Canon.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las primeras versiones “deliberadas” del Canon proceden de grupos de finales de los 60, justo en la época en que la propia música clásica redescubrió dicho tema musical con las versiones de Paillard y Karajan. Son bien conocidas la versión del grupo de Vangelis y Demis Roussos, Aphrodite´s Child, llamada &lt;em&gt;Rain and Tears&lt;/em&gt; y la curiosa versión góspel de un grupo español llamado Pop Tops en la canción &lt;em&gt;Oh Lord! Why Lord!&lt;/em&gt; . Además, ambas mantenían el ambiente barroco del original, con el órgano de Vangelis en el primer caso y con el tono góspel de coral luterano en el segundo. Además del tono barroco, el parecido no es sólo armónico sino también melódico, hasta el punto de que más que ser canciones con la misma progresión armónica se podrían considerar, en términos clásicos, &lt;em&gt;variaciones&lt;/em&gt; del Canon, como las que más tarde compuso otro músico progresivo, Brian Eno, en &lt;em&gt;Discreet Music&lt;/em&gt; .&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En el completo listado titulado “Johann Pachelbel Canon in D major and popular culture” (www.origenmusic.com/canon-pachelbel2.html) se rastrean incluso canciones anteriores a 1968, comenzando precisamente por el ya citado himno soviético. En este sentido, se citan clásicos de grupos de la Invasión Británica como el puente instrumental barroco que George Martin compuso para la inolvidable &lt;em&gt;In my life&lt;/em&gt; de The Beatles (1965) [esta similitud se aprecia sobre todo en el arreglo de cuerdas que sustituye al piano/clavicordio en la impagable versión de José Feliciano], el coro de la canción music-hall de The Who titulada &lt;em&gt;Pictures of Lily&lt;/em&gt; (1965) y en la baladas corales de los Bee Gees tituladas &lt;em&gt;Spicks and Specks&lt;/em&gt; (1966) y &amp;nbsp;&lt;em&gt;Holiday&lt;/em&gt; (1967), aunque yo añadiría también dos pequeñas joyas pop del grupo de Manchester Herman´s Hermits: &lt;em&gt;The End of the World&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Listen People&lt;/em&gt; . La progresión armónica del Canon, según esta fuente y muchas otras, también alcanza a finales de los 60 y principios de los 70 a géneros tan diversos como la balada de cantautor, reflejada por &lt;em&gt;Streets of London&lt;/em&gt; de Ralph McTell, y el glam rock: respecto a este último género, se suelen señalar &lt;em&gt;Changes&lt;/em&gt; de David Bowie y sobre todo &lt;em&gt;All the Young Dudes&lt;/em&gt;, escrita por Bowie para Mott the Hoople; ahora bien, sin negar que en ambas se aprecia la progresión armónica del Canon, veo con mayor claridad esta influencia en la canción &lt;em&gt;Saturday Gigs&lt;/em&gt; de Mott The Hoople, la cual comparte con &lt;em&gt;All the Young Dudes&lt;/em&gt; el tempo lento y su carácter de canción-himno, algo muy frecuente en casi todas las canciones que plagian el Canon.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En el periodo 1974-1982 la influencia del Canon se refleja en otra dimensión: el empleo de la melodía original de Pachelbel como tema central de bandas sonoras de películas, como son &lt;em&gt;El enigma de Kaspar Hauser&lt;/em&gt; de Werner Herzog (1974), &lt;em&gt;Ordinary People/Gente corriente&lt;/em&gt; de Robert Redford (1980) y &lt;em&gt;Volver a empezar&lt;/em&gt; de José Luis Garci (1982); en esta última, alterna el canon original con versiones modernas como la de &lt;em&gt;Oh Lord! Why Lord!&lt;/em&gt; de Pop Tops. En una línea similar, también he detectado que un pasaje coral de estilo entre folk céltico y pre-new age titulado "On Horseback" que cierra la cara&amp;nbsp;B de &lt;em&gt;Ommadawn&lt;/em&gt; (1974) de Mike Oldfield también tiene la misma progresión armónica; pensaba que era una apreciación muy subjetiva, pero he encontrado referencias similares en los comentarios de algunos usuarios en la página de Amazon dedicada a &lt;em&gt;Ommadawn&lt;/em&gt; .&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los años 80 y 90 conocen otra oleada de canciones que copian la progresión armónica del Canon. Sin duda, el punto de partida de esta segunda oleada es la ya citada &lt;em&gt;Go West&lt;/em&gt; de Village People (1979), aunque con casi total seguridad sus autores no fueron conscientes de la semejanza. En algunas canciones de los 80 podemos atisbar semejanzas armónicas: aunque no aparece citada en ninguna lista, yo señalaría algunos pasajes de &lt;em&gt;Guess that´s why they called us the blues&lt;/em&gt; de Elton John (1982), mientras que en dos canciones bastante más tardías del mismo autor, &lt;em&gt;Live like Horses&lt;/em&gt; (1997) y &lt;em&gt;Original Sin&lt;/em&gt; (2002) la presencia de la progresión armónica del Canon es mucho más clara. En el ámbito hispánico, documentamos en 1980 otra de las grandes versiones del Canon: &lt;em&gt;Uruguay te queremos ver campeón&lt;/em&gt;, de Beto Triunfo y Roberto Da Silva, claro ejemplo de cómo la progresión armónica del Canon se presta a la creación de himnos patrióticos o futboleros. Pero es sin duda la primera mitad de los años 90 el período de mayor concentración de plagios de la estructura armónica del Canon. &lt;em&gt;All Together Now&lt;/em&gt; de The Farm (1991) es uno de los ejemplos más paradigmáticos: es el único éxito importante de dicho grupo; el parecido con el Canon no sólo consiste en una idéntica progresión armónica, sino que el sonido de cuerdas pasado por sintetizador con que se abre la canción reproduce exactamente la melodía del Canon; por todo ello, esta canción se convierte en una &lt;em&gt;variación&lt;/em&gt; del propio Canon más que en una canción independiente; finalmente, con el tiempo, esta canción se ha convertido en un himno futbolero (del Everton y de la propia selección inglesa en la Eurocopa de 2004). Como expusimos anteriormente, la magnífica versión de &lt;em&gt;Go West&lt;/em&gt; realizada por Pet Shop Boys (1993) consigue hacer explícita la progresión armónica del Canon a la vez que lo vincula con el himno soviético. También de 1993 es &lt;em&gt;Cryin´&lt;/em&gt;, balada heavy del grupo Aeroesmith, donde la progresión armónica del Canon es claramente perceptible. Al año siguiente encontramos una nueva vuelta de tuerca del Canon: el grupo Green Day consigue insertar la progresión armónica del Canon en un endiablado tempo acelerado de punk-rock en la canción &lt;em&gt;Basket Case&lt;/em&gt; (1994). También de 1994 y 1995 son dos canciones del grupo brit-pop Oasis citadas con frecuencia como deudoras de la progresión armónica del Canon: &lt;em&gt;Whatever&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Don´t Look Back in Anger&lt;/em&gt;, aunque en mi opinión la influencia es mucho más clara en la segunda (donde a su vez se entremezcla con el &lt;em&gt;Imagine&lt;/em&gt; de Lennon, porque en la música moderna, y sobre todo en la de Oasis, no hay nada nuevo bajo el sol). De 1996 son &lt;em&gt;Get me Away From Here I´m Dying&lt;/em&gt; de Belle &amp;amp; Sebastian y &lt;em&gt;Walking on the Milky Way&lt;/em&gt; de OMD. Del año 2000 es otra variación del Canon, la célebre &lt;em&gt;Graduation Song (Friends Forever)&lt;/em&gt; de Vitamin C, que, como no podía ser menos, se ha convertido en un verdadero himno de las graduaciones en Estados Unidos (he de confesar que descubrí la canción de casualidad mientras veía &lt;em&gt;Scary Movie 2&lt;/em&gt;). Todas estas canciones tienen los mismos acordes de guitarra citados antes, como demuestra en un divertido vídeo satírico el cómico y músico Rob Paravonian. Y la lista sigue con artistas más recientes y de géneros musicales muy diversos, desde la música negra, rap y hip-hop (Coolio, Sugarbabes, Alicia Keys y su exitosa y melismática &lt;em&gt;No one&lt;/em&gt; y la no menos melismática &lt;em&gt;I´m yours&lt;/em&gt;&amp;nbsp; de Jason Mraz) a los crooners y baladistas (&lt;em&gt;To Love You More&lt;/em&gt; de Celine Dion) y la mezcla de ambos (&lt;em&gt;It´s Okay&lt;/em&gt; de Atomic Kitten). En este último género, destaca la versión que Phil Collins realizó en 2002 de una antigua balada de Leo Sayer titulada &lt;em&gt;Can´t Stop Loving You&lt;/em&gt; : si escuchamos el original de Leo Sayer, no notamos nada peculiar, tan sólo una vaga similitud armónica con el Canon pero poco más; en cambio, en la versión de Phil Collins, la semejanza de la parte lenta de la canción con la progresión armónica del Canon es total, clarísima. Creo que nos encontramos ante un fenómeno similar al que ya señalamos con respecto a la versión de Pet Shop Boys del &lt;em&gt;Go West&lt;/em&gt; de los Village People: las versiones más recientes toman conciencia del parecido armónico con el Canon y lo enfatizan para tener más éxito comercial; se podría hablar de un fenómeno de &lt;em&gt;repachelbelización&lt;/em&gt; de canciones basadas en el Canon. A todo ello podríamos añadir en los últimos años meras &lt;em&gt;variaciones&lt;/em&gt; del Canon, tan claras que incluso lo mencionan en el título (&lt;em&gt;An Improvisation on the Canon&lt;/em&gt; de Robin Spielberg, &lt;em&gt;Pachelbel 8000&lt;/em&gt; de Mars).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Podríamos terminar este extenso artículo con un pequeño repaso a las canciones del ámbito hispanohablante que copian la progresión armónica del Canon de Pachelbel. En este sentido, nos ha sido de gran utilidad el Palmera Blog (www.pablogindel.com) del bajista uruguayo que mencionaba el himno futbolero &lt;em&gt;Uruguay te queremos ver campeón&lt;/em&gt; de Triunfo y Da Silva y cómo canciones posteriores como &lt;em&gt;Soñaré&lt;/em&gt; de Rosana se parecían tanto (lo cual motivo una querella por plagio de los primeros a la segunda). En el ámbito hispanoamericano se han observado diversas canciones que copian la progresión armónica del Canon (&lt;em&gt;Volverte a ver&lt;/em&gt; de Juanes, &lt;em&gt;Paloma&lt;/em&gt; de Calamaro, &lt;em&gt;Estoy tan cansado&lt;/em&gt; de Moenia). En cambio, en el pop español peninsular apenas se ha realizado esa misma investigación. Yo apuntaría unas cuantas, representativas, como ya hemos visto, de diversos géneros musicales: en los años 70, siguiendo la moda de &lt;em&gt;Oh Lord! Why Lord!&lt;/em&gt;, encontramos que el pasaje recitado de Pedro Ruy Blas en &lt;em&gt;A Los que hirió el amor&lt;/em&gt; se apoya en unos acordes de órgano idénticos a la progresión armónica del Canon; en cuanto al techno o pop electrónico, ámbito bastante propicio a copiar la progresión armónica y de bajos del Canon, se podría citar &lt;em&gt;Si esto no es amor&lt;/em&gt; de OBK, descaradísima copia (o variación) del Canon tanto en los acordes iniciales (que recuerdan a los de &lt;em&gt;All Together Now&lt;/em&gt;) como en la progresión armónica de la parte lenta de la canción; en el ámbito del pop comercial, entre épico e intimista, la canción &lt;em&gt;Jugando con el tiempo&lt;/em&gt; de Mikel Erentxun (tanto en la progresión armónica como en la propia melodía del canon que surge en el glissando final del piano) y la canción &lt;em&gt;Nube&lt;/em&gt; del elepé &lt;em&gt;Más Guapa&lt;/em&gt; de La Oreja de Van Gogh. También recuerda por momentos al Canon (sobre todo en los arreglos orquestales y en los fraseos de la parte final) la balada de Mägo de Oz titulada &lt;em&gt;Si te vas&lt;/em&gt; . Incluso se acerca a la progresión armónica del Canon el único éxito de un grupo de la movida, Glutamato Ye-yé y su &lt;em&gt;Todos los negritos tienen hambre y frío&lt;/em&gt; . En el ámbito de la balada melódica a la italiana, de gran éxito también en Hispanoamérica, Alejandro Sanz ha sido uno de los compositores que siempre ha estado en el punto de mira de los “cazadores del Canon”: el bajista uruguayo de Palmera Blog cita una canción de su primer disco, &lt;em&gt;Canta para mí&lt;/em&gt; (1991), pero hay una canción de Sanz que desde el principio me fascinó y de la que sospeché su proximidad armónica con el Canon. Se trata de &lt;em&gt;A la primera persona&lt;/em&gt;, del elepé &lt;em&gt;El tren de los momentos&lt;/em&gt; (2007), canción cuyo tono lento y ambiente barroco (que permite el empleo de un instrumento típico del Barroco, la trompeta, como instrumento solista) son ya una invitación a la progresión armónica del Canon, pues la canción encaja perfectamente con los acordes de guitarra citados al principio del artículo (de hecho, la canción es una especie de melodía continuada donde todas las partes encajan con la progresión armónica del Canon, que se repite una y otra vez sin descanso). De hecho, esta canción motivó una acusación de plagio, ya que una balada italiana publicada unos meses más tarde, &lt;em&gt;A te&lt;/em&gt; de Jovanotti, era casi idéntica a la canción de Sanz en el tono lento, la melodía de letanía, el paulatino crescendo… y por supuesto, la repetición continuada de la progresión armónica del Canon de Pachelbel, verdadero &lt;em&gt;tertium comparationis&lt;/em&gt; de ambas canciones (como se refleja en la versión italiana de la Wikipedia dedicada al Canon de Pachelbel: &lt;a href="http://it.wikipedia.org/wiki/Canone_di_Pachelbel"&gt;http://it.wikipedia.org/wiki/Canone_di_Pachelbel&lt;/a&gt;). De todas maneras, no era la primera vez que una balada italiana (o &lt;em&gt;all´italiana&lt;/em&gt; ) plagiaba el Canon, pues la también lenta y letánica &lt;em&gt;Yo caminaré/Io camminerò&lt;/em&gt;&amp;nbsp; cantada por Fausto Leali y compuesta por Umberto Tozzi también encaja a la perfección con la progresión armónica del Canon de Pachelbel. Por desgracia, en algunas páginas web italianas que tratan el tema, se dice que el Canon de Pachelbel lo compuso Bach, craso (pompeyo y julio césar) error. Finalmente, también podemos citar una inclasificable versión realizada por Luis Cobos y la Escolanía de Voces Blancas de El Escorial bajo el nombre de un extraño grupo coral llamado El Bosco (¿Cobos al revés? ¿un anagrama a lo Dan Brown?): la canción se llamaba &lt;em&gt;Nirvana&lt;/em&gt;&amp;nbsp; y fue un gran éxito en 1995, combinando &lt;em&gt;ad libitum&lt;/em&gt;&amp;nbsp; una letra en latín y en inglés tomada del Evangelio de San Lucas (¿Chiquito?) y que en conjunto no decía nada, pero resultaba intrigante, atractiva y muy new-age, siendo el inicio de engendros posteriores como Enigma y&amp;nbsp;Gregorian; y fue un éxito no porque Luis Cobos fuera original sino porque la canción de resonancias gregorianas no era otra cosa que un canon que reproducía la propia estructura melódica y armónica del Canon de Pachelbel (y de nuevo los acordes iniciales son idénticos a los de &lt;em&gt;All Together Now&lt;/em&gt;).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por último, hemos de advertir que la prueba de los acordes de guitarra y el énfasis en que se trata de una similar armonía y no melodía, nos permite excluir de la lista de canciones semejantes al Canon, como también señala con acierto el internauta uruguayo de Palmera Blog, canciones como &lt;em&gt;Let it Be&lt;/em&gt; de The Beatles, &lt;em&gt;No Woman No Cry&lt;/em&gt; de Bob Marley, &lt;em&gt;With or Without You&lt;/em&gt; de U2 y &lt;em&gt;Torn&lt;/em&gt; de Natalie Imbruglia, que pueden tener una cierta afinidad melódica pero son muy distintas en cuanto a los acordes; de hecho, en las listas de internet más actualizadas que sirven de guía al presente artículo, estas canciones están eliminadas. Con esas canciones, los tradicionales “cazadores del Canon” estuvieron equivocados.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero aun desechando esas canciones, los ejemplos son muy numerosos y representativos de todos los géneros de la música moderna, pues, quizá, como se dice a veces en Internet, toda la música moderna no es más que una gigantesca variación eterna del Canon de Pachelbel.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-7700762449376924392?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/7700762449376924392/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/12/las-canciones-canonicas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/7700762449376924392'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/7700762449376924392'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/12/las-canciones-canonicas.html' title='Las canciones &quot;canónicas&quot; (Los acordes mágicos que conducen al Canon de Pachelbel)'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-4884349838359666505</id><published>2010-10-10T18:55:00.003+02:00</published><updated>2010-10-11T01:24:27.064+02:00</updated><title type='text'>La huelguita general</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;br /&gt;(V: 2010)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Gómez Capuz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA HUELGUITA GENERAL&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El pasado 29 de septiembre se celebró en España la última Huelga General de la Democracia. A diferencia de otras convocatorias semejantes, ésta resultó bastante floja y descafeinada, quizá porque los sindicatos no se habían movilizado antes (cuando tocaba) y porque el país no está para fiestas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En mi caso, decidí acudir a trabajar, ya que estoy pagando una hipoteca muy alta, me han recortado el sueldo como a todos los funcionarios y me pareció que la reacción de los sindicatos había sido floja y a destiempo. El problema es que tenía que recorrer 32 kilómetros para acudir a mi puesto de trabajo a las 8.10 de la mañana. Huelga decir que no llegué a tiempo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mi primer dilema consistió en la indumentaria. Pensé en ponerme vaqueros, como recomendaron que hicieran los empleados de banca, pero me pareció inútil e inviable por dos razones: primero, porque es normal que un profesor de instituto vaya con vaqueros a clase (a veces agujereados, y hasta con camisetas reivindicativas); segundo, porque hace tiempo que no me entra ninguno de los pocos vaqueros que conservo. Así que decidí ponerme un pantalón normal oscuro y una camisa de verano también oscura, como si fuera un cantautor o alguien que va a un funeral (o ambas cosas a la vez). Huelga decir que mi indumentaria no engañaba a nadie.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El principal problema, no obstante, consistía en intentar disimular las carpetas y libros que habitualmente lleva un profesor. De nuevo mi solución fue bastante poco inteligente. En lugar de llevar el pesado maletín de todos los días, con combinación para abrirlo (mis alumnos piensan que llevo dinero, drogas o una bomba dentro… y les parece muy “molón”), decidí meter lo indispensable en una bolsa grande de la FNAC. Si era un ardid, resultaba muy fácil de descubrir por parte de los piquetes “informativos”: en primer lugar, la tienda de la FNAC no abre hasta las 10 de la mañana, por lo cual yo &lt;em&gt;no&lt;/em&gt; podía venir de haber comprado en la tienda de la FNAC; en segundo lugar, la tienda de la FNAC de Valencia siempre tiene la entrada principal (y a veces también la secundaria) “custodiada” por activistas de las más diversas oenegés que te acosan con manifiestos absurdos e ideales utópicos, con una total pasividad y hasta connivencia de los responsables de la tienda (cuestión que ya he tratado en otro artículo); por tanto, de haber estado abierta, habría sido facilísimo para los piquetes apostarse a la entrada de la FNAC y haber impedido la entrada de los empleados y los potenciales clientes esquiroles (entre otras razones porque la policía nunca se pasa por allí a vigilar, cosa que sí hace en otros grandes almacenes). Mi estratagema de la bolsa de la FNAC era de lo más inoperante y sólo confiaba en una conjunción favorable del destino: que los piquetes “informativos” fueran incapaces de reproducir el proceso silogístico que acabo de enunciar. Y parece ser que así ocurrió, pues ni durante el trayecto de ida ni durante el trayecto de vuelta nadie se metió con mi bolsa de la FNAC. Huelga decir que mi tosco ardid acabó siendo todo un éxito.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El siguiente problema (ya he superado los dos anteriores y me siento como Ulises, aunque no sé si el de Homero o el de Joyce) era el de transporte. Como dijo Buenafuente esa noche o la siguiente, “los transportes públicos irán mal… y el día de la Huelga también”. Si llegar a tiempo con el tren de cercanías para entrar a las 8.10 es de normal una odisea (soy Ulises), el día de la Huelga General, con servicios mínimos que normalmente no se cumplen, resultaría una tarea imposible. Además, hace tiempo que no conduzco (aún conservo el coche pero no lo saco nunca, en parte porque no tiene pasada la ITV, no va la batería y me di de baja del seguro obligatorio) y por todo lo anterior resultaba impensable sacarlo esta vez (además, en los últimos años las infracciones de tráfico son objeto de condenas muy superiores a las de terrorismo internacional, aunque esa es otra historia y tema de otro artículo) y me muevo únicamente con transporte público. Salí con tiempo de casa y empecé a ver grupos de gente apiñados en las paradas de autobús, por lo que decidí ir a pie a la estación (como si fueran los días de Fallas). Por lo visto, los piquetes “informativos” habían empleado el grueso de sus fuerzas (que conste que no me refiero a Cándido Méndez) en impedir la salida los pocos autobuses acordados previamente en los servicios mínimos y habían dejado “descubiertos” otros muchos flancos (por ejemplo, funcionaban casi todos los bares, aunque hay que reconocer que los bares son sagrados en este país). También vi muy pocos taxis: es curioso, los taxistas siempre van chuleando por ahí, escuchando a Federico (lo cual te deja ya &lt;em&gt;tocado&lt;/em&gt; para el resto del día) y repitiendo hasta la saciedad eso de que “este país lo arreglaba yo en dos patadas”, pero ese día hicieron mutis por el foro. Cuando llegué a la entrada lateral de la estación, de donde salen los cercanías que suelo coger, me llamó la atención que no hubiera nadie (otro flanco descubierto). Y cuando digo nadie, quiero decir &lt;em&gt;nadie&lt;/em&gt;: no había piquetes “informativos” que pudieran descubrir el ardid de mi bolsa de la FNAC y me llamaran “ardilla” (cosa que me hubiera extrañado, porque hace tiempo que no como nueces, aunque son buenas para el colesterol y debería comerlas); no había policías que garantizaran el derecho de los que no quisieran hacer huelga; por no haber, no había ni interventores y las cancelas y tornos de los trenes de cercanías estaban completamente abiertas (ese día se colarían más de lo normal). Así que, tranquilamente, con mi uniforme de cantautor y mi bolsa de la FNAC entré en la estación e hice tiempo para el primer tren de los servicios mínimos, el de las 7.53 que me haría llegar 30 minutos tarde al trabajo. Huelga decir que nadie se metió conmigo, en parte porque los que me rodeaban estaban en la misma situación que yo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sorprendentemente, el tren acordado por los servicios mínimos (y por el no menos sorprendente acuerdo de última hora entre un gobierno autonómico contra las cuerdas y de unos sindicatos también contra las cuerdas para alivio de un gobierno central también contra las cuerdas) salió a su hora y pude llegar tarde al trabajo (aunque no tan tarde como Ulises).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A la vuelta, hacia las dos del mediodía, la misma historia: un tren de cercanías de servicios mínimos atestado de gente, una estación sin interventores, ni piquetes ni policías, un nuevo recorrido a pie por una Valencia desierta y al final llegué a Ítaca. Huelga decir que todo muy normal y sin incidentes. Más que una Huelga General, fue una Huelguita General (y, si me apuras, teniente coronel, o hasta sargento chusquero).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-4884349838359666505?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/4884349838359666505/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/10/la-huelguita-general.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/4884349838359666505'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/4884349838359666505'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/10/la-huelguita-general.html' title='La huelguita general'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-2797353447211248533</id><published>2010-08-31T02:08:00.003+02:00</published><updated>2011-06-02T20:17:00.808+02:00</updated><title type='text'>Las canciones olvidadas</title><content type='html'>LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;br /&gt;(IV: 2010)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Gómez Capuz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;LAS CANCIONES OLVIDADAS&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La historia de la música pop-rock está repleta de grandes injusticias. Por un lado, la sobrevaloración de canciones y álbumes mediocres, pero que tuvieron detrás una inmensa campaña promocional o llegaron en el momento apropiado. Por otro, brillantísimas canciones que, precisamente por lo mismo, por carecer de una promoción adecuada, por no haber aparecido nunca en single o por ser poco difundidas por las FM, habitan en el olvido de las caras B de oscuros elepés. En este sentido, Brian May se quejaba de que una gran canción, si no era editada en single ni era difundida por las emisoras musicales, no conseguía permanecer en la memoria de las personas, que de otra manera la hubieran asociado a algún momento feliz de sus vidas o al paraíso perdido de la juventud. Tan sólo el favor del público y la tarea divulgadora de programas musicales como &lt;em&gt;Classic Albums&lt;/em&gt; ha permitido recuperar del olvido esas grandes canciones que merecieron mejor fama.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las “canciones olvidadas” son patrimonio de todos los grupos y solistas, incluidos los más grandes. La injusticia no ha hecho distingos entre grupos de primera y grupos de tercera. Por ejemplo, entre las canciones de The Beatles encontramos grandes éxitos que fueron canciones tontas y mediocres (sobre todo en los últimos años) y canciones de bellísima factura y atrevida elaboración musical que pasaron inadvertidas. Hoy en día &lt;em&gt;Yesterday&lt;/em&gt; es un clásico y la canción más versioneada de la historia, pero en 1965 fue relegada a la cara B del álbum &lt;em&gt;Help&lt;/em&gt; y no siquiera apareció en la película del mismo título; hasta los años 70 no fue single en Gran Bretaña. Su extraña orquestación, con una guitarra acústica y un cuarteto de cuerda, quizá el primer &lt;em&gt;unplugged&lt;/em&gt; de la historia del rock, sin guitarras eléctricas, ni bajo ni batería, fue visto quizá como un sacrilegio y un experimento demasiado “innovador” por su clasicismo. Pero el favor del público fue inmediato, apareció al año siguiente en el recopilatorio “sobre la marcha” &lt;em&gt;A Collection of Beatles Oldies but Goldies&lt;/em&gt; y se convirtió en pieza obligada durante los quince meses que transcurrieron entre su publicación y la retirada de los Beatles de las giras, aunque era curioso ver solo a Paul en el escenario como si fuera un cantautor. Con &lt;em&gt;Eleanor Rigby&lt;/em&gt;, de similar factura clasicista (sólo tiene como instrumentos un octeto de cuerdas, si guitarra acústica &lt;em&gt;ni ná&lt;/em&gt; ), la estrategia fue distinta y sí apareció en single. Otra canción de la misma época, esta vez de John, que al principio quedó relegada a la cara B del siguiente elepé, &lt;em&gt;Rubber Soul&lt;/em&gt;, fue &lt;em&gt;In my life&lt;/em&gt; . Se trataba de una melancólica balada en la que un joven de 24 años hacía balance de los recuerdos del pasado, de las personas que murieron y de los lugares que ya no existen, con la madurez de un anciano que escribe su testamento literario. Además, George Martin volvía a aportar un toque clasicista interpretando él mismo en el puente un solo de piano eléctrico que al acelerarlo al doble de velocidad adquiría el timbre de un antiguo clavicordio. &lt;em&gt;In my life&lt;/em&gt;, tanto en la música como en la letra, era una canción perfecta, que sabía tocar las teclas más sensibles de la condición humana: el amor, el recuerdo, la vida, el paso del tiempo y la muerte. Nunca salió en single pero se ganó el favor del público. Ya en 1973 ganó una batalla al aparecer en el doble recopilatorio, el “doble rojo”, de 1962 a 1966. En 2000 ganó otra gran batalla al ser considerada por la revista musical británica &lt;em&gt;Mojo&lt;/em&gt; como la mejor canción de todos los tiempos. En la actualidad es una canción muy popular, sobre todo en Estados Unidos, y es interpretada con frecuencia en graduaciones, bodas y funerales (entre otros, en el de Kurt Cobain, gran admirador de los Beatles). Y no puedo dejar escapar la ocasión sin citar mi propia traducción de las primeras estrofas, para que el lector pueda apreciar la rotundidad de su letra (obsérvese la coincidencia de la última estrofa con la formulación del tópico del &lt;em&gt;ubi sunt&lt;/em&gt; &amp;nbsp;: &lt;em&gt;ubi sunt qui ante nos fuerunt?&lt;/em&gt;&amp;nbsp; "¿dónde están los que vivieron antes que nosotros?")&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Hay lugares que siempre recordaré&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;en mi vida, aunque algunos hayan cambiado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Algunos para siempre y no para mejor,&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;unos permanecen y otros se han esfumado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Todos esos lugares tuvieron sus momentos&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;con amantes y amigos que aún rememoro.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Unos están vivos y otros están muertos,&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;pero en mi vida los he amado a todos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Pero de todas esas amantes y amigos&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;no hay ninguna que se pueda comparar contigo&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;y carecen de valor todos los recuerdos&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;cuando pienso en el amor como algo nuevo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Aunque sé que nunca perderé el afecto&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;por las personas y cosas que me precedieron.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Sé que a menudo me pararé a pensar en ellos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Años después, Paul McCartney heredó también la tendencia a hacer canciones olvidadas. Su trayectoria musical en solitario o con Wings es brillante pero irregular, sobre todo por su obcecación en convertir en singles de éxito canciones mediocres, cuando no malas, y relegar a la cara B de sus elepés a verdaderas joyas en miniatura, pequeñas baladas entre lo melancólico y lo optimista como la sensible &lt;em&gt;Distractions&lt;/em&gt; (de &lt;em&gt;Flowers in the Dirt&lt;/em&gt; ); el barroquizante venecianismo de &lt;em&gt;Somedays&lt;/em&gt; (de &lt;em&gt;Faming Pie&lt;/em&gt; ), con un magnífico arreglo que cuerdas y oboe que nos hace volver a los tiempos de &lt;em&gt;Eleanor Rigby&lt;/em&gt; ; y la clasicista &lt;em&gt;English Tea&lt;/em&gt; (de &lt;em&gt;Chaos and Creation in the Backyard&lt;/em&gt; ), donde se combina el arreglo de cuerdas a lo &lt;em&gt;Eleanor Rigby&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Somedays&lt;/em&gt; con un piano que suena como clavicordio al estilo de &lt;em&gt;In my life&lt;/em&gt; .&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En el caso de los Rolling Stones, encontramos numerosas canciones de su período dorado, 1964-71 (recogido en dos dobles recopilatorios denominados &lt;em&gt;Hot Rocks&lt;/em&gt;), injustamente relegadas por otras canciones mediocres de años posteriores. En un elepé tan redondo como &lt;em&gt;Aftermath&lt;/em&gt;, encontramos la joya de &lt;em&gt;Paint it Black&lt;/em&gt;, que se inicia con una saltarina y sincopada melodía que roza lo pentatónico y que tiene, gracias al riff de sitar de Brian Jones, un innegable aunque vago sabor orientalizante, entre magrebí, cosaco, persa o hindú, y que sin duda hubiera fascinado a “expertos” en el tema como Rimsky-Korsakov o Ketèlbey. También encontramos la delicada balada isabelina &lt;em&gt;Lady Jane&lt;/em&gt;, que demuestra que el grupo, a pesar de su vocación de rythm´n´blues no se quedaba en lo guitarrero sino que podía incorporar bellísimos fraseos de teclado, como sucede también en &lt;em&gt;She´s a Rainbow&lt;/em&gt; .&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A principios de los años 70 surgen nuevos músicos que pretenden desarrollar el sonido de Beatles y Stones, incidiendo sobre todo en los trucos de estudio. En la extensa obra de estos músicos también encontramos el consabido contraste entre mediocres canciones que fueron éxitos fáciles y brillantes canciones olvidadas. Con un perfil semejante al de McCartney, de producción amplísima pero irregular, Elton John es otra de las canteras de canciones olvidadas. Todos sus recopilatorios se suelen abrir con &lt;em&gt;Your Song&lt;/em&gt;, magnífica canción sin lugar a dudas, pero olvidan que en su primer elepé &lt;em&gt;Empty Sky&lt;/em&gt; ya apuntaba maneras con la brillante miniatura llamada &lt;em&gt;Skyline Pigeon&lt;/em&gt;, balada isabelina donde el clavicordio se convierte en protagonista destacado. En un registro completamente diferente (como dirían los Monty Python), Elton también compuso poco después la espléndida balada country &lt;em&gt;Roy Rogers&lt;/em&gt;, apoyada en una soberbia letra de Bernie Taupin: nunca se han combinado tan bien una música y una letra de distintos autores, y lo consiguieron porque se trataba del homenaje de ambos a su héroe de la infancia Roy Rogers, actor de westerns y cantante de country, a partir de la anécdota de que lo vieron después de muchos años de olvido en un típico canal de cable USA, joven y cabalgando, porque “los héroes de película nunca envejecen”. También es una gran canción de la misma época &lt;em&gt;Levon&lt;/em&gt;, al igual que la minisuite &lt;em&gt;Funeral for a friend/Love lies bleeding&lt;/em&gt; . El favor del público ha conseguido que en sus últimos conciertos (como el de su 60 cumpleaños), Elton recupere joyas como &lt;em&gt;Roy Rogers&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Levon&lt;/em&gt;, aunque sigue olvidando &lt;em&gt;Skyline Pigeon&lt;/em&gt; .&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Otro gran pianista del rock que surgió a principios de los 70 fue Billy Joel. Quizá interesado en dar a conocer sus rocks más enérgicos, Joel también ha olvidado esas baladas intimistas perfectas de sus inicios (tan cercanas a las baladas folkies de Carole King, Don McLean y James Taylor), como &lt;em&gt;She´s always a woman&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;She´s got a way&lt;/em&gt; . En el caso de Don McLean, no se puede negar que su versioneada &lt;em&gt;American Pie&lt;/em&gt; sea una canción perfecta y el mejor retrato de la primera generación del rock, pero conviene no olvidar la intimista &lt;em&gt;Vincent&lt;/em&gt;, conmovedora elegía de Vincent Van Gogh acompañada por la mejor letra que se ha escrito jamás en el pop norteamericano. En el ámbito del folk-rock norteamericano de los setenta, también cabría destacar que Eagles, aparte de la magnífica y algo sobrevalorada &lt;em&gt;Hotel California&lt;/em&gt;, también escribieron bellísimas canciones como &lt;em&gt;Desperado&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Take it easy&lt;/em&gt; (con la colaboración de Jackson Browne), el grupo de origen británico America compuso maravillas como la delicada &lt;em&gt;Another Try&lt;/em&gt;, mientras que Crosby, Stills &amp;amp; Nash consiguieron pequeñas joyas como &lt;em&gt;Wasted on the way&lt;/em&gt; .&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Volviendo al otro lado del Océano, podemos hacer balance de la numerosa, desigual y cada vez más hortera música de los primeros setenta. Pero algunos de los grupos más representativos de los excesos de esa época fueron capaces de crear canciones perfectas, aunque muchas de ellas olvidadas. Supieron combinar estilos tan dispares como la &lt;em&gt;power ballad&lt;/em&gt;, la balada heavy, la canción himno, el estilo de music hall, la incipiente música disco y el blues. Tuvieron grandes éxitos, pero también grandes canciones olvidadas. Procol Harum fue un irregular grupo de blues rock progresivo con aristas de música clásica y de heavy metal. Todo nació de la sinergia entre el blues de su líder y pianista Gary Brooker, el tono clasicista bachiano del circunspecto organista Matthew Fisher y la vocación heavy del guitarrista Ray Royer. De esa fusión nació una de las canciones más redondas del rock progresivo, &lt;em&gt;With a wither shade of pale&lt;/em&gt;, con su inconfundible sabor a Bach sin copiar a Bach. Pero poco después supieron crear otra canción perfecta pero olvidada, &lt;em&gt;Quite rightly so&lt;/em&gt;, en la que se aprecia con mayor claridad cómo a partir de una base de blues rock (y un impactante comienzo de acordes de órgano) se puede construir una canción sublime, mientras que el inigualable puente instrumental contiene un solo de órgano que recuerda a las fantasías de Bach y Buxtehude seguido por un contundente solo de guitarra casi heavy. También cayeron en los excesos de la década Queen, pero antes nos dejaron magníficos elepés como &lt;em&gt;A Night at the Opera&lt;/em&gt; : en él, además de la recordada y redonda minisuite &lt;em&gt;Bohemian Rhapsody&lt;/em&gt;, podríamos destacar la canción olvidada a la que Brian May suele hacer alusión al comentar las injusticias sobre este tipo de canciones, &lt;em&gt;’39,&lt;/em&gt; una espléndida y etérea balada acústica folkie sobre viajeros interestelares (en lugar de marineros, como era lo habitual en el género), y añadir también la rareza de &lt;em&gt;Seaside Rendez-vous&lt;/em&gt;, divertimento en clave de music-hall donde Taylor y Mercury improvisan un solo de percusión y viento metal con los dedos y con la boca, sin hacer intervenir ningún instrumento real. A su vez, ’&lt;em&gt;39&lt;/em&gt; de Queen recordaba a las baladas folkies de temática espacial que tan bien supo cultivar su amigo David Bowie a finales de la década prodigiosa: todos recuerdan su sensacional debut con &lt;em&gt;Space Oddity&lt;/em&gt;, pero &lt;em&gt;Life on Mars?&lt;/em&gt; es sin duda una canción perfecta, con unas progresiones tonales ascendentes y repletas de notas alteradas que cautivan desde el primer momento al oyente (y que recuerdan a otra gran canción, &lt;em&gt;My Way&lt;/em&gt; ). También cayeron en los excesos de la comercialidad el grupo ABBA, que además de sus estándars habituales nos dejó canciones de bella factura como el elegante divertimento de music-hall titulado &lt;em&gt;Head over heels&lt;/em&gt; y el demoledor testimonio del fracaso que representa &lt;em&gt;The winner takes it all&lt;/em&gt;, mientras que los siempre excéntricos Kinks no sólo aportaron rocks enérgicos (&lt;em&gt;You really got me&lt;/em&gt; ) y divagaciones vintage de music-hall (&lt;em&gt;Sunnny afternoon&lt;/em&gt; ), sino que en etapas posteriores compusieron crepusculares canciones melancólicas de extrema sensibilidad como &lt;em&gt;Celulloid Heroes&lt;/em&gt; .&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Son tantas canciones que no caben en un artículo, que se ha hecho larguísimo, ni siquiera en un libro ni tan sólo en una colección de cedés. Supongo que cada aficionado a la música (y en todos los géneros musicales existe el olvido) tendrá su propio catálogo de “canciones olvidadas”. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-2797353447211248533?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/2797353447211248533/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/las-canciones-olvidadas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/2797353447211248533'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/2797353447211248533'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/las-canciones-olvidadas.html' title='Las canciones olvidadas'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-86364049087302285</id><published>2010-08-31T01:49:00.000+02:00</published><updated>2010-08-31T01:49:41.316+02:00</updated><title type='text'>Jueces o enriqueces (los super-jueces)</title><content type='html'>LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;br /&gt;(IV: 2010)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Gómez Capuz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;JUECES O ENRIQUECES&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;(LOS SUPER-JUECES)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El sistema judicial español, caracterizado por el poder omnímodo de los jueces en detrimento de los jurados populares, los defensores, los fiscales y los diversos cuerpos policiales, amén de la cada vez menor independencia política de estos jueces, constituye un caldo de cultivo propicio para la aparición de jueces-estrella. Estos super-jueces, imbuidos con los super-poderes antes mencionados, aplican su peculiar visión de la las leyes para desconcierto de la opinión pública y, sobre todo, de los pobres ciudadanos implicados en un juicio que además de tardar mucho acaba con una sentencia arbitraria y casi surrealista. Algunos periodistas (colectivo que a veces también cae en paranoias similares) piensan que estos jueces actúan así por afán de notoriedad o para obtener algún tipo de beneficio pecuniario. Quizá la fama y el dinero sean “efectos colaterales” de la labor de estos jueces, pero en mi opinión actúan así en virtud de un motivo mucho más grave y peligroso: actúan por convicción, por principios, porque piensan que están llamados a ejercer una misión salvadora en una sociedad decadente e injusta. Es decir, les mueve la misma motivación que a los superhéroes de los cómics y películas… y a los líderes mesiánicos que convirtieron el siglo XX en un inmenso cementerio. Para que se vea con mayor claridad, pondré dos ejemplos de jueces españoles, muy alejados ideológicamente pero con un similar complejo mesiánico. Y además pondré esos dos ejemplos en particular porque su misión salvadora finalmente ha sido frenada por el Consejo General del Poder Judicial. Creo que a estas alturas del artículo resulta obvio que no me gustan las leyes ni los jueces, que a pesar de ser de Letras la última carrera del mundo que hubiera elegido es la de Derecho. Y por tanto he de reconocer que experimento un placer indescriptible cuando estos superjueces teóricamente invencibles acaban siendo cazados. Como dice el proverbio evangélico, no juzguéis y no seréis juzgados.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El primero de estos superjueces es Fernando Ferrín Calamita, responsable de hasta hace poco de uno de los dos juzgados de familia de Murcia. Se trata de un juez ultraconservador, padre de familia numerosa, cuya “misión salvadora” consistía en denegar la adopción de niños por parte de parejas lesbianas (es decir, que el hijo natural de una las dos mujeres no pudiera ser adoptado por la otra) y obligar a que los hijos de inmigrantes se inscribieran en el registro civil con nombres “cristianos y españoles”. Más aún, en un detallado artículo publicado por &lt;em&gt;El Mundo&lt;/em&gt; en junio de 2007 (para que se vea que este periódico también ataca a jueces conservadores… sobre todo si las víctimas son homosexuales o inmigrantes) titulado “En Murcia, familias como Dios manda” nos explica que Ferrín Calamita también presionaba matrimonios que estaban en trámites de divorcio para que no se divorciaran o que en su primer destino detenía a las mujeres que hacían top-less en la playa (Por cierto, los medios ultraconservadores se han escandalizado porque a este juez se le nombrara sólo con el segundo apellido, Calamita, y no con los dos: quizá influya en ello la paronimia de su segundo apellido con cierto sustantivo abstracto del castellano). Otra de las cosas que podemos deducir de este artículo de &lt;em&gt;El Mundo&lt;/em&gt; y de mi propia experiencia profesional en la Región de Murcia es que en dicha región el único modelo de familia válida, “como Dios manda”, es la formada por un hombre y una mujer que se han casado por la iglesia antes de cumplir los treinta años, con una prole numerosa (al menos tres hijos) bautizada con nombres (generalmente compuestos) tomados del santoral cristiano. Cualquier otro tipo de unidad familiar o de comportamiento individual está muy mal visto por la sociedad murciana, sobre todo en los pueblos de interior del Altiplano y del Noroeste, donde la vida sigue igual como la pintó Azorín hace 100 años. Alguien podría pensar que se trata de un ataque a colectivos muy concretos, como los homosexuales, las lesbianas y los inmigrantes. Pero mi experiencia personal en aquellas tierras me dice que el problema es mucho más profundo y mucho más grave: se trata del miedo y del odio al que es “diferente”. Y para ser “diferente” no es necesario pertenecer a los tres colectivos antes citados: basta, por ejemplo, con estar divorciado, situación bastante frecuente en la sociedad urbana actual; basta, simplemente, con tener más de treinta años y estar soltero, sobre todo si te encuentras en un pueblo de la Murcia profunda donde la edad media de nupcialidad se sitúa en los 20 años; basta, sencillamente, con tener un nivel cultural estratosféricamente superior al de los gañanes y gañanas que te rodean (uno acababa sintiéndose como el protagonista de la novela &lt;em&gt;La conjura de los necios&lt;/em&gt; ); basta, lisa y llanamente, con tener ciertas aficiones, como la literatura y la música, comunes y bien valoradas en otras comunidades autónomas, pero que aquí son juzgadas por las propias mujeres aborígenes como “impropias de un hombre”. Y es obvio que en casi todos esos aspectos yo era “muy diferente” de la gente que me rodeaba y que me veía como poco menos que un extraterrestre, y por tanto se espantaban de que la educación de sus hijos estuviera en manos de una persona tan poco recomendable. En ese yermo contexto, Ferrín Calamita no ha inventado nada sino que, más bien, ha sido el “brazo ejecutor” de unas atávicas costumbres todavía vigentes en su tierra, brazo y costumbres que me alcanzaron de lleno como víctima. Por tanto, como decía Serrat, “entre esos tipos y yo hay algo personal”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El caso diametralmente opuesto al de Ferrín Calamita ha sido el de Baltasar Garzón, un juez progresista ligado a los inicios de la asociación &lt;em&gt;Jueces para la Democracia&lt;/em&gt; . Hay que reconocer que, al principio, lo de Garzón tuvo su gracia. Tuvo gracia cuando dio la espantada del PSOE en los últimos coletazos del felipismo y renunció a su escaño para volver a la carrera judicial. Tuvo mucha más gracia cuando, mediante una serie de carambolas jurídicas, consiguió inmovilizar en Inglaterra durante casi un año al sangriento dictador Pinochet, sometido a un kafkiano arresto domiciliario tan sólo aliviado por las visitas de una chocheante Thatcher. Pero una vez adquirida fama internacional –como ha ocurrido con algunos de nuestros presidentes de Gobierno- parece que se le fue la olla y se dedicó en cuerpo y alma a su labor de superhéroe. Adicto al trabajo (&lt;em&gt;workalcoholic&lt;/em&gt; como dicen los americanos), lo mismo instruía sumarios contra ETA, contra el GAL, contra el terrorismo islamista y contra exdictadores de monocolor pelaje. El poco tiempo libre que le quedaba lo dedicaba a dar conferencias millonarias, pues no quería renunciar a su parte del “botín”. Luego vino lo de la Memoria Histórica y el afán por excavar fosas en todos los sitios, como si Víctor Frankenstein hubiera ido a California en plena fiebre del oro. Si le hubieran dejado las manos libres, creo que ahora Garzón trataría de procesar a Woody Allen por “pertenencia a banda musical”, peligrosísimo delito si tenemos en cuenta las numerosas veces que los Rolling Stones y James Brown dieron con sus huesos en la cárcel o el exilio que hubieron de padecer músicos como Kurt Weill o Rostropovich. Pero hace poco, oscuros colectivos que dicen tener las manos limpias han frenado su meteórica carrera. Parece que el superhéroe Garzón ha claudicado y prepara su exilio dorado en los organismos de la Unión Europea, al igual que ha ocurrido siempre con los malos políticos españoles que han escapado por la puerta de atrás de las elecciones europeas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-86364049087302285?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/86364049087302285/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/jueces-o-enriqueces-los-super-jueces.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/86364049087302285'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/86364049087302285'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/jueces-o-enriqueces-los-super-jueces.html' title='Jueces o enriqueces (los super-jueces)'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-354048398487604412</id><published>2010-08-31T01:43:00.000+02:00</published><updated>2010-08-31T01:43:37.521+02:00</updated><title type='text'>Izquierda islamista y derecha sionista</title><content type='html'>LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;br /&gt;(IV: 2010)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Gómez Capuz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;IZQUIERDA ISLAMISTA Y DERECHA SIONISTA&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La izquierda y la derecha españolas, cada vez más desorientadas, cada vez más radicalizadas, parece que no son capaces de ponerse de acuerdo en nada. Incluso asuntos de política internacional que hace veinte años hubieran suscitado un mínimo consenso, son ahora motivo de agudas discrepancias. Uno de esos asuntos es el espinoso conflicto de Israel y Palestina, cada vez de más difícil solución y periódicamente agitado por actuaciones brutales e insensatas de ambos bandos, como el reciente ataque de comandos israelíes a la llamada “flotilla de la libertad” que pretendía llevar alimentos, medicinas y juguetes (?)&amp;nbsp;a la bloqueada y masificada franja de Gaza. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Desde hace algún tiempo, ha sido habitual entre la izquierda española una actitud propalestina y muy crítica con Israel. Quizá surgió como una moda, posiblemente como reacción al descaradísimo apoyo que Estados Unidos ha brindado siempre a Israel, tal vez como un reflejo de cierta política antioccidental y de “no-alineados” que siempre ha anidado en la izquierda española más radical. Ahora bien, la izquierda española durante más de 80 años se ha dedicado más a luchar contra los disidentes internos (como ocurrió en las absurdas e inútiles luchas intestinas durante la Guerra Civil) que contra los enemigos de la derecha (la prueba es que la derecha de toda la vida sigue intacta en sus canales de TDT y periódicos digitales). Por ello, esta izquierda española parecía hallarse fracturada entre un sector más moderado, afín al PSOE, defensor de regímenes árabes cuestionables pero al menos moderados y relativamente prooccidentales, como Marruecos, &lt;em&gt;Al-Fatah&lt;/em&gt; en Palestina y el bloque prooccidental del Líbano, y otro sector más radical, laico y antioccidental, cercano a los restos de Izquierda Unida, que curiosamente apoya a los movimientos islámicos más radicales, como Hamás y otros (¡hay que ver qué lío montaron con la Haidar y cómo este incidente provocó la ruptura entre los cómicos de la ceja y Zapatero!), un sector que ve con gusto la deriva islamista de la otrora civilizada y laica (¡como ellos!) Turquía y apuesta por establecer un diálogo fructífero (?) con Irán. Es la misma izquierda radical que hace casi veinte años ponía enormes retratos de Sadam Husein en las facultades de Letras. El problema es que esta izquierda más radical, laica, antioccidental y anticristiana está ganando terreno al sector más moderado, sobre todo dentro del actual PSOE. Lejanos quedan los tiempos de la labor mediadora de Felipe González (quien estableció relaciones diplomáticas con Israel, no lo olvidemos), Pacordóñez y la Conferencia de Madrid, y solitaria resulta ahora la labor mediadora que fuera y dentro del Gobierno ha realizado Moratinos y que ha sido reconocida por los dos bandos en conflicto. Ahora, repito, da la impresión de que esa izquierda radical está ganando la partida: como parece que su principal enemigo es la civilización cristiana, occidental y capitalista, aplican el sofisma maquiavélico de que “los enemigos de mis enemigos son mis amigos” y no escatiman alabanzas y ayudas al islamismo más radical. Las muestras son numerosas: la cantidad de gente joven y “progre” que lleva puesto el pañuelo palestino porque “queda guay”; las mujeres jóvenes españolas, teóricamente progres, feministas y liberadas, que no dudan en emparejarse con individuos de color procedentes de Malí o Senegal, países del Sahel donde prima una interpretación rigorista del Islam y todavía se practican salvajadas como la ablación de clítoris; las oenegés de charanga y pandereta que acuden al Sahel o se suman a la “flotilla de la libertad” pensando que se trata de ir de colonias de verano, y luego lloran porque les disparan y los secuestran; los que atizan el debate sobre el derecho al uso del velo, &lt;em&gt;yihab&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;niqab&lt;/em&gt; para que la derecha más reaccionaria entre al trapo y ellos se puedan erigir en los defensores de la libertad de cultos y de opinión. Y yo me pregunto: si estos grupos abominan de la cultura y ética católicas porque la consideran machista y patriarcal, ¿por qué experimentan ese inmenso entusiasmo, ese Camino de Damasco, por una cultura que es mucho más patriarcal y machista? Ahora bien, lo más grave de todo, es que esa actitud que antes quedaba confinada en los grupos izquierdistas más radicales, ahora se infiltra con cada vez mayor fuerza en un Gobierno desnortado, con ministros –y sobre todo ministras- patétic@s que no dudan en esgrimir estas cuestiones marginales para disimular la mala marcha de la economía.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero si la actitud de la izquierda española nos puede resultar desconcertante, la derecha española no se queda atrás. La nueva derecha dura española, la que monopoliza los canales de TDT y periódicos digitales, también ha experimentado una fuerte radicalización con respecto al conflicto árabo-palestino. Como parece que los dictados en política exterior de esta nueva derecha dura española vienen del ala más conservadora del Partido Republicado de Estados Unidos, de los llamados &lt;em&gt;Neo-Cons&lt;/em&gt; (fundamentalistas protestantes a menudo aliados circunstanciales del lobby judío), resulta que ahora en los medios de comunicación conservadores la actitud “oficialista” es el apoyo ciego a todo lo que haga el Estado de Israel. El reciente suceso del brutal ataque israelí a la ambigua “flotilla de la libertad” que se dirigía a Gaza ha puesto de manifiesto cómo los tertulianos ultraconservadores más notables, como Federico, César Vidal y otros que curiosamente tienen apellido alemán (todos ellos desde los búnkers de la cadena de TDT que debería llamarse “&lt;strong&gt;L&lt;/strong&gt;os amigos &lt;strong&gt;D&lt;/strong&gt;e israel”), intentaban justificar lo injustificable, repitiendo hasta la saciedad los endebles argumentos del gobierno israelí y de los grandes medios de comunicación norteamericanos. Lo que me llama la atención es que este entusiasmo proisraelí de la nueva derecha española parece relativamente reciente, o al menos no es tan antiguo como la vocación islamista de nuestra izquierda: en mi opinión, se fraguó durante los ocho años de gobierno de José María Aznar, su pertenencia al Trío de las Azores y la brillante invasión de Irak. Pero, al igual que la deriva islamista de nuestra izquierda, resulta sumamente contradictorio: en apenas cuarenta años hemos pasado de escuchar las denuncias de un “contubernio judeo-masónico” a las denuncias, que todavía existen en esos medios ultraconservadores, de un “contubernio masónico” a secas. De repente, el estado israelí (nunca reconocido por la derecha franquista) se ha convertido, quizá por mandato de Washington y de Spielberg, en el bueno de la película, en el “intocable”. La derecha dura española ha pasado de la admiración al régimen nazi a la admiración a los Sabios de Sión. Se ha formado ahora una monumental alianza entre el catolicismo ultraconservador, el sionismo mesiánico y el fundamentalismo protestante. No hay quien los pare. ¿A dónde “irán”?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-354048398487604412?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/354048398487604412/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/izquierda-islamista-y-derecha-sionista.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/354048398487604412'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/354048398487604412'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/izquierda-islamista-y-derecha-sionista.html' title='Izquierda islamista y derecha sionista'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-7392965111212806688</id><published>2010-08-31T01:36:00.000+02:00</published><updated>2010-08-31T01:36:19.514+02:00</updated><title type='text'>La violinista en el tejado del Búnker</title><content type='html'>LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;br /&gt;(IV: 2010)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Gómez Capuz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;LA VIOLINISTA EN EL TEJADO DEL BÚNKER&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En ese pozo sin fondo que es Internet podemos encontrar múltiples versiones sobre cuál fue el destino real de Adolf Hitler y Eva Braun desde el 30 de abril de 1945. Se ha cuestionado mucho la autenticidad de los restos humanos hallados en el jardín del Búnker y es un hecho sabido que sus principales antagonistas (empezando por Stalin) tenían la certeza de que ambos seguían vivos. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Una línea de investigación seguida por muchos autores es la que los sitúa en un largo periplo en submarino hasta la Patagonia argentina, tras una escala previa en España. Muy bien documentado, aunque ambiguo en sus conclusiones, resulta el reciente libro de los periodistas argentinos Di Nápoli y Salinas &lt;em&gt;Ultramar Sur&lt;/em&gt;, publicado por Belacqua. En este libro y otros similares se apunta incluso la connivencia de los aliados occidentales, más preocupados en aquel momento por su creciente enfrentamiento con el antiguo aliado soviético y el surgimiento de la guerra fría.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Todo esto podría parecer historia-ficción, sobre todo si se combina con la leyenda urbana que dice que Hitler es uno de los huéspedes ilustres que habita en una isla (falsamente) desierta en medio de algún océano. Y que comparte tan apacible retiro con estrellas del rock (Elvis, Lennon, Morrison, Cobain, Jacko, quizá Hendrix), estrellas del &lt;em&gt;show-business&lt;/em&gt; (Carlos Gardel, Marilyn Monroe, Walt Disney) y mandatarios o aristócratas (JFK, Lady Di, quizá Jesús Gil).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sin embargo, algunos datos aislados parecen confirmar la hipótesis de su supuesta huida. Por ejemplo, hace poco estaba escuchando un cedé de música clásica (editado por Teldec/Das alte Werk), procedente de una grabación realizada (ojo) en mayo de 1963 en el &lt;em&gt;Opera Studio&lt;/em&gt; de Viena por el &lt;em&gt;Concentus Musicus Wien&lt;/em&gt;, una agrupación de cámara de tendencia historicista dirigida por el genial bachiano Nikolaus Harnoncourt. Este grupo de cámara (seis músicos) interpretaba piezas de la llamada Escuela o Corte de Mannheim, corriente intermedia entre el barroco tardío, el estilo galante y el clasicismo temprano que floreció en la corte provinciana de la palatina Mannheim a mediados del siglo XVIII, representada por músicos como J.C.Bach, Johann Stamitz, Franz Xaver Richter e Ignaz Holzbauer. Todo ello resulta de lo más inofensivo, pero nos encontramos, vaya sorpresa, que en los créditos aparece una violinista llamada… ¡Eva Braun! &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¿Qué significa eso? En primer lugar, el dato objetivo de que Eva Braun estaba viva en mayo de 1963, &lt;em&gt;ergo&lt;/em&gt; consiguió huir del Berlín asediado por los rusos. ¿Cómo? Disfrazada de violinista en una inofensiva orquesta de cámara que no molestaba a nadie, más o menos con la misma estratagema de la que se sirvieron Jack Lemmon y Tony Curtis en &lt;em&gt;Con faldas y a lo loco&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Some like it hot&lt;/em&gt; ). Por lo visto, Eva Braun sabía tocar el violín para deleite de su amante melómano y aprovechó esta contingencia para planificar su huida en tren hacia el sur de Alemania. Desconocemos cómo consiguió huir Hitler, pero parece casi seguro que ambos se encontraron en España. Unos dicen que en Barcelona, otros que en Gijón, pero en todo caso fue una localidad costera en la que los recogió un moderno &lt;em&gt;U-Boot&lt;/em&gt; capaz de realizar viajes transoceánicos. También parece casi seguro que arribaron a alguna localidad costera de la Patagonia atlántica argentina. Después de esto, los investigadores difieren: cada vez tiene más adeptos la hipótesis de que se refugiaron en Chile, donde existía una importante colonia alemana y menor control por parte de los aliados angloamericanos. De ahí a la isla desierta donde viven todos los famosos, y que se encuentra en medio del Océano Pacífico o del Índico, sólo hay un paso, por muy &lt;em&gt;friki&lt;/em&gt; que este sea.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero nos queda una última incógnita. Estando a salvo, bien fuera en Argentina, en Chile o en la masificada isla desierta, ¿cómo se le ocurrió a Eva Braun ir a Viena y aparecer en los créditos con su nombre real? La respuesta tiene que ver con el contexto político de 1963. Estamos en plena Guerra Fría, con una tensión máxima entre Estados Unidos y la URSS tras la crisis de los misiles en Cuba; en Alemania Occidental encontramos antiguos nazis de primera fila tranquilamente reciclados en el nuevo estado capitalista, como el jefe de la contrainteligencia nazi Reinhard Gehlen convertido en jefe de los servicios secretos (BND) o el aviador y jefe de la caza nocturna de la &lt;em&gt;Luftwaffe&lt;/em&gt; Josef Kammhuber convertido en inspector general de la nueva &lt;em&gt;Bundesluftwaffe&lt;/em&gt;, ya que se necesitaba de militares experimentados (¡) para enfrentarse al nuevo (?) enemigo comunista. En ese contexto a nadie le molestaría que Eva Braun tocara el violín con una orquesta de cámara. Era un asunto menor. Además, ¿qué mejor sitio para reaparecer que Viena, la capital del &lt;em&gt;Anschluss&lt;/em&gt;, la ciudad de la música, la ciudad donde murieron Vivaldi y Beethoven, la ciudad donde triunfaron Mozart y Schubert, la capital de la patria de su amado Führer, la ciudad donde Adolf iba a ver los ensayos de la Filarmónica dirigida por Mahler? Porque en Viena sólo importa la música.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-7392965111212806688?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/7392965111212806688/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/la-violinista-en-el-tejado-del-bunker.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/7392965111212806688'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/7392965111212806688'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/la-violinista-en-el-tejado-del-bunker.html' title='La violinista en el tejado del Búnker'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-4870420392245884568</id><published>2010-08-31T01:26:00.002+02:00</published><updated>2010-09-01T20:09:01.924+02:00</updated><title type='text'>El otro botellón del viernes</title><content type='html'>LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABALDOR"&lt;br /&gt;(IV : 2010)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Gómez Capuz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;EL OTRO BOTELLÓN DEL VIERNES&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El primer viernes tras acabar 2º de Bachiller, después de celebrar su graduación como Bachilleres y antes de enclaustrarse para preparar la Selectividad, nuestros jóvenes decidieron darse un homenaje y pasar una noche de fiesta. Como entre nuestros jóvenes cada vez prima más ese “pensamiento único” que la publicidad, los medios de comunicación y los políticos (todos ellos dignos herederos de Goebbels) quieren inculcar entre las masas, resulta que todos los jóvenes de la provincia de Valencia decidieron acudir al mismo local, deslumbrados por una apabullante y engañosa campaña de márketin. Obviamente, se trataba de una nueva macrodiscoteca recién estrenada, con nombre de árbol exótico, y que ocupaba un amplísimo espacio con amplias terrazas al aire libre. El aforo del local era amplio, pero entre el &lt;em&gt;overbooking&lt;/em&gt; consentido por los organizadores y la picaresca de las entradas falsas, se vendieron 8.000 entradas cuando a lo sumo cabían 4.500 ó 5.000 personas. Ésa fue la causa del desastre.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lo cuento en primera persona porque mi gran error consistió en acompañarles. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El inicio ya fue bastante lamentable, con un penoso traslado en autobús, de noche, por carreteras comarcales mal iluminadas y, sobre todo con continuas reprimendas por parte de un &lt;em&gt;autobusero&lt;/em&gt; alarmado por un humo que cegaba sus ojos y que delataba relajantes efluvios jamaicanos. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A la llegada nos encontramos con cientos de autobuses repletos también de jóvenes. Demasiada gente, pensamos todos. Al principio a mis alumnos no pareció preocuparles, pues su inmediato objetivo, ya consuetudinario, era hacer un macrobotellón en el abandonado polígono industrial que circundaba la macrodiscoteca. Para ello nuestros jóvenes se habían provisto del líquido elemento, a medias refrescante y espirituoso, que consiguieron camuflar como pudieron en el portaequipajes del autobús pese a las protestas del conductor. El botellón transcurrió por sus cauces habituales, mezclando refrescos y alcohol sin demasiada ortodoxia del buen gusto y con un afán por la experimentación de nuevas e inauditas mezclas que superaba el nivel alcanzado en ámbitos similares por Flippy y Ferran Adrià.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ya más contentitos (o más “a gustito”, como dijo aquél), hacia las dos de la mañana, nuestros jóvenes decidieron que ya era hora de intentar entrar en la macrodiscoteca. Tras recorrer varias manzanas de naves industriales abandonadas, intentando esquivar los restos del botellón colectivo, contemplamos que la cola para acceder al local superaba con creces a cualquier cola del paro en una gran ciudad hoy en día. Apiñados en una masa informe, se encontraban miles (y no exagero) de jóvenes ya pasaditos de alcohol, &lt;em&gt;pastis&lt;/em&gt;, THC y sueño. Sólo había un acceso y los guardias de seguridad lo controlaban con mano de hierro (y tampoco exagero): aunque ni lo vi ni lo sufrí, me contaron que estos guardias de seguridad (la policía local ya tenía bastante con controlar el caótico tráfico de los accesos) emprendían de vez en cuando expediciones punitivas (en lenguaje políticamente correcto, “ataques preventivos”) contra esa multitud de jóvenes cada vez más inquietos, blandiendo sus cachiporras para aplacar los ánimos del personal.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero el problema más gordo vino poco después, cuando esa masa rebotada y descontenta, con los ánimos ya alterados a base de porros y de porras, decidió entrar por la fuerza en el local a modo de avalancha y poner en práctica lo que Ortega (no el de antes) llamó “la rebelión de las masas”. Nunca había sido protagonista anónimo de una avalancha, ni siquiera en partidos de fútbol o conciertos de rock, y puedo asegurar que es una experiencia que te incita a no repetir jamás. En una avalancha, las teorías del pensamiento único se hacen realidad: el individuo pierde toda su esencia y queda diluido como un eslabón más de una inmensa marea humana sin corazón ni pensamiento; ahora comprendo mucho mejor la psicología del hombre-masa y cómo funcionaban aquellas mastodónticas concentraciones humanas del partido nazi o, a escala menor, las horteras demostraciones pseudogimnásticas del franquismo y el bloque soviético. Cuando te encuentras atrapado en una avalancha que “se mueve”, nada importa tu voluntad sino que te mueves al ritmo de la masa, como en una inmensa y poco preparada coreografía tipo &lt;em&gt;Thriller&lt;/em&gt; : tu único afán como individuo es no perder la verticalidad para evitar ser arrollado por la colectividad y conservar un mínimo de aire y espacio vital con un frenético braceo, como el náufrago que chapotea a la desesperada. En pocos segundos adquieres la convicción que sólo siendo un eslabón más de esa masa informe conseguirás salvarte. Al final, la avalancha duró relativamente poco y fue lo suficientemente intensa como para desbordar las defensas de los guardias de seguridad, los cuales no tuvieron más remedio que dejarnos pasar a todos. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Una vez dentro de la macrodiscoteca, con el corazón latiendo muy deprisa y la adrenalina por las nubes, con los brazos doloridos por el enérgico braceo de supervivencia, piensas que te has salvado de una buena. Y encima no era para tanto. La macrodiscoteca, a pesar de ocupar una superficie muy extensa, también se encuentra atestada de gente, con un continuo choque entre los que quieren entrar y los que quieren salir. Ya no hay avalanchas, pero debes seguir teniendo cuidado, sobre todo porque la superficie del local está salpicada (nunca mejor dicho) de pequeños estanques llenos de agua en los que puedes caer si no estás muy atento. La verdad es que la decoración del local era el colmo de lo hortera y el mal gusto, como una versión &lt;em&gt;kitsch&lt;/em&gt; de los jardines colgantes de Babilonia mezclada con la mansión de nuevos ricos que aparecía en la película &lt;em&gt;El guateque&lt;/em&gt; (pero sin elefante).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Para colmo, la avalancha me había separado de mis alumnos y aunque di mil vueltas, fui incapaz de encontrarles. Y cansado de este trote, salí de él. Cogí un taxi (que me costó un pastón) y volví a casa.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-4870420392245884568?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/4870420392245884568/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/el-otro-botellon-del-viernes.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/4870420392245884568'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/4870420392245884568'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/el-otro-botellon-del-viernes.html' title='El otro botellón del viernes'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-2128334785270027956</id><published>2010-08-31T01:21:00.001+02:00</published><updated>2010-08-31T01:27:57.752+02:00</updated><title type='text'>Ventajas de la TDT (la TDT, ese gran invento)</title><content type='html'>LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;br /&gt;(IV: 2010)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Gómez Capuz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;VENTAJAS DE LA TDT&lt;br /&gt;(LA TDT, ESE GRAN INVENTO)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A principios de abril se completó en todo el territorio nacional la implantación de la televisión digital terrestre, más conocidas por sus siglas TDT. Según sus propagandistas, este nuevo modo de recepción de la señal televisiva permite una mejor calidad de imagen y una mayor oferta de canales de los que se disponía hasta ahora. Ahora bien, pasados ya unos meses desde la llegada de la TDT a las grandes ciudades, nos podemos preguntar si realmente esta innovación ha supuesto una verdadera mejora de la oferta televisiva. En otras palabras, ¿qué tipo de canales son los más habituales en los formatos estándar de la TDT? (exceptuando, por tanto, a aquellos consumidores que disponen de otros tipos de canales de pago).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Si nos fijamos con detalle, veremos que una de las grandes “novedades” de la tan ansiada TDT ha sido la proliferación de canales fachas. Se trata de canales de orientación ultraconservadora cuya programación se basa casi exclusivamente en “falsos debates”. Y digo “falsos debates” porque no se trata, ni mucho menos, del esquema que estamos acostumbrados a ver en programas como &lt;em&gt;La Noria&lt;/em&gt;, de Tele 5: en La Noria encontramos un debate acalorado y violento, casi a muerte (como en &lt;em&gt;OK Corral&lt;/em&gt; ) entre dos bandos de tres ¿periodistas? cada uno, como si se tratara de una versión &lt;em&gt;bonsái&lt;/em&gt; (o quizá &lt;em&gt;banzái&lt;/em&gt; ) de la Guerra Civil española, como si fueran las dos Españas; hay que reconocer que la mayoría de estos tertulianos se ganan el sueldo, más que por las ideas que defienden, por el modo como las defienden, chillando, gritando, insultando y amenazando con marcharse del plató. Y casi siempre son los mismos: Copito de Nieve, Mini-yo, el Delfín, MAR, la Maripuri de colegio de monjas, el Fotógrafo y alguno más que normalmente calienta banquillo, a los que debemos sumar un moderador que más que moderar se dedica a ir de vedette y sólo se escucha a sí mismo, pues debe de tener una autoestima muy alta. Todo lo contrario sucede en los “falsos debates” de los canales fachas de la TDT: aquí también encontramos seis tertulianos, pero no se enfrentan apenas porque los seis son del mismo bando y lo que hacen es sumar argumentos a favor de la misma causa; aquí también encontramos un moderador que más que moderar se dedica a echar más leña al fuego, que resulta ser el más cañero de los siete, sobre todo si se trata del jovencito moreno y atildado con apellido similar al pueblo natal de Hitler. Si los debates de &lt;em&gt;La Noria&lt;/em&gt; te producen un subidón de adrenalina y la adhesión clara a alguno de los dos bandos, los falsos debates de los canales fachas te hacen desistir de cualquier tipo de oposición ante la pléyade de argumentos en un solo sentido. Me recuerdan al refrán “si no puedes con tu enemigo, únete a él” o, más aún, a aquel chiste de Gila: “Iba yo con mi mujer por la calle y vi a cuatro grandullones que le estaban pegando a un hombre canijo. Y le dije a mi mujer: ¿me meto o no meto? Me metí y entre los cinco le dimos una paliza que no veas”. Es decir, que si ves a menudo estos falsos debates de los canales fachas, al final acabas pensando exactamente igual (no toleran la menor disidencia, como paradójicamente ocurre también en la izquierda más radical) como esos siete tertulianos sin piedad.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Si decides zapear en la nueva TDT para huir de los tertulianos fachas, lo más probable es que acabes en un canal de teletienda, es decir, un canal que se dedica las 24 horas del día a anunciar los productos más inverosímiles con la excusa de que son esenciales para la vida cotidiana o que te garantizarán el éxito y la felicidad. Lo curioso es que aunque te sumerjas durante un día entero en un canal de teletienda, verás siempre la promoción de los mismos productos, cuyas virtudes acabarás aprendiéndote de memoria. Sin duda alguna, mis favoritos son el &lt;em&gt;Jes-Extender&lt;/em&gt;, maravilloso artilugio copiado de las tribus africanas y amazónicas que te permite obtener lo que la Naturaleza no te ha dado y Salamanca no te ha prestado; la baba de caracol, viscoso subproducto de los gasterópodos que por lo visto vale tanto para adelgazar como para mantener un cutis joven y firme; y, sobre todo, la variada gama de dietas milagro y artilugios gimnásticos anunciados con convicción por actores olvidados de tercera fila y famosillos de &lt;em&gt;realities&lt;/em&gt; venidos a menos. Los actores y famosillos citados son también los protagonistas de los extraños concursos de madrugada con preguntas dificilísimas (concursos que también ocupan toda esa franja de &lt;em&gt;ultimate time&lt;/em&gt; en canales más convencionales como Tele 5 o La Sexta), generalmente reforzados por &lt;em&gt;starlettes&lt;/em&gt; de regional preferente que lavan la ropa en agua caliente y luego les queda un par de tallas más pequeña.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero lo que, sin duda, más me fascina de la maravillosa oferta que podemos encontrar en la TDT son los canales de radio donde sólo se escucha la voz (&lt;em&gt;el audio&lt;/em&gt; dirían los pedantes) y la pantalla se queda completamente en negro (&lt;em&gt;un fundido en negro&lt;/em&gt; dirían los pedantes). De nuevo me viene a la mente un chiste de Gila, que hablaba de un pariente suyo que pretendía inventar la radio en colores: se pasaba el día dando frenéticos brochazos de pintura al aire y diciendo “el día que pille la onda, verás”. Porque, vamos a ver, ¿quién es el lumbrera capaz de aguantar una hora escuchando a los tertulianos de la radio (que además son mucho más peligrosos que los de la TDT) sin ver &lt;em&gt;absolutamente nada&lt;/em&gt; en la pantalla del televisor? ¿Un &lt;em&gt;friki&lt;/em&gt; siniestro o gótico, quizás, que siente veneración por el color negro? ¿O alguien que quiere recordar los momentos en los que se ha ido la luz y nos hemos tenido que contentar con la voz que salía de un modesto transistor de pilas? ¿No sería más consecuente apagar del todo la tele y encender la radio?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En fin, estos son los avances y las ventajas que nos ha traído la TDT, ese gran invento.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-2128334785270027956?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/2128334785270027956/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/ventajas-de-la-tdt-la-tdt-ese-gran.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/2128334785270027956'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/2128334785270027956'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/ventajas-de-la-tdt-la-tdt-ese-gran.html' title='Ventajas de la TDT (la TDT, ese gran invento)'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-4483280694172175880</id><published>2010-08-31T01:15:00.001+02:00</published><updated>2010-09-01T20:06:02.364+02:00</updated><title type='text'>Las clones de la Esteban</title><content type='html'>LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;br /&gt;(IV: 2010)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Gómez Capuz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;LAS CLONES DE LA ESTEBAN&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El boom mediático que ha experimentado Belén Esteban ha sorprendido a muchos analistas, tertulianos y al público en general. Se le ha llamado “la princesa del pueblo”, su presencia es imprescindible en ciertos pseudoprogramas de televisión y se la suele considerar un caso singular, inaudito (pese a lo que chilla), una perla no cultivada que se encuentra rara vez dentro de una ostra.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero, en el fondo, si analizamos con un poco de detalle la sociedad urbana española actual, nos daremos cuenta de que Belén Esteban no es única, sino que es el típico producto de un determinado estrato sociocultural. No es que ahora hayan surgido imitadoras de la Esteban, sino que la Esteban es una más de ese grupo. Como mucho, se podría decir que son productos clónicos, surgidos del mismo caldo de cultivo (de agua estancada), que son las “clones de la Esteban”. Intentaremos por tanto, ofrecer una radiografía o descripción biológica de esta nueva subespecie a la podríamos denominar, parodiando a Linneo, &lt;em&gt;homo paulum sapiens Bethlem Stephani&lt;/em&gt; .&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las clones de la Esteban, como buen producto clónico surgido de una sociedad uniformada, apática y acrítica que cada vez se parece más a la que dibujaron Huxley en &lt;em&gt;Un mundo feliz&lt;/em&gt; y Orwell en &lt;em&gt;1984&lt;/em&gt;, tienen una apariencia física bastante similar. Suelen tener el pelo greñudo, rubias de bote mal tintadas con mechas horrible hechas sin querer por una peluquera de tercera. Las facciones duras (poco femeninas para mi gusto pequeñoburgués), prematuramente ajadas por vivir la vida a tope desde que eran unas crías (como luego veremos). Su boca es grande porque se ha ido adaptando biológicamente para poder chillar mucho, ya que ellas basan su argumentación no en la riqueza de los argumentos ni en la corrección idiomática sino en el volumen de la voz y algunas modulaciones particulares (por ejemplo, separar mucho las sílabas, pues parece que los enunciados largos quedan lejos de su corto alcance y necesitan fragmentarlo en unidades menores, como cuando dicen “por mi hi-ja maa-to”). Además de tener la boca grande, suele ser habitual en ellas hincharse los labios con silicona o bótox, no sé si para parecer más atractivas o para dar más miedo a sus rivales (generalmente mujeres como ellas, con las que discuten acaloradamente, como si fueran una colonia de bonobos hembras). Desde muy jóvenes, también se hacen implantes de silicona en los pechos, generalmente en la clínica semiclandestina de un dudoso cirujano plástico hispanoamericano en un polígono abandonado. Para que se note más, suelen llevar un sujetador de varias tallas más pequeño (como hacen las mujeres que salen en los concursos nocturnos de la tele): de esta manera, aunque las clones de la Esteban te produzcan alergia, no puedes evitar posar tu mirada en esos dos conos volcánicos que amenazan con desbordar las diminutas copas del sostén y explotar en un colosal &lt;em&gt;Big Bang&lt;/em&gt; venusiano (de Willendorf), mucho más potente que los experimentos de Flippy y Ferran Adrià con nitrógeno líquido. Otro rasgo físico que personalmente me espanta es la querencia de estas clones por los tatuajes y los &lt;em&gt;piercings&lt;/em&gt; : llevan tatuajes hasta en el sobaco y &lt;em&gt;piercings&lt;/em&gt; en los lugares más inverosímiles, como cejas, aletas de la nariz, labios (¡y no se les sale la silicona!), ombligo y otros que ocupan una posición más meridional… . La verdad es que no sé cómo se las apañaran para pasar por el detector de metales de un aeropuerto o para hacerse un TAC. En cuanto a complementos, llama la atención que casi todas las clones de la Esteban prefieran las gafotas de sol de espejo tipo antifaz, tops ceñidos que ponen de manifiesto el &lt;em&gt;piercing&lt;/em&gt; del ombligo… y todas las lorzas, así como botas de caña alta (aunque sea verano). Todas las clones de la Esteban tienen esos mismos rasgos físicos e indumentaria, los cuales actúan a manera de uniforme de una sociedad igualitaria por lo bajo. El balance de todos esos rasgos nos hace pensar&amp;nbsp;en una versión de regional preferente de Pamela Anderson y Angelina Jolie metidas de extras en una secuela barata de &lt;em&gt;Mad Max&lt;/em&gt; .&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En cuanto al carácter y la formación académica, ya nos podemos imaginar. Las clones de la Esteban suelen ser mujeres muy bastas, tremendamente incultas y que a menudo presumen de ello. Han crecido en barrios obreros en la periferia o el cinturón industrial de las grandes ciudades y piensan que la cultura es un lujo y una mariconada. Y vuelvo a insistir que no se trata de un ataque particular a Belén Esteban, sino que hay cientos de miles de mujeres así en este país y que cada vez son más, a causa de los pésimos planes de estudio que cambian por interés político cada cuatro años y a causa de una subcultura audiovisual que no siente el menor interés por la cultura seria y escrita ya que sólo se complace en ver por la tele las miserias de los que son igual incultos. Con tan pobre bagaje académico (muchas de las más jóvenes no tienen la ESO, pero es que las clones treintañeras no tienen ni siquiera el graduado escolar de la EGB) y sin apenas especialización profesional, sólo son capaces de sobrevivir con trabajos poco cualificados de salario ínfimo. Quizá esa marginación social modele su carácter: como hemos dicho, son bastas, groseras, chillonas, verduleras (con perdón para las verduleras), arrabaleras, peleonas, violentas, voncingleras y malhabladas. Suelen ir en grupo (como sus equivalentes masculinos) porque saben que sólo pueden vencer por la superioridad numérica y por el atronador volumen de su voz: dan miedo cuando ves una jauría de clones de la Esteban en un centro comercial, que es su hábitat más frecuentado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A la hora de buscar pareja, las clones de la Esteban lo tienen muy claro: buscan un hombre de su mismo estrato sociocultural y, a poder ser, que sea más basto, inculto, violento y malhablado que ellas, una especie de macho dominante. Son como la mujer de aquel anuncio de &lt;em&gt;Busco a Jacqs&lt;/em&gt; y luego nos sorprendemos de que haya tantos casos de violencia de género. Paradójicamente, pueden tolerar al mariquita de barrio que es más fashion victim que ellas, que tiene más cultura y mejor gusto que ellas, y lo aceptan casi como a un@ más del grupo (creo que no hace falta poner un ejemplo cercano a Belén Esteban). En cambio, suelen tener una inmensa ojeriza hacia los hombres heterosexuales (lo detectan en seguida cuando nos ven seguir la caótica evolución de sus pechos de plástico) que tenemos un nivel cultural alto y, para más inri, aficiones artísticas. Su escasa capacidad intelectual es incapaz de comprender que haya hombres que, sin perder sus gustos naturales, vayan más allá de la más pura animalidad y que dediquen más tiempo a leer libros y tocar el piano que a ver telebasura o ir al gimnasio. Nos miran como a bichos raros (quizá porque ellas no se atreven a mirarse en el espejo después de haber salido de la clínica del cirujano maligno), nos ignoran y desprecian nuestros gustos. Pero no nos importa: casi es un elogio.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los institutos de educación secundaria de las grandes ciudades, de su periferia industrial o de las ciudades fabriles del interior de algunas provincias son los viveros donde se crían a gran escala las alevines de clones de la Esteban. Es fácil identificarlas por su uniforme: gafotas de sol tipo antifaz, tatuajes por todo el cuerpo, &lt;em&gt;piercings&lt;/em&gt; ubicuos (algunas presumen en voz alta hasta de llevar &lt;em&gt;piercings&lt;/em&gt; en el chumino), pechos de plástico que sus padres les han regalado por suspender sólo seis asignaturas, tops que dejan al descubierto la joya de la corona que es el &lt;em&gt;piercing&lt;/em&gt; del ombligo. Es fácil identificarlas por su incultura y comportamiento: pasan de todo lo que huela a cultura, comparten entre dos los auriculares de un MP3 mientras el profesor está explicando, se llaman “amigablemente” entre ellas con palabras de cuatro letras como &lt;em&gt;p***&lt;/em&gt; , quizá porque su riqueza léxica no da para más; y si surge un conflicto por el macho dominante de la tribu (su precocidad sexual es de escándalo), no dudan en pelearse en medio de la clase, estirándose del pelo y diciéndose de todo mientras los chicos contemplan atónitos el espectáculo y echan de menos que no haya un &lt;em&gt;ring&lt;/em&gt; con barro.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por tanto, me reafirmo en mi tesis inicial: no hay una sola Belén Esteban. Sus clones son infinitas.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-4483280694172175880?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/4483280694172175880/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/las-clones-de-la-esteban.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/4483280694172175880'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/4483280694172175880'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/las-clones-de-la-esteban.html' title='Las clones de la Esteban'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-5762268010306802138</id><published>2010-08-31T01:07:00.000+02:00</published><updated>2010-08-31T01:07:19.315+02:00</updated><title type='text'>Malentendidos</title><content type='html'>LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;br /&gt;(III: 2009) "Making Friends" Special Edition&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Gómez capuz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;MALENTENDIDOS&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En estos nuestros días, la sociedad de la información ha alcanzado cotas inigualables, impensables, inenarrables, tan sólo hace diez años. Y todo hace preveer que esta evolución siga con idéntico ritmo vertiginoso. Pero también es cierto que últimamente hemos asistido a un proceso de degeneración de los procesos comunicativos, no sólo desde el punto de vista ético, sino también desde la perspectiva más aséptica de la teoría de la información: no hay mensaje, por pulcro y perfecto que sea el medio (prensa, radio, televisión, internet), que no venga cargado de ruidos e interferencias que dificultan e incluso vuelven del revés su correcta interpretación: son los malentendidos, malas interpretaciones, interpretaciones maliciosas o tendenciosas y otros tantos términos que se utilizan para ocultar que lo dicho no es lo comunicado y que el medio no es el mensaje. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Porque a veces uno tiene la inquietante sensación de que más de la mitad de lo que aparece en un periódico se dedica a conjeturas sobre lo que realmente quiso decir Fulanito, de cuáles eran sus intenciones ocultas o de la carga nuclear que albergaban sus palabras, aunque se tratara de una simple oración simple más o menos bien construida y generalmente sacada de contexto; como si el lenguaje fuera tan arbitrario como pensaba Humpty-Dumpty y como si, finalmente concluía el ovoide semiólogo, lo importante no es lo que significan las palabras sino quién manda aquí. Manda huevos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y todo ello, repito, resulta extraño en nuestros días, pues cualquier conocedor de los rudimentos de la teoría de la información sabrá que cuando más perfecto es el sistema comunicativo, menor cantidad de ruidos e interferencias debe haber. O al menos, buenas cantidades de dinero han invertido durante medio siglo las compañías de telecomunicaciones para que así sea. Es decir, que el perfeccionamiento de los sistemas comunicativos y la disminución del ruido y la interferencia deberían mantener una relación directamente proporcional. Y sin embargo ambas variables divergen de tal manera que tienden hacia una relación inversamente proporcional. Ahora bien, como la teoría de la información es una ciencia exacta (a diferencia de nuestras queridas y menospreciadas humanidades), si esto no cuadra es porque falla algo. Y en consecuencia se impone una única hipótesis rectificadora: que los ruidos e interferencias no sean tales, sino una manera sutil y maquiavélica de disimular mensajes poco recomendables; en suma, una forma ultramoderna y cibernética del viejo refrán de tirar la piedra y esconder la mano, aunque la piedra y la mano sólo sean virtuales, o como mucho verbales, pues algo hemos evolucionado respecto del &lt;em&gt;homo antecessor&lt;/em&gt; que salía en &lt;em&gt;2001&lt;/em&gt; y respecto de nuestros tatarabuelos de las pinturas negras de Goya.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los clásicos, hoy en día también menospreciados, ya dijeron que es humano errar, y del acervo popular también extraemos la idea de que también es humano tropezar dos veces en la misma piedra. Aunque en esos casos se supone la buena intención (como el valor), por parte del ser humano. Pero nuestro inigualable refranero pone el dedo sobre la llaga, cuando en una síntesis perfecta de culteranismo y conceptismo, afirma que el ser humano -y quizá mayormente el español- se sirve con frecuencia de la prevaricación y &lt;em&gt;donde dije digo, digo Diego&lt;/em&gt;, e incluso &lt;em&gt;Santiago, Jaime, Yago y Jacobo&lt;/em&gt; . Sí, ya sé que también es humano desdecirse e incluso que rectificar es de sabios, pero aquí entra con facilidad la mala intención. Y parece ser que lo que enturbia el correcto proceso comunicativo de muchos mensajes recientes emitidos por políticos no es un fallo cibernético sino una voluntad de sembrar cizaña, maledicencia, mala intención y mala fe, que después el emisor transforma hábilmente en una confusión sin importancia, a la vez que en un gesto de victimismo atribuye la magnificación del error a la saña con que lo persiguen sus enemigos y detractores. Y aquí ya no queda el recurso a Shannon y Weaver, ni siquiera a MacLuhan, sino directamente a Maquiavelo como facedor de entuertos y a Voltaire como desfacedor de ellos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Que cuando dije &lt;em&gt;hilo y aguja para la mujer y látigo para el varón, el fin justifica los medios, un monarca, un imperio y una espada, la religión es el opio del pueblo, el trabajo os hará libres, delenda est monarchia, el que no está conmigo está contra mí, Dios ha muerto, somos una unidad de destino en lo universal, más vale morir de pie que vivir de rodillas, del rey abajo ninguno&lt;/em&gt;, tan sólo quería glosar algunos pensamientos célebres y exhibir un poco de culturilla, para que no se piensen que soy como esos famosillos semianalfabetos que salen en la tele en los programas de marujeo, que yo tengo mi carrera de Derecho, que me costó diez años sacarla porque me estudiaba los temarios por partida doble.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Que cuando dije &lt;em&gt;la mujer con la pata quebrada y en casa, otra guerra es lo que haría falta, quien con niños se acuesta mojado se levanta, se pilla antes a un mentiroso que a un cojo, con su pan se lo coman, ojo por ojo diente por diente, quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón&lt;/em&gt;, tan sólo quería mostrar la sapiencia popular que encierra nuestro refranero así como su innegable vigencia actual; y que esas cosas también las dijeron Celestina, Lázaro de Tormes y Sancho Panza y nadie les ha recriminado nada sino que, al contrario, los ponen como ejemplo para nuestros hijos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Que cuando di vítores a Hitler, Mussolini, Stalin, Mao, Fidel Castro, Pinochet o Gadaffi, no tenía la más mínima intención de suscribir el testamento político de estos grandes estadistas, ni de aprobar sus métodos de regulación de la población, ni de simpatizar con sus ideologías ligeramente alejadas del centro político. Tan sólo quería &lt;em&gt;épater le bourgeois&lt;/em&gt;, mostrar una brizna de inconformismo hacia el sistema, coquetear con las filosofías del &lt;em&gt;underground&lt;/em&gt; y con las masas trabajadoras que disfrutan del deporte rey; y que eso también lo hicieron muchos escritores y estrellas del Rock, y bien que los citan en los libros de Historia y los jóvenes los llevan en sus camisetas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Que todo eso lo dije por hacer una gracia, aunque haya caído en desgracia, porque pensaba que la política era muy aburrida y que hacía falta un poquito de sal y pimienta.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Que hice públicos pensamientos privados, y reconozco que eso no está bien en un personaje público; que metí la pata por pensamiento, obra y omisión, que ha sido mi culpa, mi culpa y mi gran culpa, que he sido infiel a los estrictos mandamientos del lenguaje políticamente correcto y que pido sinceramente disculpas a quien hubiere podido ofender.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Que soy humano, soy imperfecto, que de vez en cuando se me va la olla (como a los mejores cocineros), se me cruzan los cables (como a los mejores electricistas) y se me va la bola (como a los mejores futbolistas).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Que los de tal periódico y los de tal emisora me tienen manía, van a por mí, me la tienen jurá, soy objeto de acoso y derribo, soy carne de cañón, miran con lupa todo lo que yo digo, me espían, pinchan mis teléfonos (e incluso un monigote con mi foto, como si fuera un &lt;em&gt;vudú&lt;/em&gt; ), que todo lo que digo me lo malinterpretan, malentienden, malversan y maltratan, que me siento como en el show de Truman, que a los políticos nos hacen como en &lt;em&gt;Luz de Gas&lt;/em&gt; y en &lt;em&gt;Gran Hermano&lt;/em&gt; (y que no se dan cuenta de que el Gran Hermano somos nosotros), que no hay derecho, que esto es una injusticia y que me quiero ir con mi mamá.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y devolviendo la pelota al otro tejado, es justo advertir que, cuando los periodistas recogen con fruición estas declaraciones innaturales y perversas que llenan sus diarios, telediarios y ciberdiarios, deberían recordar que existe libertad de opinión y pensamiento, y que no es justo medir con distinta vara a los seres marginales (a los que siempre se les permite todo) y a los políticos y los profesores (que siempre salimos mal parados), y que no echen más leña al fuego, que la cosa está que arde, ni más gasolina, que está muy cara. Y sobre todo, que no es lo mismo lo dicho que lo comunicado. O en palabras de Voltaire, con dos siglos de adelanto sobre Grice y Ducrot, que cuando un diplomático dice &lt;em&gt;sí&lt;/em&gt; quiere decir &lt;em&gt;quizá&lt;/em&gt;, que cuando dice &lt;em&gt;quizá&lt;/em&gt; quiere decir &lt;em&gt;no&lt;/em&gt; y que cuando dice &lt;em&gt;no&lt;/em&gt; deja de ser un diplomático (aunque en comparación con los casos mencionados, el ejemplo del diplomático sea casi ejemplar en lo ético y en lo pragmático). Porque no estaría nada mal que los periodistas y los columnistas (incluyendo a los quintacolumnistas) se leyesen algún manualito de Pragmática, aunque también hay otras prioridades y antes deberían leerse sendos manualitos de Ortografía y Gramática. Y sólo entonces podrán lanzarse a la compleja de tarea de interpretar lo que han querido decir los demás. Porque de lo contrario, los árboles no nos dejarán ver el bosque, y los ruidos e interferencias impedirán entender correctamente los mensajes, aunque ya no haya apenas ni árboles ni bosques y los mensajes puedan transmitirse en un sólo segundo al mundo entero.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;(Publicado originariamente en la revista &lt;em&gt;Agua, 36&lt;/em&gt;, Cartagena, octubre 2001)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-5762268010306802138?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/5762268010306802138/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/malentendidos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/5762268010306802138'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/5762268010306802138'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/malentendidos.html' title='Malentendidos'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-8499549848867066821</id><published>2010-08-31T00:58:00.001+02:00</published><updated>2010-08-31T01:00:18.581+02:00</updated><title type='text'>Las nieves del Kilimanjaro (delirio filosófico)</title><content type='html'>LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;br /&gt;(III: 2009) "Making Friends" Special Edition&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Gómez Capuz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;LAS NIEVES DEL KILIMANJARO&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;(delirio filosófico)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“El filósofo Immanuel Kant nació en el Kilimanjaro”. Así, como suena, sin trampa ni cartón, como me lo contaron os lo cuento. Y que conste que esta extraña atribución genealógica no proviene de un alumno de la malhadada ESO (en parte porque en la ESO ni siquiera llegan a saber quién fue Kant, ya que en la programación de esta etapa se considera más importante, por ejemplo, que el alumno sepa cuál es el tipo de tambor que se utiliza en las fiestas de su comarca).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Al contrario. Tamaño dislate de tantos quilates procedía de los últimos de Filipinas, es decir, de los pocos sabios que en este mundo aún cursaban COU. Como vemos, aún nos pueden deparar sorpresas los alumnos de este plan a extinguir. [Y digo plan a extinguir, porque este otrora horrendo galicismo se ha convertido en medio consuetudinario para expresar lo que en castellano requiriría un extraño e impreciso adjetivo, como extinguible, o un catoniano y severo giro del tipo que &lt;em&gt;ha de ser extinguido&lt;/em&gt; . Y sigo diciendo a extinguir, a pesar de las siniestras connotaciones jurásicas y pirómanas que suscita este verbo, como si COU fuera una reliquia de la Edad de Oro (quizá lo sea) o como si nos encontráramos ante las llamas que calcinaron a Giordano Bruno por decir que hay otros mundos pero no están en éste. Y digo, en fin, a extinguir, porque el tiempo pasa inexorablemente, lo presente en un punto se es ido y conviene cortar las rosas antes de que sucumban a los incendios veraniegos].&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ahora bien, tras la extinta digresión, volvamos a nuestro tema. Porque decir que Kant nació en el Kilimanjaro, ¿es realmente un dislate? No lo creo. Al contrario, pienso que el alumno debió de encontrar alguna escondida analogía -escondida y tal vez genial- entre Kant y el Kilimanjaro. Analogía que el mediocre y positivista profesor, condicionado por los datos inmediatos de la conciencia, no supo descubrir y, con el objeto de ocultar su ignorancia y medianía, decidió calificar injustamente como error. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Yo, en cambio, siempre he sido fiel al espíritu de la Reforma Educativa, según la cual el alumno nunca dice disparates sino que -como bien explica la pedagogía constructivista- trata de relacionar inteligentemente los contenidos nuevos con los ya aprendidos, y así poder integrarlos de manera coherente en las complejas redes conceptuales de su mente, aunque en ocasiones el vínculo entre los conceptos nuevos y los viejos sea oscuro, pues oscura es también la sabiduría.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por ello, es mi deber romper una lanza por tan avezado alumno y tratar de encontrar una explicación racional a la valiente analogía entre Kant y el Kilimanjaro.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Una hipótesis, la más sencilla, consiste en relacionar el Kilimanjaro con el “verdadero” lugar de nacimiento de Kant. Kant nació en Königsberg, que es también el verdadero apellido de Woody Allen, por lo cual también sería pedagógicamente aceptable decir que Kant nació en Manhattan. Ahora bien, concedo que Königsberg y el Kilimanjaro apenas se parecen en nada (puestos así, más admisible hubiera sido que el alumno dijera que Kant nació en Carlsberg, pues fue probablemente el mejor filósofo del mundo). Pero resulta que los avatares históricos del siglo XX convirtieron a la prusiana Königsberg en la rusa Kaliningrado, minúscula porción de la extinta Prusia Oriental que pasó a manos de la extinta Unión Soviética (de ahí también lo de &lt;em&gt;plan a extinguir&lt;/em&gt; ). Y ahora sí, ¡eureka!, ¡aleluya!, todo encaja por fin, pues Kaliningrado sí se parece a Kilimanjaro. Es decir, que siguiendo un minucioso y riguroso procedimiento cartesiano (perdona Manolo, por citar a la competencia) hemos llegado a la conclusión de que el alumno, presa del nerviosismo propio de un examen, pudo haber confundido comprensiblemente Kaliningrado con Kilimanjaro.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero esta interpretación, pese a ser racional y plausible, dejaría en mal lugar los conocimientos interdisciplinares de este brillante alumno de COU. Porque queda fuera de toda duda que este alumno sabía la inmensa distancia que separaba Kaliningrado de Kilimanjaro, incluso en línea recta. Sus diáfanos conocimientos de geografía le hubieran impedido cometer el dislate de confundir la latitud de ambos puntos geográficos. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En consecuencia, se impone una explicación alternativa, por complicada que ésta pueda parecer. Así, comencemos dando por cierto que este alumno conocía a la perfección el contexto histórico y de pensamiento en que surge la filosofía de Kant. Kant representa el engarce entre el pensamiento racionalista y el incipiente romanticismo. Lugar similar en la historia de las ideas ocupa el francés Rousseau. A Rousseau se le debe el perfeccionamiento del mito del buen salvaje (a Rousseau, no a Truffaut). El buen salvaje es el individuo que, ajeno al contacto con la civilización degradada, desarrolla una inteligencia privilegiada en un marco bucólico y natural. He aquí la clave: el alumno ha interpretado de manera muy brillante que Kant pudo nacer en el Kilimanjaro, incontaminado por la civilización europea siempre decadente; en ese marco incomparable, de bella flor cubierto, sin temer a las fieras, fieles compañeras, el niño Kant desarrolló una espléndida inteligencia natural y superior, y comprendió los misterios del universo; rescatado por misioneros protestantes, fue trasladado a Königsberg, donde fácilmente transfiguró ese saber superior y natural en Ética, Física y Metafísica. Esta es la historia. Ni más ni menos. La culminación del saber.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y si la Enseñanza Media sigue así, Kant seguirá en las nieves del Kilimanjaro, en el Olimpo de los sabios, en el Xanadú africano o, como bien decía el buen Lázaro de Tormes, en la cumbre de toda buena fortuna.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;(Publicado originariamente en la revista &lt;em&gt;Agua, 36&lt;/em&gt;, Cartagena, octubre 2001)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-8499549848867066821?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/8499549848867066821/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/las-nieves-del-kilimanjaro-delirio.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/8499549848867066821'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/8499549848867066821'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/las-nieves-del-kilimanjaro-delirio.html' title='Las nieves del Kilimanjaro (delirio filosófico)'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-4456792883441004222</id><published>2010-08-31T00:53:00.001+02:00</published><updated>2011-12-01T20:48:02.557+01:00</updated><title type='text'>Mis problemas con las mujeres</title><content type='html'>LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;br /&gt;(III: 2009) "Making Friends" Special Edition&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Gómez capuz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;MIS PROBLEMAS CON LAS MUJERES&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La mujer, ese gran desconocido. &lt;em&gt;Cherchez la femme&lt;/em&gt; . No es de extrañar que surjan tantos libros sobre el diálogo entre hombres y mujeres o, mejor, sobre los problemas del diálogo, porque siempre he tenido la sensación de que las mujeres, al responder, o dan más información de la que corresponde, o dan poca información explícita y te obligan a comerte el coco sobre el contenido implícito que los hombres debemos descubrir. Son casos muy similares a la anécdota de Voltaire, quien señalaba que cuando una dama dice no quiere decir quizá, cuando dice quizá quiere decir sí y cuando dice sí deja de ser una dama, maravilloso ejemplo de divergencia entre lo dicho y lo comunicado y que sirve de punto de partida a los manuales de Pragmática y al lenguaje de diplomáticos, políticos y publicistas (excepto Risto Mejide). Recuerdo, por ejemplo, que en el primer curso de Facultad, nos sentábamos en aulas inmensas con bancos “tipo iglesia” (aunque nuestra Facultad era muy laica) que obligaban a salir a todos los de la fila para que entrara uno. Pues bien, cuando coincidías varias veces con la misma compañera en el banco, para no tener que decirle ye u oye, le preguntabas ¿cómo te llamas? y ella te respondía &lt;em&gt;mi novio se llama Carlos&lt;/em&gt; . Yo pensaba: ¡pero si no le he preguntado eso!; ¿por qué me responde algo que no le he preguntado y no me contesta lo que sí le he preguntado?; ¿me ha querido decir algo “especial” con esa respuesta? De la misma manera, muchos pensadores masculinos han tratado de averiguar en vano durante siglos qué quieren decir realmente las mujeres cuando te preguntan &lt;em&gt;¿en qué estás pensando?&lt;/em&gt;&amp;nbsp; Es una pregunta que te deja roto y, personalmente, creo que esa es la pregunta fatal que motiva que la inmensa mayoría de los filósofos y científicos hayan decidido quedarse solteros (incluso algún científico casado, como Stephen Hawking, ha llegado a confesar que le resulta más fácil comprender el funcionamiento del Universo que cómo piensan las mujeres). Más problemáticas me resultan las respuestas que te dan las mujeres cuando les pides salir. Recuerdo que una vez, hace dos o tres años, le pregunté a una chica &lt;em&gt;¿te apetece venir al cine?&lt;/em&gt; y me contestó &lt;em&gt;no lo sé; lo tendré que consultar con mi pareja&lt;/em&gt; . Yo lo interpreté como un &lt;em&gt;quizás&lt;/em&gt; y de hecho todavía estoy esperando la respuesta.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Otra cuestión en la que se demuestra la diferente concepción que hombres y mujeres tienen de los recursos comunicativos es la relativa al sentido del humor. Hace algunos años comprobé en carne propia la proverbial afirmación de que las mujeres no tienen sentido del humor. Las compañeras de los primeros cursos de Facultad, siempre tan distantes y tan altivas, tan descaradas, vocingleras, peleonas y folloneras (como una mezcla de Belén Esteban y esas odiosas actrices que se pasan toda la película huyendo en coches a toda pastilla y pegando tiros, tipo Angelina Jolie y Milla Jovovich), tan orgullosas de sus novios musculosos, siempre tan comprometidas ideológicamente, tan estalinistas y tan laicas (que no tienen catedral), censuraban agriamente mi sentido del humor diciendo que era “absurdo, frívolo, pequeñoburgués y reaccionario”. Resulta que algunos años después tuve una novia (eso en sí ya es una noticia), de buena familia, directa, de derecho, de derechas, estricta, estrecha, íntegra y entera. Pero a pesar de estar en las antípodas ideológicas y vitales de mis compañeras de Facultad, también censuraba duramente mi sentido del humor porque lo consideraba “absurdo, inmoral y subversivo” (y a continuación me soltaba &lt;em&gt;¿en qué estás pensando?&lt;/em&gt; ). ¿En qué quedamos? En todo caso, he de reconocer que, en el fondo, me gusta recordar aquella etapa porque fue muy halagador tener tantas admiradoras. En cambio, debo admitir que en la actualidad las mujeres sí han evolucionado y han desarrollado un sentido del humor, al menos, aceptable. Por ejemplo, las compañeras de promociones recientes de la misma Facultad donde estudié sí aprecian mi sentido del humor (lo cual, al principio, me resultaba bastante sorprendente). Más aún, ciertos personajes femeninos creados recientemente por mujeres y dirigidos al público femenino parecen cortados por las hechuras del humor masculino, como es el caso de Bridget Jones, la réplica femenina al solitario y torpe Míster Bean: hasta entonces se podía admitir que un personaje femenino fuera pérfido, promiscuo y violento, pero no que tropezara y se cayera de manera tonta, como hace Renée Zellweger imitando los gags de Marilyn Monroe. Item más: el humor típicamente masculino de cómicos como Woody Allen, Sacha Baron Cohen, Santiago Segura y Álex de la Iglesia cada vez tiene mayor seguimiento entre el público femenino, al igual que ocurre con &lt;em&gt;showmen&lt;/em&gt; y monologuistas como Buenafuente, Pablo Motos y Wyoming. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En cambio, un terreno donde creo que las mujeres parecen haber retrocedido es el relativo a los criterios para elegir pareja, y no se debe únicamente a que yo quede siempre eliminado (aunque supongo que influye en mi valoración, ya que se trata de “algo personal”, como diría Serrat). Este asunto me resultó especialmente grave y doloroso en ciertos pueblos de la España profunda en los que yo desempeñaba mi actividad profesional. Resulta que en aquellos parajes las mujeres españolas (aunque les encajaría mejor la designación antropológica de aborígenes ) me consideraban totalmente inaceptable porque juzgaban que mis aficiones literarias y musicales eran “impropias de un hombre” (nuevamente, ¿estaban insinuando algo implícito?) y que ellas buscaban por encima de todo “un hombre tradicional”. Además, en cuanto les contaba mis aficiones, ponían cara de asco y estupefacción, daban media vuelta y se iban; cuando aún estaban a una distancia prudencial, yo les preguntaba ¿eso es un no? y ni siquiera me respondían, así que interpreté que no llegaba a ser del todo un no (¿o quizá no captaba la sutilidad del lenguaje femenino, incluso en el caso de aquellas aborígenes?). Eso sí, afortunadamente nunca me preguntaban &lt;em&gt;¿en qué estás pensando?&lt;/em&gt; porque daban por hecho que los hombres de aquellas tierras no piensan. En el caso de las grandes ciudades, por el contrario, el problema es que las mujeres de hoy en día ponen el listón muy alto: la primera característica tuya que no les guste se convierte en eliminatoria (dicho en términos masculinos: tu primera “deficiencia” es merecedora de roja directa). De nada sirve tener un empleo estable y bien pagado si no lo tienes al ladito de casa, y de nada sirve tenerlo al ladito de casa si no tienes un buen coche. Siempre te pillan por algún lado. Parecen que se pasen la vida buscando al hombre perfecto y cuando su reloj biológico empieza a sonar acaban eligiendo al primero que encuentran, aunque no cumpla ni una de las condiciones que ellas antes habían exigido de otros (y aunque tenga oscuros orígenes y discutibles valores culturales: dicho en cristiano, que durante estos últimos doce años de auténtica locura que ha vivido nuestro país, estas mujeres urbanas han elegido con frecuencia a individuos de raza negra procedentes de países del Sahel, sobre todo cuando ellos en el andamio ganaban más que un catedrático de universidad; me pregunto qué habrá sido de muchas de esas parejas hoy en día). Parece que de tanto desechar candidatos medianamente aceptables (y no hablo de mí), han perdido por completo los puntos de referencia, aparte de que hoy en día uno de los principales criterios de elección de las mujeres urbanas es el excesivamente simplista (para ellas) es que &lt;em&gt;me mola más&lt;/em&gt; . ¿En qué estarán pensando?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ah, la mujer, ese gran desconocido.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-4456792883441004222?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/4456792883441004222/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/mis-problemas-con-las-mujeres.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/4456792883441004222'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/4456792883441004222'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/mis-problemas-con-las-mujeres.html' title='Mis problemas con las mujeres'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-2442629445455521843</id><published>2010-08-31T00:45:00.000+02:00</published><updated>2010-08-31T00:45:47.865+02:00</updated><title type='text'>Realidad o ficción</title><content type='html'>LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;br /&gt;(III: 2009) "Making Friends" Special Edition&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Gómez Capuz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;REALIDAD O FICCIÓN&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La frontera entre realidad y ficción en literatura siempre ha sido mucho más borrosa de que muchas personas pudieran pensar. Por una parte, encontramos la frase tópica la de que “la realidad supera la ficción”, sobre todo en países donde reina el esperpento. Y por otra parte, es creciente el número de personas que no saben trazar la frontera entre ficción y realidad, sobre todo en la sociedad actual, donde los medios de comunicación de masas (televisión, cine, internet) han incrementado exponencialmente las realidades de ficción. El arquetipo de Don Quijote podría tener perfectamente su correlato actual en las amas de casa que consideran reales las ficciones de un culebrón o individuos ingenuos que van en busca de sus ídolos televisivos (como ocurre en las películas &lt;em&gt;Persiguiendo a Betty&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Borat&lt;/em&gt;, dos road movies claramente cervantinas en las que sus respectivos protagonistas cruzan el Medio Oeste norteamericano para buscar a su ídolo de ficción en la soleada California). Y también lo podemos ver en esos jóvenes internautas que piensan que la realidad es como el mundo virtual al que están acostumbrados y del que apenas son capaces de salir.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En la creación propiamente literaria, la confusión entre realidad y ficción también es notable y a veces puede desembocar en equívocos y paradojas. Por ejemplo, durante 28 siglos la Humanidad vivió convencida de que Troya fue una ciudad de ficción creada por Homero. Sólo la obstinación de un arqueólogo aficionado y aventurero, Heinrich Schliemann, -el cual, quizá medio loco de tanto leer la &lt;em&gt;Ilíada&lt;/em&gt;, emprendió una búsqueda también quijotesca- nos pudo sacar del error: Troya existió en la realidad como ciudad próspera y hubo una larga guerra que la destruyó. De todo eso ya no hay duda. En cambio, hoy en día todavía se discute si Homero existió o no como escritor de carne y hueso. Es decir, que llegamos a la inmensa paradoja de que la ciudad de ficción sí existió en la realidad pero su creador quizá no existiera nunca, muchos siglos antes de que Unamuno planteara ese mismo problema casi metafísico en su novela &lt;em&gt;Niebla&lt;/em&gt; .&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Incluso en la propia cultura moderna y popular, de las películas y las canciones, la frontera borrosa entre realidad y ficción aparece con frecuencia. En el cine, encontramos una reflexión similar a la de Unamuno en la película &lt;em&gt;La rosa púrpura de El Cairo&lt;/em&gt; de Woody Allen. Y en la cultura pop de las canciones, los descubrimientos posteriores nos han hecho replantear cuánto hay de realidad o de ficción en la de letra de una canción. El ejemplo más notorio es la canción &lt;em&gt;Eleanor Rigby&lt;/em&gt;, del álbum &lt;em&gt;Revolver&lt;/em&gt; de The Beatles (1966), considerada por muchos la canción más triste de la historia del rock. Durante muchos años la “versión oficial” de esta canción escrita por Paul McCartney fue que todo era una ficción en torno a la triste historia de una solterona que trabaja como ama de llaves de un clérigo, el padre McKenzie; ella vive en un sueño y en una ilusión quijotesca que le lleva a recoger el arroz vertido al final de las bodas y echárselo encima como si ella fuera la novia; finalmente muere en la iglesia y es enterrada por el propio clérigo, quien oficia por ella un funeral al cual no asiste nadie. Todo ello muy triste, pero ficción. Resulta además curioso y paradójico que estando en la cumbre de su fama, entre 1965 y 1966, Lennon y McCartney escribieran un puñado de canciones inmensamente tristes y desesperanzadas, como &lt;em&gt;Help&lt;/em&gt;&amp;nbsp;(la llamada de auxilio de quien ya no se reconoce a sí mismo), &lt;em&gt;Nowhere man&lt;/em&gt; (la identificación con un don nadie que va dando tumbos por la vida), &lt;em&gt;In my life&lt;/em&gt; (el recuerdo agridulce y nostálgico del pasado perdido y de las personas o lugares que ya no existen), &lt;em&gt;Yesterday&lt;/em&gt; (la evocación del amor perdido) y &lt;em&gt;For no one&lt;/em&gt; (una resignada canción de desamor), hasta culminar en la nihilista Eleanor Rigby, con su frase final de que “nadie se salvó”. Quizá no era oro todo lo que relucía. Incluso el propio McCartney, el más “optimista” de los cuatro respecto a los tiempos de la beatlemanía, suele señalar en las entrevistas que su principal recuerdo de aquellos intensos (pero quizá no tan no maravillosos) años son los interiores cromados de las furgonetas policiales en las que los encerraban para que la multitud idólatra no los aplastara en un arrebato iconoclasta colateral. Se puede estar muy solo en la cumbre del éxito. Volviendo a la pobre Eleanor Rigby, a la que se la había “pasado el arroz”, todo el mundo creyó que era una ficción arropada por un inquietante octeto de cuerda. Incluso su creador, McCartney, se esforzó por buscarle lógica al nombre: dijo que la llamó Eleanor Rigby por Eleanor Bron, una actriz que los acompañó en la película &lt;em&gt;Help&lt;/em&gt;, y por Rigby, una tienda de licores que había en Bristol. Pero la verdad estaba mucho más cerca. La verdad siempre está muy cerca, aunque las personas –y sobre todo las autoridades- se esfuercen por alejarla e incluso por ocultarla. Resulta que a mediados a los años ochenta, con una beatlemanía renacida tras el asesinato de Lennon, a un periodista no se lo ocurrió mejor cosa que darse un garbeo por el pequeño cementerio adjunto a la parroquia de St. Peter´s, en el suburbio de Woolton, a las afueras de Liverpool, pues allí, en una fiesta campestre de julio de 1957 se conocieron unos jovencísimos John Lennon y Paul McCartney, los cuales además solían pasar las tardes tomando el sol junto a las tumbas del modesto cementerio. Pensaba el periodista que quizá allí encontraría alguna pequeña pista del universo literario que puebla las canciones de los Beatles. Y lo cierto es que encontró el premio gordo. Porque al poco de comenzar su búsqueda se topó con una gran lápida familiar en la que destacaba, en la parte central, un nombre vagamente conocido, acompañado de unas fechas: &lt;em&gt;Eleanor Rigby, 1895-1939&lt;/em&gt; . ¡Así que no era ficción! Más aún, a unos pocos metros encontró la lápida de un tal &lt;em&gt;McKenzie&lt;/em&gt; . Rigby no estaba en Bristol, sino en el mismo lugar donde John y Paul se conocieron y tomaban el sol. La verdad siempre está más cerca y siempre es la solución más simple de todas, como hubiera sentenciado Guillermo de Ockham. McCartney no escondía “un cadáver en el armario” (como reza la proverbial expresión inglesa) sino “un cadáver en el patio”. Obviamente, Paul se sintió incómodo con la revelación y se vio obligado a confesar que quizá leyó el nombre de la lápida, y años más tarde, “inconscientemente” ese recuerdo emergió en forma de canción. A partir de entonces comenzó la búsqueda del personaje fantasma, al que todos habían tomado por ficticio. Y afloraron las similitudes entre la Eleanor Rigby ficticia y la Eleanor Rigby real. Para empezar, resultaba muy sospechoso que nadie hubiera advertido, durante casi veinte años, que la protagonista de una canción tan célebre había sido una persona de carne y hueso enterrada en un cementerio tan ligado a los comienzos de John y Paul… a no ser que nadie recordara su nombre ni su existencia. Por lo visto, la Eleanor Rigby real sí que se casó, pero no tuvo hijos y murió relativamente joven, a los 44 años. Tuvo dos hermanastras que sí fueron longevas solteronas, pero a las que apenas trató. Con todas ellas se extinguió la rama familiar, como en un sombrío relato de Edgar Allan Poe. De ahí que nadie la recordara. Para rizar el rizo, cuando en 1990 una maestra de una escuela especial solicitó a Paul McCartney una donación económica porque un alumno autista había aprendido a tocar la canción &lt;em&gt;Yellow submarine&lt;/em&gt; (deliciosa fantasía infantil en las antípodas de Eleanor Rigby con la que, paradójicamente, comparte autor –Paul–, elepé –&lt;em&gt;Revolver&lt;/em&gt; – y single, pues ambas fueron doble cara A de un mismo single que alcanzó el número uno de las listas), el exbeatle le envió, en lugar de dinero, un viejo estadillo salarial de un hospital de Liverpool fechado en 1911. La maestra estuvo a punto de deshacerse de los viejos legajos, pero pensó que quizá aquello fuera una pista. Y, efectivamente, allí aparecía el nombre de E.Rigby, una limpiadora de 16 años que percibía un ínfimo salario de apenas unas pocas libras al año. Una humilde limpiadora llamada E.Rigby que al tener 16 años en 1911 tenía que haber nacido en 1895, como la Eleanor Rigby de la lápida sobre la que habitaba el olvido hasta que un periodista la descubrió, como Schliemann a Troya, después de 18 años de olvido. Tan sólo nos queda imaginar (&lt;em&gt;Imagine&lt;/em&gt; ) que quizá algún frío día de finales de 1938, al mismo tiempo que Freud agonizaba en Londres y Chamberlain llevaba hasta el esperpento su política de apaciguamiento, en alguna callejuela del penique con sabor a mar, unas jovencísimas Julia Stanley (de casada, Julia Lennon, la Julia de &lt;em&gt;Doble Álbum Blanco&lt;/em&gt; ) y Mary Patricia Monahin (de casada, Mary McCartney, la “Mother Mary” de &lt;em&gt;Let it be&lt;/em&gt;, casualmente enfermera algún hospital de Liverpool), ambas también fallecidas antes de cumplir los 50, se cruzaron, sin saberlo, con una triste, solitaria, fracasada y yerma Eleanor Rigby que se aproximaba al final de su existencia y que pocos meses después sería enterrada bajo una lápida que lleva su nombre. Una lápida que hoy es más importante que la de muchos personajes famosos, una lápida que figura en innumerables páginas de Internet, una lápida que aparece incluso en el propio videoclip que los Beatles supervivientes realizaron para la canción resucitada &lt;em&gt;Free as a bird&lt;/em&gt; en la &lt;em&gt;Beatles Anthology&lt;/em&gt; de 1995, una lápida que desde mediados de los años ochenta ha sido visitada por miles de personas que se sienten fascinadas por la paradoja (o por el morbo) de que el personaje de ficción haya acabado por ser una persona de carne y hueso con todas nuestras debilidades. Sólo que entonces, en 1939, nadie acudió. ¿Realidad o ficción?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-2442629445455521843?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/2442629445455521843/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/realidad-o-ficcion.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/2442629445455521843'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/2442629445455521843'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/realidad-o-ficcion.html' title='Realidad o ficción'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-452629783169103361</id><published>2010-08-31T00:36:00.000+02:00</published><updated>2010-08-31T00:36:16.307+02:00</updated><title type='text'>Sobre el trasfondo ideológico de los cómics juveniles y los productos de ficción infantil</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;(III: 2009) "Making Friends" Special Edition&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Juan Gómez Capuz&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;SOBRE EL TRASFONDO IDEOLÓGICO DE LOS CÓMICS JUVENILES Y LOS PRODUCTOS DE FICCIÓN INFANTIL&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Últimamente me ha llamado la atención y me ha hecho reír a carcajadas (aunque ellos lo plantean muy en serio) la paranoia de quienes creen ver en los cómics juveniles y en los diversos productos mediáticos dirigidos al público infantil y juvenil (series de animación, muñecos, canciones) un clarísimo trasfondo, cuando no una clara manipulación, de tipo ideológico. Curiosamente, en esta paranoia han caído tanto sesudos pensadores marxistas como severos telepredicadores fundamentalistas protestantes (y recientemente numerosos internautas que, por lo visto, parecen tener mucho tiempo libre). Como veremos a lo largo del artículo, creo que a todos ellos se les podría aplicar el estribillo de aquella sublime canción de Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán llamada “Señora azul” (por cierto, la favorita de Risto Mejide) en la que se denuncia a los críticos musicales que “desde la barrera suele[n] ver / toros que no son / ni parecen ser”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El pistoletazo de salida de semejante paranoia ideológica se atribuye al libro de Ariel Dorfman y Armand Mattelart &lt;em&gt;Para leer al Pato Donald&lt;/em&gt; (Buenos Aires, Siglo XXI, 1972), texto clásico de la crítica marxista de los medios de comunicación de masas. En este libro, concebido por Dorfman en el Chile de Allende, se critica el fuerte componente ideológico de los cómics producidos en Estados Unidos y dirigidos al público juvenil de América Latina. A partir de estos “productos” (palabra muy grata a los pensadores marxistas y a Risto Mejide, aunque a mí me suena más bien a término capitalista…) en general y de la obra de Walt Disney en particular, Dorfman explica de qué manera las historietas del pato Donald inducen en los niños una clara ideología de clase dominante en la que se enseña que no se puede luchar contra el orden establecido. Apunta también el autor que, en las aventuras protagonizadas por el Tío Gilito, Donald y sus sobrinitos, todo intercambio humano toma la forma mercantil y la solidaridad entre iguales desaparece, ya que sólo existe la competencia. En la incesante y codiciosa búsqueda de oro, a menudo se encuentran con pueblos salvajes y primitivos, los cuales son manipulados por los patos para hacerse con su tesoro, y todos tan felices. El saqueo imperialista y la sumisión colonial no aparecen en su carácter como tales. El consumismo o el menosprecio machista son algunos de los valores que pululan por el mundo Disney, y la violencia simbólica que encontramos en sus viñetas conducen a interpretaciones ideológicas muy concretas. (En mi opinión, se trata de la versión culta de la conocida leyenda urbana que dice que las autoridades ponen droga en el Cola-Cao para mantener dóciles y adocenados a los niños). Quien busque referencias sobre este libro en Internet, se encontrará con una farragosa sarta de citas literales de la obra, quizá porque quien las copió (como yo) no acababa de entender lo que significaban, o quizá porque el contenido de los pensadores marxistas debe ser reproducido palabra por palabra, verbatim, como en una liturgia laica, para que su contenido no sea malinterpretado por desviacionistas pequeñoburgueses (como yo). Por cierto, que muchas personas e internautas (la mayoría de los internautas son personas, aunque parezca lo contrario) han señalado en blogs y foros la contradicción de que Ariel Dorfman, después de criticar con tanta vehemencia el modo de vida americano y sus productos artísticos, se refugiara en diversas universidades de Estados Unidos a mediados de los setenta tras el brutal golpe de estado de Pinochet; a mí no me extraña tanto, si tenemos que cuenta que el apellido Dorfman se traduce en inglés, más o menos, como “Village People”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Otro cómic célebre que también ha sufrido el ataque masivo de aquellos que ven oscuras intenciones (como decía Serrat) o manipulaciones ideológicas ha sido &lt;em&gt;Tintín&lt;/em&gt; . En este caso, es un hecho constatable que su creador, Hergé, profesó ideas claramente derechistas y racistas. Una de las entregas más polémicas fue el segundo volumen, &lt;em&gt;Tintín en el Congo&lt;/em&gt; (1931-1932). De este cómic se ha dicho de todo: que es una apología del racismo y del colonialismo, ya que los indígenas son mostrados como indolentes y estúpidos, hasta el punto de que los elefantes hablan en perfecto francés mientras que los indígenas lo hablan de manera incorrecta; que es un cómic que muestra una crueldad innecesaria hacia los animales en las escenas de caza, pues –por ejemplo- Tintín hace estallar a un rinoceronte con un cartucho de dinamita. Por todo ello, este cómic está prohibido en diversos países (como China, siempre preocupada por los derechos humanos) o se vende en la sección de adultos de las librerías (como en Reino Unido), aunque, paradójicamente, es un cómic muy popular en la República Democrática del Congo (antes Zaire, término ahora “políticamente incorrecto”). Por si todo esto fuera poco, en un reciente artículo “serio” publicado en &lt;em&gt;The Times&lt;/em&gt;, el periodista, exparlamentario conservador británico y activista gay (todo a la vez) Matthew Parris ha intentado demostrar que Tintín es homosexual: Parris se sirve de indicios como la ambigua relación de Tintín con el capitán Haddock (con el que comparte casa) y la casi total ausencia de mujeres jóvenes y atractivas en las aventuras del joven andrógino. Todo ello estuvo a punto de provocar un conflicto diplomático con Bélgica y Francia. En todo caso, no es el primer héroe de cómic cuya orientación sexual es cuestionada: también se dicen cosas parecidas en la Red acerca de Supermán, Batman y Robin. Roberto Alcázar y&amp;nbsp;Pedrín&amp;nbsp;y Mortadelo y Filemón.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por cierto, que hablando de cómics o series de animación prohibidos en algunos países, podemos citar un caso más cercano en el tiempo. Resulta que hace poco saltó la noticia de que Hugo Chávez había prohibido la emisión en Venezuela de las series de animación &lt;em&gt;Los Simpsons&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Padre de familia&lt;/em&gt;, y todo porque en sendos episodios de ambas series algunos personajes hacen apología de la marihuana (Posteriormente, se ha comprobado la falsedad de la noticia, difundida en un principio por fuentes solventes como la BBC y El País, pero como dicen los italianos, &lt;em&gt;si non è vero, è ben trovato&lt;/em&gt; ). Personalmente, me parece un razonamiento extraño e hipócrita, porque cada vez que Hugo Chávez sale en pantalla parece que vaya &lt;em&gt;fumao&lt;/em&gt; . En todo caso, veo mucho más clara la apología de la marihuana en el estribillo de la famosa canción de James Brown &lt;em&gt;Sex Machine&lt;/em&gt;, cuando dice “guiroppa, que rule” (no me extraña que a James Brown lo metieran tantas veces en la cárcel).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En el otro lado del espectro político, tenemos a los severos telepredicadores protestantes norteamericanos, herederos de los Calvinos quemabrujas y quemaservets, a los cuales se han sumado recientemente los devotos fundamentalistas católicos polacos. Todos ellos tienen especial obsesión por descubrir y denunciar el nefando efecto que pueden producir en nuestros tiernos infantes las andanzas de ¡muñecos homosexuales!, como Tinki Winki o Epi y Blas. ¡Pero, hombres de Dios, cómo puede ser homosexual un muñeco!&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A partir de todos estos ejemplos “reales”, creo que no le será difícil al lector ir “más allá” en la denuncia de la manipulación ideológica subyacente en los cómics juveniles y personajes infantiles. Por ejemplo, &lt;em&gt;Barrio Sésamo&lt;/em&gt; &amp;nbsp;es muy perjudicial para los niños: no sólo está clarísimo que Epi y Blas son dos homosexuales que cohabitan desde hace tiempo (más que en Barrio Sésamo deberían salir en &lt;em&gt;Sálvame&lt;/em&gt; ; de hecho, en un episodio de Padre de Familia aparecen compartiendo cama como una pareja homosexual cualquiera), sino que además el Monstruo de las Galletas es una apología de los comportamientos bulímicos y el consumo de grasas saturadas (y por si eso fuera poco, en uno de los primeros episodios se lleva a una niña pequeña a su casa, presuntamente para “comer galletas”), mientras que Peggy oscila entre la bulimia y la anorexia (y un claro desorden disociativo de la personalidad, pues es incapaz de asumir lo fea que es) y Coco tiene una inteligencia límite. Todo ello ha motivado que la edición en DVD de la primera temporada haya sido prohibida para el público infantil en numerosos países. Las series infantiles de los setenta (algunas de las cuales ahora se convierten en películas para disfrute nostálgico de los recién estrenados cuarentones) son también un vivero de perversos ejemplos: &lt;em&gt;Vickie el Vikingo&lt;/em&gt; &amp;nbsp;es una descarada apología de la raza aria y de la agresiva política colonialista occidental; &lt;em&gt;La abeja Maya&lt;/em&gt; &amp;nbsp;mostraba una sociedad totalitaria y uniformada al estilo del 1984 de Orwell, frente a la cual la rebelión de la simpática abeja resultaba inútil; &lt;em&gt;Heidi&lt;/em&gt;&amp;nbsp; es una apología de la sociedad burguesa centroeuropea de finales del siglo XIX, mientras que &lt;em&gt;Marco&lt;/em&gt; &amp;nbsp;muestra con delectación morbosa las accidentadas peripecias transoceánicas de un menor en busca de su madre emigrante; por último, &lt;em&gt;Pippi Calzaslargas&lt;/em&gt; &amp;nbsp;muestra el modelo claramente desaconsejable de una niña rebelde que vive sola y sin escolarizar, producto sin duda de una familia desestructurada y que además mantiene un extraño vínculo con un pequeño mono (como Marco). Tampoco los libros de aquella época están libres de culpa: las historias de &lt;em&gt;Los Cinco&lt;/em&gt;, de Enid Blyton, muestran claramente la ideología dominante del Establishment británico en los años de posguerra, donde cualquier comportamiento rebelde (como las historias que transcurren en un circo ambulante y con gitanos) es severamente criticado; sin embargo, esa ortodoxia no le impide a la autora presentar a un personaje con una clara desorientación de su identidad sexual, como es el caso de Georgina, que lleva el pelo muy corto, tiene una actitud poco femenina y se hace llamar &lt;em&gt;Jorge&lt;/em&gt;, o a un científico misántropo que vive permanentemente recluido en su despacho sin relacionarse con nadie. Incluso las aparentemente inocentes canciones de los Payasos de la Tele tienen también su lado oscuro, si nos ponemos a buscar cosas raras: &lt;em&gt;Hola don Pepito, Hola don José&lt;/em&gt;&amp;nbsp; habla en realidad de las dificultades que tenían dos homosexuales “requetefinos y desbarataos, casi divinos” (uno de ellos menor de edad, don Pepito; y el otro un adulto pasivo, don José, que siempre hablaba “con voz muy fina”) para relacionarse en la España franquista (algunos internautas van más lejos e interpretan que, como Pepito y José son el mismo nombre, la canción habla de un esquizofrénico que dialoga consigo mismo, al estilo de Dr.Jekyll y Mr.Hyde… ¿y ya puestos, por qué no combinar ambas hipótesis y decir que la canción habla de un esquizofrénico gay?); &lt;em&gt;Borra, borra eso&lt;/em&gt;&amp;nbsp; es una sátira de la censura franquista; &lt;em&gt;Cómo me pica la&lt;/em&gt; nariz &amp;nbsp;parece aludir a los efectos del consumo de cocaína; &lt;em&gt;La gallina Turuleka&lt;/em&gt;&amp;nbsp; ha sido interpretada, bien como una defensa de la familia numerosa tradicional, bien como un avance profético de los milagros de la clonación; &lt;em&gt;El auto de papá&lt;/em&gt;&amp;nbsp; habla de las relaciones prematrimoniales; e incluso algunos perversos han querido ver en &lt;em&gt;Susanita tiene un ratón&lt;/em&gt;&amp;nbsp; ciertas prácticas autoeróticas (“un ratón chiquitín / que come chocolate y turrón / y bolitas de anís”) que nos hacen pensar inmediatamente en aquella leyenda urbana que implicaba a Ricky Martin, una fan y un cariñoso can (no tan leyenda, pues la realidad ha demostrado después que Ricly Martin &lt;em&gt;sí&lt;/em&gt;&amp;nbsp; estaba dentro del armario)..&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Después de todos estos ejemplos, creo que Dorfman, Chávez y los telepredicadores protestantes tienen razón. Los cómics juveniles y los productos de ficción infantil son seriamente perjudiciales para la salud moral y mental de nuestros niños y jóvenes. Hagamos una inmensa pira de libros, celuloide y deuvedés, y purifiquemos así nuestra decadente sociedad.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-452629783169103361?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/452629783169103361/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/sobre-el-trasfondo-ideologico-de-los.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/452629783169103361'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/452629783169103361'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/sobre-el-trasfondo-ideologico-de-los.html' title='Sobre el trasfondo ideológico de los cómics juveniles y los productos de ficción infantil'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-8708302569115991616</id><published>2010-08-20T01:16:00.002+02:00</published><updated>2010-08-20T01:23:43.728+02:00</updated><title type='text'>Lost in la Mancha</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;br /&gt;(II: 2008)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Gómez Capuz&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;LOST IN LA MANCHA&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nuestros políticos, refugiados en la torre de marfil de las grandes ciudades, piensan que vivimos en un país muy abierto y tolerante, donde cualquier forma de vida alternativa o distinta a la tradicional es escrupulosamente respetada. Pero, como en otros muchos ámbitos de vida, nuestros políticos se engañan porque desconocen –no quieren conocer- la existencia de una amplia España profunda en la que no sólo las conductas alternativas (“desviadas” las llaman los aborígenes) sino incluso aficiones y formas de vida que en las grandes ciudades estarían bien vistas son objeto del escarnio y maledicencia públicas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Es como si un visitante europeo en Estados Unidos pensara que las formas de vida de Nueva York son aplicables al resto de ese inmenso país. Porque, al igual que existe una América profunda, un Deep South, anclado en el siglo XIX, también existe todavía una &lt;em&gt;España profunda&lt;/em&gt; . Y resulta curioso y revelador que esa España profunda también se encuentre más orientada hacia el sur que hacia el norte de nuestra piel de toro (si exceptuamos la Galicia profunda, que no tiene desperdicio). En efecto, esa España profunda abarcaría Extremadura, Castilla-La Mancha, la Región de Murcia y, por simpatía, toda la franja interior o de poniente de la provincia de Alicante, con sus tres grandes capitales de norte a sur: Villena, Elda y Orihuela. Tan sólo se salvarían algunas grandes ciudades de esa zona, como Murcia capital, donde los aportes de funcionarios y estudiantes han conseguido crear un enclave dotado de la mentalidad propia de la civilización occidental.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esa España profunda es especialmente visible y virulenta en esa inmensa tierra de nadie formada por el extremo sureste de la Mancha, el altiplano murciano y el interior norte de la provincia de Alicante. Esa tierra de nadie que no es del todo manchega, pero tampoco es murciana ni valenciana. Esas tierras azorinianas donde las súbitas tolvaneras, los inmensos eriales y las cárdenas roquedas reflejan un paisaje eterno e inmutable, como la mentalidad de sus gentes y como las nubes que cubren desde hace siglos la tierra yerma salpicada de vides.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuando una persona culta, de ciudad y de litoral, acaba aterrizando en uno de aquellos pueblos que no conocen apenas tierra habitada a treinta kilómetros a la redonda, se da cuenta de que, a efectos prácticos, se encuentra en otro país. La sensación de desarraigo y destierro se acrecienta cuando va comprobando que ninguno de los valores en los que fue educado en su ciudad es compartido por las masas de aborígenes que le rodean, sean alumnos, vecinos o incluso compañeros de trabajo. Uno se siente como Ovidio cuando pasó de repente de la Roma imperial a la oscura Tomi del Mar Negro. Todas sus opciones, aficiones y elecciones son severamente juzgadas como equivocadas. En esos pueblos, ser soltero y tener más de treinta años está peor visto que ser criminal de guerra, por no decir que un hombre soltero es considerado en casi todos los aspectos un menor de edad. Parece la Palestina del siglo I. Si además te dedicas a una profesión tan pública y sometida al escrutinio general como la de profesor, los cotilleos y las murmuraciones sobre ti son interminables. Las relaciones con las aborígenes, cuando tienes ganas de intentarlo o simplemente de hacer una pequeña cala, son de mutua incomprensión: decirle a una &lt;em&gt;zagala&lt;/em&gt;, aun cuando sea medianamente instruida, que te gusta escribir y que tienes afición por la música (algo muy habitual en mi tierra) provoca su huida inmediata, no sin que antes se le haya demudado el gesto; si alguna es capaz de aguantar semejante confesión sin huir, te reprochará que esas aficiones son “impropias de un hombre”. Por cierto, que desde entonces me he comido mucho el coco pensando cuáles son, para esta gente, las aficiones “propias de un hombre”: ¿Bricomanía? ¿Jara y sedal? Algunas llegaban a decirme que buscaban "un hombre más tradicional": ¿a quién coño buscaban? ¿a Pedro Picapiedra? ¿al Tío de la Vara? Si las mujeres de estos pueblos pensaban así, ¿cómo pensarían los hombres? No quiero ni imaginármelo, pero el lector urbano puede deducir que en aquellas tierras el rasero por el cual se mide la igualdad entre mujeres y hombres es muy distinto al que tenemos en las ciudades. No exagero cuando afirmo que conocí en aquellas tierras mujeres que eran más machistas que Torrente (bueno, y algunas también se parecían a Torrente en más cosas). Es también muy significativo que la única obra literaria que mis alumnos y alumnas comprendían a la perfección era La casa de Bernarda Alba, aunque se extrañaban de que García Lorca censurara esas costumbres ancestrales.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por supuesto, como es habitual en esos pueblos, al día siguiente todo el mundo conoce mis extrañas aficiones y soy objeto del escarnio público por parte de todos: algunos alumnos me espetan “maestro, debería usted casarse, aunque con esas aficiones tan raras que tiene lo tendrá muy difícil”, o hacen una colecta para buscarme una mujer; personas a las que apenas conozco me sueltan por la calle lindezas del tipo “¿por qué no te casas?”, como si yo fuera Hugo Chávez. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Para complicar más el asunto, llegan a aquellos pueblos del altiplano murciano numerosos contingentes de inmigrantes procedentes del altiplano andino que comparten con los nativos muchas más cosas que las que ambos colectivos, no muy bien avenidos, son capaces de reconocer: un machismo ancestral, edades de nupcialidad y tasas de natalidad propias de una sociedad agraria preindustrial, nivel cultural ínfimo y aversión por la cultura. Así que cada vez me siento más aislado. Además, en esos pueblos la pirámide social es un pirámide invertida donde primero estos los nativos, luego los inmigrantes (que al menos son numerosos y pueden ayudarse entre ellos, porque los nativos, tan similares en el fondo a ellos, no los pueden ni ver) y finalmente, abajo del todo, los pobres funcionarios desterrados en aquel paraje inhóspito, incomprendidos y siempre señalados con el dedo acusador.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Al final acabas contando los días que te quedan de estar allí, cosa que no habías hecho ni en la mili. Deseas que te envíen a cualquier otro sitio y acabas celebrando el final del destierro, aunque el precio sea un destino en el interior de la provincia de Alicante, donde la historia se repite, aunque sin tanta dureza. Y aún hoy, estando ya muy cerca de mi ciudad, en pueblos huertanos y ribereños donde mis aficiones son bien valoradas y hasta compartidas, no dejan de venirme a la mente, como flashes de una Edad de Hierro, aquel par de años que pasé perdido, inmensamente perdido, moralmente perdido, absolutamente perdido, perdido en la Mancha.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-8708302569115991616?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/8708302569115991616/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/lost-in-la-mancha.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/8708302569115991616'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/8708302569115991616'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/lost-in-la-mancha.html' title='Lost in la Mancha'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-7907767814372984425</id><published>2010-08-03T20:14:00.001+02:00</published><updated>2010-08-03T20:15:41.088+02:00</updated><title type='text'>El Plan-E y las costumbres de los obreros</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;(III: 2009) "Making Friends" Special Edition&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Juan Gómez Capuz&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;EL PLAN-E Y LAS COSTUMBRES DE LOS OBREROS&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Durante este verano, muchos obreros han encontrado un asidero ante la crisis y la destrucción de empleo gracias a las variopintas obras emprendidas al amparo del llamado Plan-E. Sin duda, para ellos han sido tres o cuatro meses de gran alivio, pero para muchos vecinos han sido meses de caos, ruido e intranquilidad (entendámoslo como “efectos colaterales” del Plan E).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En primer lugar, cabría juzgar la necesidad de muchas de esas obras. Era mucho dinero del que disponía alegremente el Gobierno. Y ese dinero ha ido a parar a las manos de muchos ayuntamientos de muy diverso signo, los cuales lo han gastado alegremente en proyectos faraónicos de dudosa utilidad. Por ejemplo, un tipo de obra muy común ha sido ensanchar las aceras de calles por las que apenas pasan personas, o crear un carril bici en zonas donde casi nadie va en bicicleta. Otro detalle curioso ha sido que después de ensanchar una acera, han tenido que abrirla otra vez para colocar conductos de agua o electricidad que no habían sido previstos al principio. Igualmente, se han construido polideportivos gigantes en algunos pueblos donde casi nadie practica deporte. También me comentan algunas personas que en algunas calles de barrios antiguos han colocado desagües en los bordes de las aceras, y el efecto colateral ha sido la aparición de cucarachas y ratas en lugares donde nunca antes las había habido porque no tenían “acceso directo” al pavimento.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Todo ese desbarajuste y falta de planificación ha supuesto un gran derroche de dinero pero, sobre todo, un gran derroche de ruido. Y los grandes perjudicados hemos sido quienes teníamos largas vacaciones (como los profesores) o quienes no tenían obligaciones profesionales (como los numerosos jubilados o los parados que no sólo veían no sólo cómo otros les quitaban el puesto de trabajo sino que encima no les dejaban descansar). &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Porque este boom de las obras municipales nos lleva a reflexionar acerca de las atávicas costumbres de los obreros. La primera de ellas –y la más hiriente- es la costumbre de los obreros de empezar a trabajar muy temprano, hacia las ocho de la mañana (y aun un poco antes si la luz solar acompaña). Además, como mucha gente me comenta a menudo, cuando comienzan a trabajar a las ocho suelen hacer mucho ruido, sobre todo con los grandes taladros mecánicos. De ocho a nueve de la mañana los obreros hacen un ruido infernal, quizá con el propósito oculto de despertar a todos los “ociosos” (que algunos de ellos juzgarán como “capitalistas improductivos, rentistas y pequeño burgueses”) que viven en un radio de tres o cuatro manzanas. Sin duda, se trata de una costumbre antigua, como podemos ver en la letra de una canción del grupo heavy Barón Rojo (“Son como hormigas” en el elepé &lt;em&gt;Volumen Brutal&lt;/em&gt;, 1982): “Son ya las ocho / el ruido en mi calle es infernal / levantan la acera / por cuarta vez o quinta ya / Son como hormigas / que buscan comida sin parar / La abren, la cierran / Y otra vez vuelta a empezar”. Lo más absurdo del caso es que poco después, hacia las nueve o nueve y media, cesan repentinamente su ruidosa actividad profesional y se van a almorzar, actividad lúdico-gastronómica en la que invierten casi una hora. Pero ya han despertado a todo el personal que podía estar descansando, sobre todo en estas faraónicas obras veraniegas del Plan-E. Y mucha gente se pregunta: ¿Y no sería más sencillo que los obreros comenzaran a trabajar una hora más tarde y que vinieran ya almorzados de casa? Por ello, he llegado a barruntar la hipótesis de que Plan-E no es la abreviatura de &lt;em&gt;Plan España&lt;/em&gt; (como sostiene el Gobierno) sino de &lt;em&gt;Plan Espabílate&lt;/em&gt; (porque han llegado los obreros a las ocho y están haciendo un ruido del carajo y no vas a poder dormir ni un minuto más). &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Otro detalle que me ha llamado la atención –y me ha sumido en la más absoluta desesperación- es que los obreros del Plan-E ni siquiera dan un respiro a los sufridos vecinos durante la que debiera ser la teórica hora española de comer, de 2 a 3 de la tarde. Resulta difícil de entender, aunque se podrían plantear tres hipótesis explicativas. La primera es que han almorzado tanto que ya no tienen gana de comer, pero no me convence. La segunda es que sí van a comer pero, como los capataces quieren terminar las obras faraónicas a tiempo (algo imposible en España), sobre todo para evitar el caos circulatorio que provocan ahora que estamos en septiembre y circulan más coches y los mastodónticos autobuses escolares (otro efecto colateral), siempre hay un obrero “de guardia” con el taladro mecánico, agujereando la acera por cuarta vez o quinta ya e impidiendo comer en paz a los pobres vecinos. La tercera hipótesis es que, como entre los obreros hay personas de tantas nacionalidades y culturas, les ha resultado imposible consensuar una hora común para comer (ya que el respeto a las costumbres del país de acogida suele brillar por su ausencia, aunque –paradójicamente- eso de no llegar a ningún acuerdo sí es una costumbre muy española).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y así pasan los días del verano en los barrios donde nos ha tocado la china del Plan-E (que son casi todos). Y septiembre amenaza con ser igual (agravado por ser el mes del Ramadán para los musulmanes, con lo cual seguro que no se van a comer hasta que se ponga el sol y asumen con entusiasmo ponerse “de guardia” con el taladro mecánico de 2 a 3). Menos mal que muchos ya tenemos que ir a trabajar y no lo notaremos tanto, pero para los jubilados y los parados continuará siendo una tortura. Y eso es todo porque ya llegan los obreros.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-7907767814372984425?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/7907767814372984425/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/el-plan-e-y-las-costumbres-de-los.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/7907767814372984425'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/7907767814372984425'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/el-plan-e-y-las-costumbres-de-los.html' title='El Plan-E y las costumbres de los obreros'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-8936789055616222018</id><published>2010-08-03T20:09:00.000+02:00</published><updated>2010-08-03T20:09:32.762+02:00</updated><title type='text'>Historia de un autobús</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;(III: 2009) "Making Friends" Special Edition&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Juan Gómez Capuz&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;HISTORIA DE UN AUTOBÚS&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hoy les voy a hablar de algo cercano y cotidiano. La línea de autobús que suelo utilizar cuando quiero ir al centro de mi ciudad o a la zona universitaria. Aunque el guarismo que le fue asignado a dicha línea es el 10 (quizá porque su recorrido se asemejaba al que ya hacían las líneas 9 y 11, y el número 10 aún no estaba pillado), lo cierto es que se trata de un cruel ironía del destino, pues –como verán- esta línea de autobús es lo más opuesto a la perfección.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Para empezar, cabría reconsiderar con criterios racionales el trayecto que realiza dicho autobús para cruzar la ciudad de sur a norte. Y digo con “criterios racionales”, porque seguramente quien creó la línea debía de ser un friki entusiasta de los laberintos cretenses y de los jardines versallescos, pues el autobús recorre la ciudad en un interminable zigzag, aventurándose por callejuelas estrechas del centro histórico en las que queda inevitablemente atascado. El resultado es que para ir de una punta a otra de la ciudad invierte prácticamente una hora, tiempo en el cual un modesto tren de cercanías recorrería 70 kilómetros y se saldría de la provincia. Uno de los ejemplos más sangrantes, aunque ahora ha sido abandonado (porque esa era otra, cada dos meses la línea cambiaba su itinerario para confusión de los usuarios) era la odisea (creo que es lícita la analogía homérica) a través de la larga y estrecha calle Bailén. Además, el nombre de la calle era una metáfora perfecta del callejón sin salida en el que se metía el autobús: evocaba diáfanamente el avispero español en el que se metieron las invencibles tropas de Napoleón, en aquella “maldita guerra de España”, como dijo el pequeño gran corso (no el de ahora). Porque uno sabía cuándo entraba el autobús en la calle Bailén, pero nunca sabía cuándo saldría… si es que salía. Entre hoteles, hostales, hostaluchos y pensiones, bazares chinos, chinos con paquetes para los bazares, coches en doble fila y multitud de personas cruzando en rojo para poder llegar a tiempo a la estación de tren, el autobús quedaba eternamente atascado en tan larga travesía. Incluso algún pasajero llegó a comprobar empíricamente que podía bajarse del autobús poco antes de entrar en la calle Bailén, entrar en el sex-shop que está a mitad de la calle (por lo que me han contado), ver una película hasta el final (por si se casan), llegar al otro extremo de la calle y coger el mismo autobús, pero no un autobús de la misma línea, sino el mismo autobús material y concreto del que se había bajado bastantes minutos antes.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Además, también era frecuente que en su ímpetu por cruzar el tiempo récord los zigzagueantes obstáculos de la gincana que constituía su trayecto, el autobús colisionase con otros vehículos menos hábiles. Y entonces el autobusero se ponía en jarras, aparcaba y decía que no se movía hasta que el conductor del otro vehículo accediera a redactar un parte amistoso. Y así nos tenía diez o veinte minutos a todo el pasaje, virtualmente secuestrados y con los móviles sonando como si fuera el fin del mundo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero no todos los aspectos llamativos y esperpénticos del autobús eran achacables al laberíntico trayecto y a las maniobras kamikazes del autobusero . La fauna que poblaba –y puebla- dicho autobús tampoco tenía desperdicio y era un reflejo fiel de la decadencia de nuestra sociedad. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Abundaban en el autobús los jóvenes estudiantes que se desplazaban a la Universidad desde el extrarradio. Como es habitual en nuestros jóvenes, solían ir con pantalones de dos tallas más anchos hechos unos harapos, con rotos y descosidos presuntamente intencionados; los pelos largos y greñudos, llenos de grasa y hormonas y a veces hasta con trenzas rastas; innumerables &lt;em&gt;piercings&lt;/em&gt;, hasta el punto de que piensas si el líquido que beben no les saldrá por tantos orificios; el MP3 y los auriculares a toda virolla, a un volumen propio de macrodiscoteca &lt;em&gt;bakaladera&lt;/em&gt;, pero que ellos, catatónicos y ausentes del mundo exterior, no percibían como demasiado alto ni se preocupaban porque casi se le reventasen los tímpanos al pasajero que estaba a su lado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las nuevas tecnologías también habían hecho su estrago en el colectivo de las amas de casa. Todas ellas iban “armadas” de un móvil de última generación y, dado que dentro del autobús había mucho ruido de fondo y poca cobertura, hablaban a gritos con “la Mari” de todo tipo de intimidades que bien podrían haber aparecido en algún reality vespertino. Y encima se ofendían cuando se daban cuenta de que todo el autobús había escuchado “en abierto” tan inconfesables perversiones.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Otro colectivo en auge eran los inmigrantes. Como el autobús conectaba dos barrios con viviendas de precio asequible (es decir, pisos antiguos sin ascensor), eran muy numerosos en el autobús. El problema de “espacio vital” que siempre aquejaba a nuestro autobús se agravaba cuando entraba la mujer ecuatoriana con un bebé en un supercochecito de niño que tenía más extras y accesorios que el bólido de Fernando Alonso (y al que a veces incluso aventajaba en velocidad y maniobrabilidad) y que por sí sólo ya ocupaba casi medio autobús, a lo que había que sumar un par de niños más de corta edad que intentaban asirse a la mano de su madre. En todo caso, como prueba palpable de la integración de los inmigrantes en nuestra sociedad, podríamos decir que los más jóvenes imitaban la moda &lt;em&gt;grunge&lt;/em&gt;, los &lt;em&gt;piercings&lt;/em&gt; y los MP3 a toda virolla de nuestros jóvenes, mientras que las madres eran capaces de manejar a la vez con suma habilidad el supercochecito de niño y el móvil de última generación, oye que hisiste, mami, qué bueno que viniste .&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Al menos, los hijos de los inmigrantes eran un poco más educados que los nuestros. Porque cuando, sabiendo que el trayecto a Ítaca iba a ser largo y rogabas a los dioses por ello, intentabas echar una cabezadita en el asiento, empezabas a oír sonidos agudos y penetrantes, como si se hubiera colado en el autobús un afilaor con su ancestral silbato o como si estuvieras en medio de una feria. Intentabas dirigir tu mirada hacia el origen de tan asesinas ondas sonoras y veías a un niño español de tres o cuatro años que jugaba con un móvil, una guitarrita o una PSP, artefactos todos que producían tan lacerante sonido. Todo ello ante la más absoluta pasividad de sus padres (como si fueran cascos azules). Hay que ver cómo los padres de hoy consienten que sus hijos malcriados den el coñazo a todos los demás siempre y cuando a ellos los dejen tranquilos. Sólo cuando el estridente sonido se hacía insoportable y la gente empezaba a protestar, los padres se veían obligados a hacerle una tímida recomendación al niño, pero muy tímida, no sea que lo traumatizara.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ajenos a lo que las ciencias adelantan estaban nuestros mayores, también cada vez más numerosos, que cogían el autobús simplemente para pasearse, como si fuera –y casi lo era- un autobús turístico de los guiris pero más barato, porque ellos iban &lt;em&gt;de trinqui&lt;/em&gt; . Lo único que les preocupaba a nuestros mayores, hasta el punto de montar un pollo por ello y amenazar con llamar a los municipales, era que las personas más jóvenes no les dejaran libres los asientos. Y en esto tienen razón, porque por experiencia puedo afirmar que el 90 de los jóvenes y de los extranjeros no ceden el asiento del autobús a nuestros mayores.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sin duda alguna, la fauna de individuos del autobús “imperfecto” era y es un fiel reflejo de nuestra “imperfecta” sociedad. Y cada día que cojo el 10, los vuelvo a encontrar.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-8936789055616222018?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/8936789055616222018/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/historia-de-un-autobus.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/8936789055616222018'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/8936789055616222018'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/historia-de-un-autobus.html' title='Historia de un autobús'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-6776432648866231248</id><published>2010-08-03T20:02:00.000+02:00</published><updated>2010-08-03T20:02:47.293+02:00</updated><title type='text'>Enredados</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;(III: 2009) "Making Friends" Special Edition&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Juan Gómez Capuz&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;ENREDADOS&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Me cuenta mi amigo Harold Tannenbaum, de la University of Stanford (quien, por cierto, tiene en su casa un abeto con las hojas siempre verdes), que es posible conciliar la teoría del Big Bang y el Creacionismo. Según él, en su interesante libro &lt;em&gt;Big Bang Theory and Creationism: Towards a Human Understanding&lt;/em&gt; (University of Stanford Press, 2007), el Big Bang fue como una tremenda explosión de gas, ergo alguien tuvo que haberse dejado dado el gas y ese alguien, contingentemente, podría haber sido Dios la noche antes de la creación del mundo. Sin embargo, su ecléctica teoría ha sido severamente criticada por fanáticos de ambos bandos, los cuales acusan a mi amigo Tannenbaum de heterodoxo e, incluso, de loco. Lo cierto es que mi amigo Harold no tiene mucha suerte con sus hipótesis. Él fue el creador de ingeniosa metáfora que comparaba los agujeros negros con canastas de baloncesto en el artículo “Are black holes good basketball players?” (&lt;em&gt;Scientific American, 45&lt;/em&gt;, págs.108-121); sin embargo, la metáfora fue considerada políticamente incorrecta porque alguien advirtió que los negros son grandes jugadores de baloncesto y que la expresión &lt;em&gt;black holes&lt;/em&gt; iba con segundas. Ni siquiera su argumento de que él mismo era judío y que también se sentía muy preocupado por la discriminación racial logró aplacar a sus detractores. A pesar de esos pequeños contratiempos, mi amigo Harold sigue siendo un apasionado de la ciencia y te fascina con multitud de anécdotas. Por ejemplo, me relata que en su juventud, paradójicamente a pesar de su ascendencia judía, fue uno de los discípulos predilectos de Wernher von Braun y que el padre de la carrera especial y el proyecto Apolo&amp;nbsp;(y de las V2) solía contar muchos chistes sobre Hitler y los nazis para relajar el ambiente (y quizás para limpiar su reputación): se reía mucho de la absurda creencia nazi en la Tierra Hueca y comentaba que las dos únicas personas que consiguieron “poner negro” a Hitler fueron Franco y Jesse Owens (sin duda, hoy en día ese chiste también habría sido tildado de racista y políticamente incorrecto).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las historias de Harold me demuestran que la historia de la ciencia está hecha de pequeñas anécdotas, muchas veces banales y, en ocasiones, casi surrealistas. Me contaba también todos los debates a los que asistió sobre la manzana de Newton. Habrá de saber el lector que la comunidad científica se halla dividida en varios bandos irreconciliables acerca de la anécdota de Newton con la manzana y su subsiguiente descubrimiento de la teoría de la gravedad. El bando más radical es el llamado “Non Apple Theory”, el cual niega rotundamente que a Newton le cayera una manzana en la cabeza porque el parque en el que estaba, en aquella época, carecía de manzanos. A su vez, dentro del amplio bando de los que defienden que a Newton realmente sí le cayó una manzana, nos encontramos con dos escisiones (a su vez violentamente enfrentadas entre sí): los que postulan que le cayó una manzana y luego se la comió (“Eaten Apple Theory”) y los que defienden de manera vehemente que no se la comió sino que la guardó como recuerdo o trofeo de aquella intuición genial (“Non Eaten Apple Theory” o “Apple-as-a-Trophy Theory”). Podríamos añadir que en los últimos años ha surgido una escisión de esta última teoría, constituida por autores que admiten que Newton se guardó la manzana, pero al carecer en aquella época de mecanismos eficaces de conservación de los alimentos en frío, la manzana se pudrió muy pronto (es la “Rotten Apple Theory”). El lector podrá encontrar abundante información sobre esos interesantes debates en H.Rottenmeyer &amp;amp; W.Appleby (eds.) &lt;em&gt;Proceedings of “Newton´s Apple” Discussion for the Benefit of Gravitational Theory&lt;/em&gt; (Oxford, OUP, 2006). Incluso un excéntrico físico austriaco, Egon Arsloch, llegó a proponer (basándose en las observaciones sobre la aceleración del objeto que constató el propio Newton) que la fruta en cuestión no era una manzana sino una pera (la llamada “Birne Theorie”), aunque al final se demostró que Arsloch era un obseso sexual influenciado por las teorías de Freud y Wilhelm Reich, y de hecho pasó sus últimos años en un sanatorio psiquiátrico acosando a las enfermeras.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por cierto, ahora que he mencionado los sanatorios psiquiátricos, he de confesar a mis lectores que suelo escribir mis libros en las salas de espera de los aeropuertos, mientras rememoro las conversaciones que he tenido con mis famosos amigos científicos. Lamentablemente, no puedo continuar mi tarea dentro de los aviones, porque no me permiten subir ningún lápiz o bolígrafo, aunque esa es otra historia. En todo caso, quisiera recordar la anécdota que me sucedió con un guardia de seguridad en el aeropuerto JFK de New York: en un impecable inglés, yo trataba de explicarle que la normativa de no dejar llevar en el equipaje de mano recipientes que llevaran líquidos dentro era científicamente insostenible, porque las fibras vegetales y las pieles de las que están hechas esos equipajes de mano contienen cierta cantidad de agua, y por tanto, en rigor, cualquier equipaje de mano contiene líquidos dentro, aunque no sean perceptibles por el ojo humano. Parece ser que mi explicación (“All-Water Theory”) no le debió de convencer del todo, porque me tuvo treinta y seis horas retenido en una sala oscura acusado de terrorismo químico, hasta que vino a liberarme el embajador.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Volviendo a las anécdotas de los científicos y a las grandes discusiones de la ciencia actual, también circula la leyenda de que Einstein descubrió que el espacio era curvo mientras tocaba el violín (la llamada “Violin Theory”). No se sabe exactamente si la analogía surgió a causa de la forma del arco o por la difusión de las ondas sonoras. Incluso hoy en día hay científicos que niegan que el espacio sea curvo a pesar de las claras evidencias de la teoría de la relatividad. Por ejemplo, algunos plantean la siguiente objeción: si la luz se propaga en línea recta, ¿cómo puede ser el espacio curvo? Sería una contradicción. Otros sostienen que la luz se propaga en línea recta porque nada es más rápido que la luz y la línea recta es siempre la distancia menor entre dos puntos (“Straight Light Theory”). Sin embargo, algunos científicos apoyan la intuición de Einstein argumentando que la luz viaja tan aprisa que al final se cansa y adopta una trayectoria curva (“Tired Light Theory”), pero niegan que sea porque objetos de gran masa (como las estrellas) son capaces de curvar los haces lumínicos por efecto de la gravedad, como sostenía el gran Einstein. Como ven, nos encontramos ante otro gran dilema y diversas teorías contrapuestas que el lector puede contrastar en el ameno manual de Aaron Kugelschreiber &lt;em&gt;Is Space Bent or Flat?: One Hundred Theories and no Agreement&lt;/em&gt;, Ann Arbor, Michigan, 2003.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y para terminar el capítulo, una última pregunta para que los lectores puedan reflexionar: si el hidrógeno y el oxígeno son gases, ¿por qué el agua, el agua que bebemos, el agua con la que nos lavamos, el agua que damos al canario, es líquida a temperatura ambiente?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-6776432648866231248?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/6776432648866231248/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/enredados.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/6776432648866231248'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/6776432648866231248'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/enredados.html' title='Enredados'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-5597111328028804706</id><published>2010-08-03T19:52:00.000+02:00</published><updated>2010-08-03T19:52:47.530+02:00</updated><title type='text'>El código Almería</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;LOS ARTÍCULOS DE “EL POBRECITO HABLADOR”&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;(III: 2009) “Making Friends” Special Edition&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Juan Gómez Capuz&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;EL “CÓDIGO ALMERÍA”&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Bienvenidos, amigos del misterio. Ya hemos hablado en otras ocasiones de diversos lugares de España en los que se concentran enormes energías telúricas y que se han convertido en lugares mágicos y, por qué no decirlo, inquietantes. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Sin embargo, apenas se ha hablado del protagonismo que la ciudad y la provincia de Almería han tenido en el desarrollo de acontecimientos cuyo alcance ha superado el ámbito nacional. Almería se ha convertido en un lugar de poder, en un reino enigmático cuyas similitudes con el paisaje desértico e incluso, por qué no decirlo, con el paisaje marciano le han conferido un aura de reino que no es de este mundo. Repasemos brevemente la historia.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La importancia estratégica de Almería ya se remonta a la Antigüedad clásica. En sus costas griegos y fenicios establecieron factorías; posteriormente este territorio fue ocupado por los cartagineses y finalmente fue testigo de las guerras púnicas entre los cartagineses y el naciente poder romano. Incluso algunos estudiosos piensan que las costas a las que llegó Ulises en la Odisea, al desviarse tanto de su trayecto a Ítaca y acercarse a las Columnas de Hércules, correspondían al litoral de Almería (quizá el país de los feacios), e incluso la isla de Calipso pudiera ser la isla de Alborán. Algunos investigadores también apuntan a que María Magdalena hizo escala en las costas de Almería en su trayecto hacia Marsella, pues en la antigua colonia griega de Adra el Priorato de Sión tuvo una de sus primeras bases. Recordemos también que, durante el período visigótico, el siempre enigmático Imperio Bizantino ocupó durante breves decenios las costas almerienses. Sin duda, todos estos avanzados pueblos y todos estos intrépidos viajeros fueron atraídos por el carácter mágico y el potencial telúrico que encerraba la provincia. Esto también se puso de manifiesto con la importante corriente de místicos sufíes que habitaron el territorio durante los largos siglos de dominio islámico. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tras la decadencia durante la Edad Moderna, debida al despoblamiento tras la expulsión de los moriscos y la inseguridad de sus costas frente a la piratería berberisca, en el siglo XIX comienza a recuperarse gracias al descubrimiento de filones metalíferos, otra prueba más de las energías telúricas subyacentes.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero el verdadero siglo de oro de Almería y su provincia es el siglo XX. Durante esa convulsa centuria destacados artistas y políticos de relevancia internacional han estado estrechamente vinculados con este pequeño territorio del Sureste español. La genialidad de sus nativos queda confirmada por el origen almeriense de Walt Disney, que como todo el mundo sabe nació en Mojácar y fue llevado de muy niño a Estados Unidos. Las fuerzas telúricas que se daban cita en la provincia motivaron en 1937 el ataque a la capital de los barcos de &lt;em&gt;Kriegsmarine&lt;/em&gt; de Hitler, sin duda alertado por los círculos ocultistas del Tercer Reich y por las investigaciones de Himmler y Hess, grandes conocedores de la España mágica, del sufismo (Hess nació en Egipto) y de la tradición griálica (Himmler visitó el monasterio de Montserrat en busca del Grial). Desde mediados de los años 50, el carácter mágico del paisaje almeriense atrajo el interés de los grandes estudios cinematográficos, los cuales rodaron en la provincia grandes superproducciones como Lawrence de Arabia, y que de hecho continuaron hasta entrados los años 80 con Conan el Bárbaro : eso implicó la presencia en Almería de figuras tan diversas como Peter O´Toole, Anthony Quinn o Arnold Schwarzenegger. La existencia de tan potente infraestructura propició el surgimiento de un género propio, el spaghetti-western, que dio lugar a cientos de películas entre las que destacan la trilogía de Sergio Leone, &lt;em&gt;Por un puñado de dólares&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;La muerte tenía un precio&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;El Bueno, el feo y el malo&lt;/em&gt;, las cuales dieron a conocer a un actor norteamericano llamado Clint Eastwood. Durante esos años, se rodaron en Almería rarezas como la película antibelicista inglesa &lt;em&gt;How I won the war&lt;/em&gt;, de Richard Lester. En ella participó John Lennon, quien pasó varios meses en Almería y se llevó de vuelta a Inglaterra tres grandes tesoros: la fantasía psicodélica &lt;em&gt;Strawberry Fields Forever&lt;/em&gt; (sin duda inspirada en el carácter mágico del paisaje almeriense), la costumbre de imprimir las letras de las canciones en las portadas de los vinilos y, la más importante, sus inseparables gafas redondas. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Más aún. Por las mismas fechas, en 1966, la localidad almeriense de Palomares fue objeto de atención de la opinión pública mundial cuando la colisión de un bombardero norteamericano B-52 con otro aparato supuso la caída al mar de dos bombas atómicas (Por supuesto, esa fue la versión oficial. Sin embargo, los investigadores de lo paranormal consideran que el mar de la costa de Almería es un vórtice que succiona la energía que fluye del espacio hacia la Tierra, y por ello estos lugares han sido utilizados como puertas de entrada de viajeros de otros mundos, como en el Triángulo de las Bermudas y Roswell; sólo que en el caso que nos ocupa la energía no era extraterrestre sino que se hallaba concentrada en grandes dosis en el núcleo de uranio de sendas bombas atómicas). El escándalo intentó ser aplacado por el famoso baño de Manuel Fraga, pero sin duda puso de manifiesto e hizo aumentar las energías telúricas (y en este caso, silúricas) de Almería.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Supongo que el lector habrá reparado no sólo en la importancia de los personajes históricos citados sino también en su longevidad, y quién sabe si en su inmortalidad: quizá sea un efecto colateral de los poderes mágicos que emanan de Almería. No es casualidad, por tanto, que numerosas leyendas urbanas mencionen a Walt Disney, Hitler y Lennon como las personas que siguen vivas en una isla desierta. De hecho, yo no pongo en duda que los tres sigan vivos en una isla desierta; en todo caso, niego la menor y lo que pongo en duda es que se trate de una isla “desierta”. En el caso de Fraga, parece ser que su baño en Palomares le infundió las energías del mar almeriense (como a Obélix cuando cayó en la marmita) hasta el punto de darle esa longevidad rayana en la eternidad. En los casos de Clint Eastwood y Arnold Schwarzenegger, su presencia en Almería fue la antesala de una carrera llena de éxitos y de una incipiente labor política, algo que parece común a todos los famosos relacionados con Almería: fueron mitad artistas y mitad políticos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y, finalmente, el lector se preguntará qué relación tiene Iker Jiménez con Almería. Pues muy sencillo: Iker Jiménez es el hermano gemelo (o &lt;em&gt;dídimo&lt;/em&gt; ) de Unai Emery, el cual fue entrenador del Almería. Ese es el eslabón final de toda la trama (o, por qué no decirlo, conspiración), a la que propongo llamar el “Código Almería”.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-5597111328028804706?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/5597111328028804706/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/el-codigo-almeria.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/5597111328028804706'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/5597111328028804706'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/el-codigo-almeria.html' title='El código Almería'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-6820430094873397779</id><published>2010-08-03T19:48:00.001+02:00</published><updated>2010-08-03T19:53:45.760+02:00</updated><title type='text'>La sexóloga</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;(II: 2008)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Juan Gómez Capuz&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;LA SEXÓLOGA&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hace algunos años, ya casi borrados de mi memoria, trabajé en el instituto de una pequeña ciudad fabril del valle del Vinalopó. El ayuntamiento de la localidad estaba gobernado por l´Entesa, marca electoral (aunque más bien parece una marca de helados) con la que se presentaban Izquierda Unida y otros artistas invitados en ciertos enclaves de la Comunidad Valenciana. Uno podría suponer que los abanderados de la educación pública y laica fueran más sensibles ante las carencias alarmantes que presentan los institutos de educación secundaria de la red pública. El nuestro, además, estaba muy masificado incluso antes de que se incorporaran los alumnos de primer ciclo de la ESO: en aquella época teníamos nada menos que 11 grupos de 3º de la ESO, rebajados luego a “sólo” 6 grupos de 4º de la ESO, lo cual da cuenta además del elevado índice de fracaso escolar de esta población donde los chavales esperaban cumplir la edad para dejar los estudios inacabados y ponerse a ganar dinero rápido en talleres semiclandestinos, cuyo porvenir hoy en día está más que amenazado por los talleres clandestinos (sin el semi-) de ciudadanos chinos, aunque eso es otra historia. Por cierto, que los 11 grupos de 3º de la ESO se encontraban juntos en un piso a ras de suelo, una especie de averno concentrado, y cada aula tenía un protector de cerraduras para que los alumnos que esperaban impacientemente a cumplir la edad no metiesen palillos o silicona en la rendija de la llave. Obviamente, cuando llegaron los alumnos de primer ciclo de la ESO, se les alojó en barracones prefabricados. Además, teníamos Bachillerato de Humanidades, de Ciencias y Artístico, amén de ciclos de Informática, distribuidos en aulas a medio terminar, frías y húmedas. Pues bien, aunque no fuera competencia suya (sino de una Generalitat Valenciana, del PP, para la cual la provincia de Alicante era auténtico &lt;em&gt;territorio comanche&lt;/em&gt; ), lo cierto es que al ayuntamiento de l´Entesa le preocupaba poco nuestra masificación y hacinamiento, y casi nunca se pasaban por allí.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ahora bien, lo que sí recuerdo nítidamente es que la única preocupación del consistorio progresista y laico era enviarnos, a principios de primavera, justo antes de Semana Santa, a una sexóloga para que adoctrinara a los chavales en las cada vez más complicadas artes de Venus. A mí me venía muy bien, pues me ahorraba preparar cuatro o cinco sesiones de tutoría para 4º de la ESO, pero me chocaba que esa fuera la máxima prioridad del ayuntamiento.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por cierto, que las charlas que daba la sexóloga –que siempre era la misma– no tenían desperdicio, máxime si tenemos en cuenta que iban dirigidas a chicos y chicas de 15 ó 16 años. Para empezar, su mensaje era muy sencillo: decía a l@s alumn@s que podían hacer todo lo que quisieran cuando quisieran y como quisieran. Es obvio decir que su “filosofía” (sobre todo “filo”) resultaba muy popular entre l@s alumn@s. Era como una Lorena Berdún, pero en plan &lt;em&gt;heavy&lt;/em&gt; . Además, se trataba de la típica sexóloga que sostiene que todos los hombres son unos inútiles en la cama, excepto su marido (me llamaba la atención que, en un inhabitual gesto de decoro, hablara de “mi marido” y no de “mi pareja”, como es frecuente hoy en día, de manera que al final no sabes si su pareja es un hombre, una mujer, una ameba o un protisto). Es obvio que semejante toma de principios no ayudaba mucho a unos chicos que ya de entrada se sentían bastante desorientados y acomplejados frente a sus compañeras de clase, de la misma edad biológica, pero mucho más maduras. De hecho, tras asistir como “observador” (como si fuera de la ONU) a casi todas las memorables lecciones de la sexóloga, tuve la sensación de que sus contenidos y consejos iban claramente destinados a las chicas y que los comentarios sobre los chicos, cuando los había y no se refería a su amado marido, abundaban en prefijos negativos (inexperiencia, inutilidad, etc.). Para muestra, un “botón”, nunca mejor dicho: la sexóloga dedicó toda una clase a hablar del clítoris y declinó dedicar igual sesión lectiva (es decir, la paridad) al aparato masculino arguyendo que su funcionamiento era “demasiado elemental”. Incluso cuando aleccionó a los (inútiles) chicos en la colocación del preservativo en un pene de látex intentó “tranquilizar” a la sección masculina de la clase con el (cínico) comentario de que “he traído el más pequeño que había para nadie se sienta acomplejado” (por cierto, el chaval que salió voluntario para tan magna empresa se dejó los estudios una semana más tarde). Porque, y esto es lo más fuerte, la sexóloga siempre entraba en clase llevando un pequeño maletín repleto de “juguetes sexuales”, si se me permite el eufemismo calcado del inglés (por cierto, que a mí me recordaba el maletín del verdugo, sólo que trocando el Tánathos por el Eros, como le hubiera gustado al mismísimo Freud): de allí sacaba el pene de goma talla mini (según ella), los preservativos, las cremas y otros mil artilugios entre los que se encontraban hasta bolas chinas. ¡Pero mujer, por muy progre que seas, que son menores de edad, angelicos, que esto no es una reunión tipo Tupperware para casadas insatisfechas! Por todo ello, recomiendo que en la profesión de sexólog@ haya también paridad, aunque desde que los Ozores hicieran aquella serie esté muy mal visto que un hombre sea sexólogo: lo ideal sería que acudieran a las aulas de manera conjunta un sexólogo y una sexóloga (como hacen ahora los profesores de inglés y filosofía en “Educación para la ciudadanía”), aunque sin llegar a predicar con el ejemplo, como parodiaban los Monty Python en &lt;em&gt;El sentido de la vida&lt;/em&gt; .&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero una brumosa mañana de principios de abril, a primera hora, la sexóloga no acudió. No creo que estuviera cumpliendo la Cuaresma. Así que yo me llevé a mis tutorandos al patio a jugar al fútbol. Y allí todos juntos, chicos y chicas (comprobé que las chicas son discretas en ataque pero magníficas defensas de contención), en asaz y franca compaña, disfrutaron de una jornada de deporte al aire libre y quizá olvidaron que durante varias semanas había venido a aleccionarl@s una sexóloga.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-6820430094873397779?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/6820430094873397779/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/la-sexologa.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/6820430094873397779'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/6820430094873397779'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/la-sexologa.html' title='La sexóloga'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-8126605144474036907</id><published>2010-08-03T19:44:00.001+02:00</published><updated>2010-08-03T19:54:33.076+02:00</updated><title type='text'>Duetos para la ciudadanía</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;(II: 2008)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Juan Gómez Capuz&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;DUETOS PARA LA CIUDADANÍA&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La reciente polémica entre el Gobierno Central y el Gobierno Valenciano acerca de cómo impartir la materia de “Educación para la ciudadanía” pone de manifiesto cómo la politización de los aspectos educativos, algo practicado por los gobiernos de todo signo desde hace ya bastantes años, puede producir efectos verdaderamente esperpénticos en la práctica docente.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Para empezar, no conozco bien el currículo de la materia de “Educación para la ciudadanía” y no comentaré con detalle cuestiones de fondo o contenido sobre la materia. En todo caso, sí que me da la impresión de que, al menos en sus formulaciones más radicales, laicistas y, si se me permite el término, “robesperrianas”, la materia diseñada por el Gobierno Central quizá pueda fomentar un relativismo extremo según el cual todo vale y todas las opciones (personales, culturales, sexuales) son igualmente válidas porque nos hemos liberado de la moral tradicional: podría sugerirse, por tanto, que es perfectamente válido que una mujer vaya tapada hasta los ojos y camine tres metros por detrás de su marido, porque todas las culturas son igual de válidas y guays (es cierto que la cultura occidental –y los valores que ésta conlleva- distan mucho de ser perfectos, pero se le podría conceder el dudoso honor de considerarla como “la menos mala”, como le ocurre al sistema democrático; por cierto, ¿qué opinaría sobre esto la Ministra de Igualdad, disjecta membra ?); también podría sugerirse que es perfectamente válido que un homo sapiens sapiens se lo monte con una ameba o un oso panda, incluso de su mismo sexo, aun sabiendo que nunca podrán tener descendencia, porque cada uno puede hacer de su capa un sayo y desarrollar libremente sus pulsiones. En suma, que las diferencias culturales son, como mucho, brumarias y que el Sol nos da thermidor a todos por igual. Por cierto, que el latiguillo robesperriano de “para la ciudadanía” ha terminado por infiltrarse en los nombres de todas las materias que imparten los (pobres) profesores de filosofía en institutos, como si la filosofía por sí misma (&lt;em&gt;per se&lt;/em&gt; ) no fuera suficiente: “Filosofía y ciudadanía”, “Ética y ciudadanía”, etc.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Quizá sean estas aristas más radicales y laicas de la materia las que han provocado el rechazo frontal de los gobiernos autonómicos controlados por el PP. O quizá sea la simple estrategia de estar siempre en desacuerdo, del rechazo sistemático, empleando casi siempre la educación como arma política arrojadiza (y así nos va a los profesionales de la educación). Por ello, estos gobiernos autonómicos han urdido estrategias para aceptar sobre el papel –“por imperativo legal”, como se decía hace unos años- esta nueva materia pero intentando minimizar el efecto de unos contenidos que juzgan perniciosos. El Gobierno Valenciano, siempre innovador, se sacó de la chistera la ingeniosa idea de impartir la materia en inglés. Ante la suspensión cautelar de la normativa por parte del TSJ de la Comunidad Valenciana, y a la vista de que era imposible encontrar docentes que combinaran los conocimientos teóricos de la nueva materia con el manejo práctico y fluido de la lengua inglesa, el gobierno autonómico ha lanzado un plan B (no confundir con la opción B para objetores): la materia la impartirán dos profesores, el de filosofía -que organizará los contenidos teóricos- y el de inglés –que la verbalizará en la lengua de Shakespeare-. Como vemos, se mantiene inalterado el meollo de la cuestión, a saber, la transmisión en lengua inglesa: si tenemos en cuenta que los chavales llegan a 2º de Bachiller sin saber ni papa de inglés (y tampoco mucho más de las lenguas cooficiales, no nos engañemos), es obvio que los tiernos adolescentes de 2º de la ESO no pillarán absolutamente nada de lo que les digan en inglés y el contenido de la materia se desvanecerá en el aire. Ahora bien, la novedad del plan B radica en la dualidad: serán dos profesores los que estarán en clase, diciendo lo mismo en distintas lenguas, haciendo una especie de dueto, como los que practicaba Frank Sinatra con artistas de todo pelaje. Desde el punto de vista práctico, esto tiene sus ventajas: teniendo en cuenta cómo están los alumnos hoy en día, el hecho de que sean dos los profesores en el aula refuerza considerablemente las posibilidades de repeler cualquier tipo de agresión física o verbal. Desde el punto de vista teórico y de la eficacia en la transmisión del mensaje, cabría recordar que este tipo de dualismos o duetos tienen una tradición muy antigua: si aplicamos una conocida dicotomía aristotélica, el profesor de filosofía aportaría el &lt;em&gt;logos&lt;/em&gt;, el saber teórico, y el de inglés la &lt;em&gt;techné&lt;/em&gt;, el saber práctico; desde el punto de vista de la cultura medieval (en la cual viven todavía numerosos individuos, y hasta naciones enteras), el profesor de filosofía sería el trovador y el de inglés, el juglar (o el bardo, si queremos ser más precisos con la lengua de Shakespeare). &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De todas maneras, el alumno de 2º de la ESO que asista como cobaya al experimento, desde su bendita inocencia (?), puede plantearse una objeción muy lógica: “si un profesor me explica en castellano algo cuyo contenido no entiendo, ¿por qué el profesor de al lado dice presumiblemente lo mismo en otra lengua que tampoco entiendo? (¿no sería mejor pasarme toda la hora jugando a la &lt;em&gt;Play&lt;/em&gt; ?)”. La pregunta del millón, la &lt;em&gt;ultima ratio&lt;/em&gt; en términos filosóficos, sería por tanto: ¿qué relación existe entre la materia de “Educación para la ciudadanía” y la lengua inglesa? No encontrar una conexión entre las dos variables supondría desacreditar la brillante idea que ha tenido la Generalitat Valenciana. Por ello, he dedicado todo mi empeño a esta tarea y creo haber hallado la solución: el alumno valenciano debe aprender “Educación para la ciudadanía” en inglés porque en Valencia tenemos un circuito ciudadano de Fórmula 1 (¿o se dice “urbano”?), y la lengua de la Fórmula 1 es el inglés. Podemos invertir los términos para que se aprecie mejor el carácter silogístico del razonamiento realizado por la Consellería de Educación: en Valencia tenemos un circuito ciudadano de Fórmula 1, y la lengua de la Fórmula 1 es el inglés; por tanto/&lt;em&gt;ergo&lt;/em&gt; el alumno valenciano debe aprender “Educación para la ciudadanía” en inglés. La clave es, por tanto, la Fórmula 1. ¿Para cuándo una “Fórmula 1 para la ciudadanía” (en inglés, por supuesto)?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Así que, estimados lectores, como cantaba Miguel Ríos, aprended el inglés que es de gran porvenir, y si tu padre no lo hizo, tú sí.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-8126605144474036907?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/8126605144474036907/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/duetos-para-la-ciudadania.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/8126605144474036907'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/8126605144474036907'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/duetos-para-la-ciudadania.html' title='Duetos para la ciudadanía'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-7140990295724525841</id><published>2010-08-03T19:39:00.000+02:00</published><updated>2010-08-03T19:39:58.330+02:00</updated><title type='text'>Cosas que no me gustan de la FNAC (observaciones de un cliente curioso e impertinente)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;(II: 2008)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Juan Gómez Capuz&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;COSAS QUE NO ME GUSTAN DE LA FNAC&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;(observaciones de un cliente curioso e impertinente)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En primer lugar, deseo dejar claro que soy comprador habitual –a veces, incluso, compulsivo- en la FNAC de mi ciudad (a orillas del Mediterráneo) y además, desde hace unos pocos meses, tras vencer mi marxismo radical, también soy socio de la misma entidad (cuando hablo de marxismo radical me refiero al de Groucho, en el sentido de que me cuesta mucho pertenecer a un club o entidad que acepte a alguien como yo de socio). Por tanto, los comentarios que haré en este artículo son simples sugerencias de un consumidor que lleva frecuentando ese local desde hace más de diez años.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Para empezar, y quizá ese sea el meollo del asunto, hay que tener en cuenta que la FNAC de mi ciudad está situada en un lugar muy céntrico, pero ocupa un espacio relativamente pequeño que no se ha ampliado ni en un metro cuadrado desde los casi once años que lleva en funcionamiento, mientras que los locales de la misma marca en ciudades sensiblemente más pequeñas son bastante más amplios e incluso en esas ciudades se ha llegado a abrir un segundo local comercial. Esta falta de espacio vital obliga a los responsables de la FNAC de mi ciudad a redistribuir continuamente los contenidos y secciones del local, lo cual provoca periódicas confusiones incluso en los clientes más asiduos. Además, tengo la sensación de que en los últimos meses se ha concedido un espacio demasiado grande a secciones que, personalmente, considero minoritarias, cuando no abiertamente &lt;em&gt;frikis&lt;/em&gt; .&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En primer lugar, aunque se trata de un local muy céntrico, lo cierto es que a veces cuesta acceder a él, aunque éste sea un problema, si no menor, al menos ajeno a los responsables de la FNAC de mi ciudad. Porque resulta que en buena parte de la amplia entrada principal están constantemente apostados activistas y proselitistas de los más variados grupos, grupúsculos, sectas y onegés varias, los cuales te acosan para que firmes manifiestos que defienden causas, quizá justas, pero claramente inverosímiles. Parece que se hayan leído la Divina Comedia y constituyen lo que podríamos llamar “el cinturón de asteroides de los proselitistas de las causas imposibles”, barrera que es preciso atravesar casi todos los días para poder acceder a la FNAC (aunque últimamente han decaído bastante: parece que se nota la crisis hasta en estos estratos). Para que el lector se haga una idea, uno de los más llamativos es el grupo “Salvemos los dinosaurios” (“Salvem els dinosaures” en el romance autóctono): pretenden recaudar fondos para que un poderoso satélite artificial construido por ellos orbite en torno al planeta Tierra y lo haga retroceder 65 millones de años, y así poder dar a los dinosaurios una segunda oportunidad para salvarse y llegar a evolucionar hasta un tipo de vida inteligente.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Una vez superado el cinturón de asteroides y ya dentro de la FNAC, también podríamos dejar de lado el hecho de que toda la planta baja se haya convertido en una macrotienda de imagen y sonido, informática y telefonía móvil, respetando de milagro la diminuta cafetería y el cuartucho (tipo minisala de cine) donde los artistas presentan sus libros o discos ante tres o cuatro amiguetes y/o parientes. Lo que sí echo en falta es el espacio dedicado a quiosco, donde antes podías encontrar, sobre todo a partir de las ocho de la noche o en festivos, las revistas o coleccionables que no habías podido localizar en otros sitios.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero la ceremonia de la confusión viene en el piso de arriba, dedicado a libros, cine/deuvedés y música/cedés. Además, la irrefrenable tendencia clasificatoria y taxonomista de ascendencia francesa que muestra la FNAC produce, sobre todo en nuestro país, verdaderos esperpentos; lo quieren clasificar todo tanto que al final las clasificaciones los superan: he comprobado que ciertos novelistas tienen obras en tres secciones distintas de la librería, porque en un caso una novela se ha catalogado en la sección de “literatura española e hispanoamericana”, otra en la de “libros de bolsillo” y otra en la de “novedades”. Y además creo que a la entrada no hay “directorio” que te indique las secciones, porque ni Teseo se pudo aclarar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La sección de cine es la que ha permanecido más estable a lo largo de los años y poco tengo que decir sobre ella. Eso sí, sigo sin entender muy bien la etiqueta progre de “cine de autor”, que ocupa una sección amplia, porque todas las películas tienen un autor, sea guionista o director o ambas cosas (o un &lt;em&gt;negro&lt;/em&gt; que no sale en los créditos): supongo que será una concesión a los frikis que aún leen &lt;em&gt;Cahiers du Cinéma&lt;/em&gt; y que por lo visto disfrutan de lo lindo con los truños de Theo Angelopoulos, Derek Jarman o Isabel Coixet. Y como en el caso anterior, las películas de un mismo director de culto pueden estar en esa sección o en otra, distante, que reúne los packs de deuvedés de directores o actores (me suele pasar con las de mi admirado Woody Allen). Pero en general la sección de cine es amplia y variada y también aplaudo –quizá porque es una tendencia un tanto friki que sí me va- el abundante surtido de packs de series de televisión, tanto actuales como antiguas (parece que la nostalgia y el poder adquisitivo de los que frisamos la cuarentena se nota en el amplio abanico de series de nuestra juventud -aunque algunas fueran, en el fondo, infumables- como &lt;em&gt;V, Los Ángeles de Charlie, Starsky y Hutch&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;Vacaciones en el Mar&lt;/em&gt; ), aunque mi frikismo se orienta sobre todo hacia la series cómicas inglesas (&lt;em&gt;Monty Python´s Flying Circus, Hotel Fawlty, La Víbora Negra, Ley y Desorde, Caída y Auge de Reginald Perrin&lt;/em&gt;&amp;nbsp;), también ampliamente representadas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En el caso de la sección de librería tampoco tengo mucho que decir, exceptuando el comentario anterior de que deberían unificar un poco mejor todas las obras de un mismo autor: creo que en una disciplina como la literatura, el criterio taxonómico principal debe ser el nombre del autor y no otros factores aleatorios como la lengua en la que está el libro, la novedad del libro o el formato.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ahora bien, el terreno donde verdaderamente me vuelvo tarumba cada vez que llevo más de una semana sin pasarme por la FNAC es el dedicado a la música y los cedés. Para empezar, hay que indicar que en este caso el espacio vital sí ha variado, pero en una dimensión negativa: hoy en día ocupa la mitad del espacio que tenía hasta hace un par de años, quizá porque la gente se lo baja casi todo de Internet (pero yo, en cambio, soy un fetichista de los cedés –y de otras cosas- y me gusta tener los originales, siempre que el precio y las ofertas lo permitan). El espacio que ha dejado sobrante la sección de música lo han asumido en seguida los frikis que compran muñecos de artistas de rock y sables láser que valen un pastón (y que no se pueden bajar de Internet) y una amplia sección de libros ilustrados y seudojuguetes para nuestros supermimados infantes de hoy en día. Además, la redistribución de las diversas secciones de música es constante, casi mensual, y poco a poco van ganando terreno estilos en mi opinión minoritarios. Para hacerse una idea, el espacio que hoy ocupan las secciones de pop-rock nacional, pop-rock anglosajón y músicas del mundo era el que, hasta hace dos años, ocupaba sólo la sección de pop-rock anglosajón. Para complicarlo más, la tendencia taxonomista francesa de la FNAC se esfuerza por establecer distinciones ulteriores dentro de cada grupo: los cantautores y los cantantes melódicos ocupan secciones próximas pero independientes de la de pop-rock nacional, lo cual obliga a hilar muy fino si vas justo de tiempo y quieres buscar al autor adecuado en la sección adecuada. En la de pop-rock anglosajón, también ocupan secciones próximas pero independientes las de música electrónica y hip/hop (y antiguamente se empeñaron en crear de la “pop-rock alternativo” donde incluían a grupos clásicos del Britpop de los noventa como Blur y Oasis que para mí no tenían nada de alternativo sino que eran la continuación natural del pop-rock clásico de toda la vida, de Beatles y Stones), mientras que las secciones de hard-rock y soul/funk han crecido tanto en los últimos meses que ocupan ya una posición más alejada, en la cual sus frikis respectivos se pueden sentir protegidos de la ubicuidad de la música pop-rock mainstream . Mi querida sección de música clásica cada vez es más menguante: ocupa una pequeña sección, con clasificaciones arbitrarias (los autores barrocos conocidos como Bach, Händel, Telemann y Vivaldi están en la sección principal de autores, mientras que los autores barrocos de segunda y tercera fila están en la sección de “música antigua”) y además hace poco desmantelaron la sección de lo que pretenciosamente llaman “cofres” (es decir, simples estuches de cartón con cuatro, cinco o seis cedés), como si viviéramos dentro de una novela de Robert Louis Stevenson. Lo más surrealista es que el poco espacio que dejaron libre los “cofres” lo ocupa ahora una nueva sección llamada “oldies/crooners”, en la que paradójicamente se incluye todo el rock norteamericano de los cincuenta (Elvis incluido, bastante alejado por tanto de la sección de “pop-rock anglosajón”) y toda la tropa de cantantes melódicos de diverso pelaje del año del catapún (Tony Benett, Dean Martin, Matt Monro… hasta Bing Crosby) para deleite, supongo, de algunos frikis y sobre todo de los jubilados, aunque por la FNAC de mi ciudad veo muy pocos, quizá porque les parece un local demasiado moderno. Esa sección a su vez enlaza, casi a modo de suite, con la de jazz, cada vez más amplia y, a mi entender, demasiado extensa y sobrevalorada, aunque encaja bastante mejor con el perfil del comprador habitual y además queda muy progre. Pero lo que más me puede, y con eso acabo, es esa mariconada de sección de “músicas del mundo”, también cada vez más amplia, y que ahora aparece colocada, como los jueves, en medio de la de pop-rock (y a su vez subdividida en continentes): llámenme racista, reaccionario, eurocéntrico o lo que quieran, pero yo no me gasto 18 euros en un cedé de música de chinos (que además lo resuelven todo con solo cinco notas); para eso voy a un restaurante chino, pido el menú del día y mientras me lo como, grabo en una cinta o en el móvil la música de ambiente que ponen allí.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En todo caso, quiero insistir en que la redistribución de las diversas secciones de música es tan frecuente que he llegado a barruntar la hipótesis de que el encargado de esas tareas tiene una vida conyugal desastrosa y prefiere hacer horas extras cambiando constantemente de sitio los cedés antes que ir a su casa y discutir con su mujer.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Así que, si están de visita por mi ciudad, viendo la Copa del América o la Fórmula 1 o demás espectáculos mediáticos que monta el partido en el poder, y desean hacer algunas compras en la FNAC local, les doy dos consejos: olvídense de cualquier criterio lógico y tómense su tiempo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-7140990295724525841?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/7140990295724525841/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/cosas-que-no-me-gustan-de-la-fnac.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/7140990295724525841'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/7140990295724525841'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/cosas-que-no-me-gustan-de-la-fnac.html' title='Cosas que no me gustan de la FNAC (observaciones de un cliente curioso e impertinente)'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-2838302126364447431</id><published>2010-08-03T19:30:00.002+02:00</published><updated>2011-09-09T02:22:54.508+02:00</updated><title type='text'>Música de ayer, de hoy y de siempre (Ecos clásicos en la música moderna)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;LOS ARTÍCULOS DE “EL POBRECITO HABLADOR”&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;(II: 2008)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Gómez Capuz&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;MÚSICA DE AYER, DE HOY Y DE SIEMPRE&lt;br /&gt;(Ecos clásicos en la música moderna)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Para los que somos aficionados a la música, la frontera entre la música clásica (en ocasiones, llamada también seria, sobre todo en referencia a la música clásica del siglo XX) y la música popular (ejemplificada sobre todo por la corriente principal de la música pop-rock) no es tan clara como pueda parecer al público ordinario sino que, al contrario, son frecuentes las influencias mutuas y los casos de retroalimentación. Más aún, encontramos estilos que tienden puentes entre ambos tipos de música, como es el caso del jazz, estilo musical que sí es estudiado en algunas historias de la música clásica (por ejemplo, la de los autores de la Sociedad Italiana de Musicología en la editorial Turner) y también en algunas historias de la música pop-rock.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hablar de esas influencias mutuas llevaría mucho tiempo y espacio, y por ello voy a detenerme sólo en una de las direcciones: la influencia de la música clásica, sus autores, sus motivos y sus instrumentos en la música pop-rock que podríamos denominar paradójicamente más “clásica”, como es la de los años sesenta y setenta.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En el caso del rock and roll norteamericano de los años cincuenta, la influencia viene de esos estilos intermedios como el jazz y el blues, y quizá ello bloquea la necesidad de buscar inspiración en fuentes más antiguas. En cambio, cuando se desarrolla el pop británico de los años sesenta, el rock and roll y los estilos intermedios quedan algo más lejano y eso deja la puerta abierta a influencias más clásicas, sobre todo a partir de 1967 cuando empieza a hablarse de un &lt;em&gt;rock progresivo&lt;/em&gt; : hacer progresar al rock gracias a la influencia de otros estilos musicales, lo cual nos lleva a la paradoja de que algunos de estos grupos progresivos son los más &lt;em&gt;clasicistas&lt;/em&gt; . No obstante, podríamos apuntar algunos intentos anteriores a esa fecha. El más significativo, por su abrumadora hegemonía en el pop británico de los años sesenta, es el caso de The Beatles, grupo que siempre tuvo como productor y hombre en la sombra a George Martin, especialista en música clásica que sobre la marcha se iba reciclando al nuevo pop. Ya en 1965, a la vista del carácter clásico e intemporal de la canción &lt;em&gt;Yesterday&lt;/em&gt;, Martin se decide a incorporar como apoyo a la guitarra acústica de McCartney una de las formaciones canónicas de la música clásica de cámara: un cuarteto de cuerda compuesto por dos violines, una viola y un violonchelo (aunque el experimento queda relegado a la cara B del álbum &lt;em&gt;Help&lt;/em&gt; porque quizá es demasiado avanzado a su época). No obstante, la reacción del público es muy positiva y en 1966 Martin decide doblar la apuesta: refuerza la canción &lt;em&gt;Eleanor Rigby&lt;/em&gt;, del álbum &lt;em&gt;Revolver&lt;/em&gt;, con un octeto de cuerda (cuatro violines, dos viola y dos violonchelos). Cuando llegamos a 1967 y se empieza a gestar el rock progresivo, The Beatles, gracias al magisterio de Martin, siguen llevando ventaja: el mítico &lt;em&gt;Sgt. Pepper´s&lt;/em&gt; se cierra con una de las obras cumbres de la música pop, &lt;em&gt;A day in the life&lt;/em&gt;, cuyo final consiste en un fragmento sinfónico donde una orquesta va del silencio al clímax orquestal en medio minuto, en un alarde de &lt;em&gt;Götterdämmerung&lt;/em&gt; wagneriana; por su parte, el manierista &lt;em&gt;Magical Mistery Tour&lt;/em&gt; incluye también otra de las joyas de la música pop, la extravagante &lt;em&gt;I am the Walrus&lt;/em&gt; (punto de partida para grupos posteriores como ELO y Supertramp), con unos inquietantes arreglos orquestales de trompas y violonchelos. Por cierto, que la (sobre)valoración de Paul McCartney como el “Mozart de nuestro tiempo” podría tener una pequeña justificación: resulta que una las primeras canciones de McCartney con los Beatles, &lt;em&gt;P.S.I love you&lt;/em&gt;, y el tema central del adagio del 3º concierto para violín más conocido de Mozart, el K 216 (tema repetido varias veces durante el largo movimiento lento que dura más de ocho minutos) tienen varios compases idénticos, mucho antes de los intentos “conscientes” de McCartney por imitar a los clásicos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lo cierto es que en 1967 otros grupos se suman a la evocación de autores y sonidos de la música clásica en grandes canciones de pop-rock. Al margen de algunas imitaciones del sinfonismo colosal wagneriano o mahleriano, llama la atención que uno de los períodos musicales clásicos más evocados por los artistas del pop-rock sea la música barroca. Sin ir más lejos, dos de las canciones más célebres de 1967 están inspiradas en Johann Sebastian Bach: el solo de trompeta de &lt;em&gt;Penny Lane&lt;/em&gt; de The Beatles está directamente inspirado por el 2º Concierto de Brandenburgo, pues McCartney quedó fascinado por aquella trompeta piccolo o clarín “fantásticamente alta” (alcanza el sol sobreagudo, dos octavas y media o quince tonos por encima del do natural) y llegó a contratar para el solo al mismo músico (David Mason) que en televisión había interpretado la pieza de Bach (años más tarde, el dúo &lt;em&gt;Tears for Fears&lt;/em&gt; evocó esos sonidos de trompetas en la suite pastiche de homenaje a la era psicodélica titulada &lt;em&gt;Sowing the seeds of love&lt;/em&gt;, donde se aprecia mucho mejor el momento en que la trompeta piccolo “dobla” a la trompeta normal para poder alcanzar las notas más agudas); por su parte, otra de las grandes canciones de ese año, &lt;em&gt;With a whiter shade of pale&lt;/em&gt; de Procol Harum, está inspirada en el aria de la suite orquestal número 3 de Bach, filtrada a su vez por la versión que había hecho el pianista de jazz Jacques Loussier (otro apasionado del Barroco, pues versioneó en clave de jazz abundantes páginas de aquella época musical). Incluso podríamos añadir que los tenebrosos acordes de violonchelo que inician &lt;em&gt;I am the Walrus&lt;/em&gt; recuerdan vagamente al preludio de la primera suite para violonchelo solo de Bach. En 1968 se puso de moda en los ambientes clásicos otra pieza inmortal del Barroco, el &lt;em&gt;Canon&lt;/em&gt; de Johann Pachelbel (un artista de tercera fila de aquel período que sin embargo fue capaz de componer una de las melodías perfectas: es curioso que tanto el Barroco como el pop-rock abunden en artistas de un solo éxito o &lt;em&gt;one-hit wonders&lt;/em&gt; en la terminología anglosajona). En este caso rivalizaron dos versiones hechas por dos grupos muy llamativos: por un parte, la sublime &lt;em&gt;Rain and tears&lt;/em&gt;, interpretada por el curioso trío griego de rock progresivo Aphrodite´s Child, que contaba entre sus filas a Vangelis y Demis Roussos; por otra, la emotiva &lt;em&gt;Oh Lord, why Lord&lt;/em&gt; , en clave de gospel realizada por un grupo español con solista caribeño (Phil Trim), el grupo Pop Tops, que ya había hecho anteriormente el curioso experimento de reinterpretar cantatas de Bach en estilo gospel, como la “Cantata del hombre caído” dedicada a Martin Luther King (un gran salto temporal pero sin salirse del coral protestante o luterano). Los intentos posteriores de versionear (o plagiar) el Canon de Pachelbel y su progresión armónica no han cesado e incluyen el caso de grupos de un solo éxito como The Farm con &lt;em&gt;All together now,&lt;/em&gt; así como un amplio listado de canciones de todos los géneros (disco, punk, heavy) entre las que podríamos mencionar &lt;em&gt;Go West&lt;/em&gt;&amp;nbsp;de los Village People (luego versioneada por Pet Shop Boys, donde se aprecia mejor la similitud con el Canon), &lt;em&gt;Basket Case&lt;/em&gt;&amp;nbsp; de Green Day&amp;nbsp; y &lt;em&gt;Criyin´&lt;/em&gt; de Aerosmith. Finalmente, también podríamos advertir que ciertos músicos de pop que son bajistas en sus grupos y además han tenido una formación previa en el campo del jazz desarrollan un modelo de bajo melódico que recuerda, a grandes trazos, al bajo continuo del Barroco. En este sentido, llama la atención la similitud entre el adagio del concierto para oboe en re menor, Opus 9, nº 2 de Albinoni y una de las canciones pop de estructura más redonda y perfecta, &lt;em&gt;Every breath you take&lt;/em&gt; de Sting con Police: no sólo porque la canción de Sting desarrolla a la perfección un modelo de bajo continuo interpretado por el bajo o contrabajo de Sting y la mano izquierda del piano, sino porque ambos temas no se inician con la melodía (el oboe en el caso de Albinoni, que no entra hasta pasado medio minuto, y la voz en el caso de Sting) sino con el bajo continuo instrumental (y en la canción de Sting, además, el bajo continuo vuelve a emerger en el solo instrumental cercano al final).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En el caso del pop británico, también estuvo de moda volver a la propia tradición musical clásica del país. Se llegó a etiquetar como “balada isabelina” a cierto tipo de canciones lentas donde el piano era sustituido por un sonido de teclado más metálico que pretendía imitar el antiguo virginal, instrumento de teclado de cuerda pulsada con un sonido a medio camino entre el laúd y el clavicordio, empleado por los compositores ingleses de la época de Isabel I (como John Bull o William Byrd), a medio camino entre Renacimiento y Barroco (también isabelino es el laudista John Dowland, recientemente versioneado por Sting). Entre esas “baladas isabelinas” podríamos citar &lt;em&gt;In my life&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Piggies&lt;/em&gt; de The Beatles, &lt;em&gt;Lady Jane&lt;/em&gt; de los Rolling Stones y la preciosista &lt;em&gt;Skyline pigeon&lt;/em&gt; de Elton John (espléndida canción de su primer elepé, &lt;em&gt;Empty Sky&lt;/em&gt;, que inexplicablemente queda siempre excluida de sus discos recopilatorios). En el caso de Elton John, también podríamos apuntar que los solemnes y lúgubres acordes iniciales de &lt;em&gt;Funeral for a friend&lt;/em&gt; (corte inicial unido en suite a &lt;em&gt;Love lies bleeding&lt;/em&gt;, del doble álbum &lt;em&gt;Goodbye to yellow brick road&lt;/em&gt; ) recuerdan a la marcha funeral de las &lt;em&gt;Funeral Sentences for the Queen Mary&lt;/em&gt; de Henry Purcell, con lo cual serían ideales para la banda sonora de una película de Isabel Coixet.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En el caso español, algunos grupos instrumentales como los Pekenikes consiguieron también aproximarse al pasado musical español: canciones como &lt;em&gt;Frente a palacio&lt;/em&gt; recuerdan las piezas para guitarra barroca de Gaspar Sanz, autor que también fue imitado -en el campo de música clásica o “seria” contemporánea- por el maestro Rodrigo en la suite arcaizante titulada &lt;em&gt;Fantasía para un gentilhombre&lt;/em&gt; .&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Finalmente, podríamos citar que en los años setenta volvieron los intentos de evocar una música clásica más sofisticada. Llama la atención que dos canciones pop que fueron números uno en su tiempo, sean canciones de estructura musical muy compleja, próximas al estilo del aria de ópera, como intencionadamente hicieron sus respectivos compositores y a la vez cantantes: es el caso de &lt;em&gt;Bohemian Rapsody&lt;/em&gt; de Freddy Mercury en Queen y de la enigmática y victoriana&amp;nbsp;&lt;em&gt;Wuthering Heights&lt;/em&gt; de Kate Bush. Por su parte, grupos próximos al heavy metal intentan recuperar la experiencia wagneriana de llevar a toda una orquesta al clímax sinfónico, como hacen Areosmith con la versión orquestal de su canción &lt;em&gt;Amazing&lt;/em&gt; .&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Incluso en un nivel mucho más concreto y detallista, también es significativa la utilización de ciertos instrumentos clásicos para proporcionar a algunas canciones pop matices y texturas que los instrumentos modernos no son capaces de aportar, ni siquiera imitándolos mediante un sintetizador. El grupo de rock progresivo Procol Harum rehabilitó uno de los instrumentos emblemáticos del Barroco, el órgano, omnipresente en todas sus canciones (para desesperación de los rockeros más puristas, los cuales lanzaron la consigna de “que alguien pare el Hammond”). Recordemos que la ELO, impresionada por los violonchelos de &lt;em&gt;I am the walrus&lt;/em&gt;, incorporó una sección completa de músicos de cuerda reales en sus primeros elepés. Incluir en una balada nostálgica un acompañamiento o un solo de oboe contribuye a impregnarla de un aire de inmensa melancolía veneciana: eso lo consiguieron Tanita Tikaram en su soberbia &lt;em&gt;Twist in my sobriety&lt;/em&gt; (¿otra artista de un solo éxito inspirada en la música clásica?) y Paul McCartney en una de sus numerosas joyas injustamente relegadas a las caras B de sus elepés, la canción &lt;em&gt;Somedays&lt;/em&gt; del álbum &lt;em&gt;Flaming Pie&lt;/em&gt; . Ya en la etapa beatle, McCartney supo sacar partido al sabor solemne y triste del corno inglés en la clásica y ponderada &lt;em&gt;For no one&lt;/em&gt; (del álbum &lt;em&gt;Revolver&lt;/em&gt;, con el solo interpretado por Alan Civil), mientras en muchos años más tarde, en el pop español, Gabinete Caligari utilizó con similar significado la trompa en su mejor canción, la melancólica y poética &lt;em&gt;Camino Soria&lt;/em&gt; .&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Como vemos, los ejemplos son abundantes en todas las corrientes, épocas y países donde se desarrolla la música pop-rock. La vuelta a los sonidos, matices, texturas, evocaciones e instrumentos de la música clásica son un recurso de intertextualidad musical plenamente asentado en la música pop, hasta el punto que muchos de los ejemplos citados son ya “clásicos”, clásicos de nuestro tiempo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-2838302126364447431?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/2838302126364447431/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/musica-de-ayer-de-hoy-y-de-siempre-ecos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/2838302126364447431'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/2838302126364447431'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/musica-de-ayer-de-hoy-y-de-siempre-ecos.html' title='Música de ayer, de hoy y de siempre (Ecos clásicos en la música moderna)'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-6790387135794261925</id><published>2010-08-03T19:17:00.001+02:00</published><updated>2010-08-03T19:56:33.205+02:00</updated><title type='text'>El donoso escrutinio</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;(I: 2007-2008)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Juan Gómez Capuz&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;EL DONOSO ESCRUTINIO&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lo de los gemelos Kaszinski tiene delito. Parece que cuando no se levantan muy católicos, la arman. Pasemos por alto la esperpéntica idea de acusar a uno de los Teletubbies de crimen nefando, porque semejante ocurrencia ya la tuvieron tiempo atrás algunos telepredicadores yanquis que, además, gozan de alta consideración en las altas esferas del poder norteamericano. Pero lo realmente preocupante es su intención de dictaminar qué deben o leer o no los niños polacos (pobres polacos, por si no tenían bastante con Carod-Rovira). Los gemelos golpean dos veces y se han embarcado en un donoso escrutinio (para quien no lo sepa, donoso escrutinio es el eufemismo con el que Cervantes, con su proverbial ironía, designa el brutal saqueo de la biblioteca de Don Quijote por parte del cura, el barbero y otras fuerzas vivas de la aldea; saqueo que acaba con la quema de numerosos libros, de los cuales sólo se salvan unos pocos, entre ellos el &lt;em&gt;Tirant lo Blanch&lt;/em&gt; de Joanot Martorell, escrito en &lt;em&gt;la nostra llengua&lt;/em&gt; ).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pues bien, resulta que hace poco los gemelos Kaszinski han propuesto eliminar del currículo escolar textos de autores “peligrosos” y sustituirlos por autores polacos que representan los “eternos valores de la nación polaca” ¿Les suena? Y resulta que entre los autores peligrosos y malditos se encuentran, entre otros, nada menos que Goethe, Dostoievski, Joseph Conrad y Kafka. Quizá porque el “delito” de estos cuatro autores consistió en que supieron captar la esencia universal del alma humana y no se detuvieron en mezquinos prejuicios nacionalistas. En el caso de Goethe y Dostoyevski, quizá influya también el hecho de pertenecer a dos naciones vecinas y hostiles con Polonia. El caso de Joseph Conrad es todavía más sangrante: era polaco pero nunca escribió en su lengua materna, sino en inglés, y al igual que los otros supo reflejar como nadie las cloacas de la condición humana en &lt;em&gt;El corazón de las tinieblas&lt;/em&gt;, aunque esta inmundicia se disfrazara de tarea civilizadora y evangelizadora de los belgas en el Congo. Pero a mí, el que más pena me da es Kafka. Pobrecico. Lo suyo es kafkiano. Parece que todos los regímenes lanzados a un donoso escrutinio la han tomado con el pobre judío bohemio, por si no fuera poco la corta, triste y enfermiza vida que vivió, y la baja autoestima que debió de tener (recuérdese, en este sentido, el chiste de otro judío, Woody Allen, cuando Diane Keaton/Annie Hall le reprocha que “tienes la autoestima más baja que Kafka”). Kafka fue autor prohibido (y quemadas sus obras) por los nazis y los soviéticos, y ahora le toca el turno a los devotos patriotas polacos, que parecen no haber aprendido el ominoso ejemplo de sus feroces vecinos. Y en todos los casos, le reprocharán su nihilismo, su decadentismo y su visión de la condición humana reflejadas en el Joseph K. que sufre un proceso judicial sin llegar a conocer nunca ni el motivo ni el acusador (magnífica premonición del sistema “judicial” nazi y soviético, a la vez que nos retrotrae a los lóbregos sótanos de la Inquisición).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mal Polonia recibes a un extranjero, como dijo Calderón. Pero debemos recordar que estos salvapatrias populistas campan a sus anchas por todos los países del bloque ex-soviético. Hace poco, también leí que el presidente de un club de fútbol rumano (por lo visto, una especie de Piterman y Ruiz de Lopera, pero a lo bestia) prohibió que en su campo se radiara por megafonía la canción &lt;em&gt;We are the champions&lt;/em&gt; de Queen porque no quería que su feudo fuera contaminado por la voz de un cantante homosexual. En fin. Cosas veredes, amigo Sancho.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y quizá en España tampoco estemos totalmente libres de estos desafueros. Por un lado, el Gobierno central, brazo ejecutor de la izquierda atea y filo-gay, considera más importante introducir una asignatura de adoctrinamiento llamada “Educación para la ciudadanía” que enderezar el penoso estado de la educación en este país. En algunas taifas autonómicas separatistas, las escuelas de adoctrinamiento nacionalista tienen la financiación y el beneplácito de los gobernantes, mientras que en otras taifas autonómicas conservadoras, de cerrado y sacristía, devotas de Curro Romero y de María, se financia la enseñanza privada religiosa y se descuida la enseñanza pública, masificada y hacinada en los guetos de los barracones. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Este es el panorama. Ante él sólo cabe luchar por la defensa del Arte y de la Cultura con mayúsculas, y saberlas transmitir a las nuevas generaciones. Es cierto que la política, la religión y el nacionalismo son importantes; también es cierto que para algunas personas alguno de estos valores se ha convertido en su razón para vivir, y para otras muchas, en su razón para matar. Pero el Arte y la Cultura siempre estarán por encima de cualquier otro valor o ideal y siempre sobrevivirán a cualquier donoso escrutinio.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-6790387135794261925?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/6790387135794261925/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/el-donoso-escrutinio.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/6790387135794261925'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/6790387135794261925'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/el-donoso-escrutinio.html' title='El donoso escrutinio'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-672516370928936727</id><published>2010-08-03T19:03:00.000+02:00</published><updated>2010-08-03T19:03:49.463+02:00</updated><title type='text'>El nieto de Peter Sellers o el niño hindú</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;(I: 2007-2008)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Juan Gómez Capuz&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;EL NIETO DE PETER SELLERS &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;O EL NIÑO HINDÚ&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hoy ha aparecido en mi clase un alumno nuevo. Y digo aparecido, como en los programas de misterio, porque llevamos ya tres semanas de curso y súbitamente ha surgido de la nada. Hasta ayer lunes nadie le conocía, no existía y hoy, de repente, flas, ha aparecido sentado en el aula para asombro de todos. Me mira, y más con gestos que con palabras, me trata de explicar que a él le han asignado esta clase. Un poco confuso todavía, me voy haciendo a la idea de este último fichaje y le pregunto cómo se llama. El chaval tarda bastantes segundos, casi un minuto, en decodificar mi mensaje en castellano y responde de corrido, como si tuviera que tomar carrerilla para pronunciarlo: Shambhalabhalanyán Krishnabhramaphrutri. ¡Madre mía! Le pido un par de veces más que me diga su nombre y en cada intento trato de transcribirlo fonéticamente con una fidelidad y una precisión dignas de un profesor Higgins, pero ni aun así consigo acertar. Además, el chaval, que más o menos parece ser de origen indostánico (no soy un experto en etnicidad, pero mi profesión pronto me obligará a ello) pronuncia su nombre con unas consonantes retroflexas tan marcadas que temo por su salud física: su lengua se curva repetidas veces hacia la parte interior de su boca y da la impresión de estar poseído, de pronunciar las palabras como si fuera la niña del Exorcista. Yo pienso para mí, cada vez más alarmado: ten cuidado con la lengua, chaval, que como te la rompas tus padres me empapelan; porque han de saber los que no trabajan de profesores (o &lt;em&gt;educadores&lt;/em&gt;, pero odio esa palabra) que si a un alumno le sucede el más mínimo percance en un recinto escolar, les cae el pelo a todos los profesores que se encontraran a menos de veinte metros a la redonda. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Aparte de todo el show, que ya lo es, ni que decir tiene que entre los demás alumnos el cachondeo es general; cualquier incidente que sirva para no dar clase les viene como anillo al dedo, y este promete ser un diamante en bruto, como los diamantes indios que luce en su corona la Reina de Inglaterra. Por cierto, que en el aspecto físico el chaval tampoco tiene desperdicio. Va vestido con pantalones bombachos, camisa de pijama y una especie de turbante blanco que le llega casi hasta el techo. Tiene el rostro cetrino y aceitunado; los ojos negrísimos, muy abiertos y vivarachos; el pelo negro y compacto, como untado con laca. Me recuerda a los personajes que dibujaba Ivà en Makinavaja, a Eduardo Zaplana o, más aún, al hindú patoso que interpretó magistralmente Peter Sellers en &lt;em&gt;El guateque&lt;/em&gt; ; quizá este chaval sea el nieto de aquellos extras indostánicos de las superproducciones de los años sesenta; como un nieto de Peter Sellers. Así que, por si acaso, intentaré no dejar nunca a su alcance un detonador, una trompeta o un pollo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los ojos negros y vivarachos del muchacho miran a su alrededor con incredulidad, asombro y cansancio. Para mí que está recién &lt;em&gt;aterrizado&lt;/em&gt; . Y aunque parezca mentira, no estoy empleando ninguna figura retórica: lo primero que hacen los inmigrantes que llegan a Barajas, El Prat o Manises es matricular a sus hijos en un centro público, aunque ya haya transcurrido casi la mitad del curso. La escolarización es sagrada; sus efectos colaterales, al parecer, no importan. Pero míralo al pobre chaval, si todavía tiene &lt;em&gt;jet lag&lt;/em&gt; . El pobrecico mira asombrado a su alrededor creyendo que ha sido abducido o que ha sufrido un repentino viaje en el espacio y en el tiempo, y además no ha tenido ocasión ni de cambiarse de ropa... Da pena.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y el caso de este chaval, aunque llamativo, no es único. Cada curso aparecen dos o tres Shambhalabhalanyanes por clase, y la ratio de veinticinco alumnos por aula en Primaria se dispara a treinta o más, y la de Secundaria, de treinta a treinta y cinco por lo menos. Una verdadera monstruosidad. Aunque me lo saquen del aula una vez por semana para la educación compensatoria, ¿qué hago las otras dos horas? ¿cómo le explico el &lt;em&gt;Poema de Mío Cid&lt;/em&gt; si él sólo conoce el &lt;em&gt;Majahbharatha&lt;/em&gt; y no tiene ni idea de la historia de Occidente? ¿cómo le explico los determinantes, si a lo mejor en su lengua materna no existen o se colocan en el interior de las palabras? Además, todavía no sé (y creo que nunca llegaré a saber) si es hinduista, musulmán, budista o sij, de manera que, para evitar movidas, broncas, fatwas y fuegos fatuos, renunciaré a hacer mención en clase a vacas, cerdos y al sobrepeso de Buda. Entre eso y las cortapisas del lenguaje políticamente correcto, mi libertad de cátedra bien puede ir directamente a la papelera de reciclaje.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;........................................&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y que conste que no lo digo por Shambhalabhalanyán en concreto, que es un chaval muy majo y al que estoy empezando a tomarle cariño. Han pasado ya algunas semanas y cada vez que le digo algo, me mira con sus ojillos vivarachos e inquietos y, aunque aún no lo entienda todo, esboza una amplia sonrisa, como Peter Sellers en &lt;em&gt;El guateque&lt;/em&gt; (sigo pensando que debe de ser nieto suyo). Además, se está integrando con bastante rapidez y está aprendiendo castellano a una velocidad de crucero que ya quisieran para sí los alumnos españoles que intentan en vano aprender otra lengua. Todo en él es calma, o mejor dicho, &lt;em&gt;karma&lt;/em&gt; . Da gusto tenerlo en clase. No es como otros, bien sean adolescentes españoles malcriados por sus padres, bien sean adolescentes procedentes de culturas más violentas, machistas y patriarcales que la nuestra (que ya es decir), todos los cuales parece que te perdonen la vida a cada paso. Y con todo eso, la noble tarea del &lt;em&gt;enseñante&lt;/em&gt; (esa palabra sí me gusta) se está convirtiendo en una nave a la deriva en las procelosas aguas de esta compleja sociedad.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-672516370928936727?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/672516370928936727/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/el-nieto-de-peter-sellers-o-el-nino.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/672516370928936727'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/672516370928936727'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/el-nieto-de-peter-sellers-o-el-nino.html' title='El nieto de Peter Sellers o el niño hindú'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-3115805810906225938</id><published>2010-08-03T18:56:00.002+02:00</published><updated>2010-08-03T19:04:53.738+02:00</updated><title type='text'>Apoyo logístico y humanitario</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;(I: 2007-2008)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Juan Gómez Capuz&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;APOYO LOGÍSTICO Y HUMANITARIO&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Estos días nos encontramos con más de la mitad del mini-ejército español fuera de nuestras fronteras. Quizá porque los responsables de todo esto se han dado cuenta de que nuestras fronteras son muy fáciles de traspasar y más vale mandar a los militares fuera. Estar aquí para nada es tontería. Además nos tranquilizamos mucho cuando nos dicen que los militares que van fuera lo hacen en misión de paz, como apoyo logístico y humanitario . Y menos mal que son militares profesionales (yo sólo disparé 23 tiros en mi mili de nueve meses, pero no les aburriré con esto), aunque tengo ex-alumnos que probaron suerte en esta nueva milicia y están muy desencantados del ejército profesional.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nuestros soldados están repartidos por todo el globo. Parece una antigua partida de &lt;em&gt;Estratego&lt;/em&gt;, pero a tamaño natural (un recuerdo para el maestro Berlanga, paisano). Es cierto que ya no estamos en Irak, pero estamos en sitios casi igual de chungos, que a la primera de cambio pueden convertirse en un polvorín tan violento como aquél: Líbano, Afganistán, Bosnia, Congo, Haití y otros pintorescos destinos que mis conocimientos de Geografía de BUP no alcanzan a ubicar en el mapa (y a los que hayan estudiado la ESO, ni flores, porque ni siquiera saben dónde se encuentran otras comunidades autónomas de este país). Pero, vuelvo a repetir, lo que más me tranquiliza es saber que nuestros soldados han ido allí en son de paz, en estricta misión de &lt;em&gt;apoyo logístico y humanitario&lt;/em&gt; . O, al menos, ese es el sonsonete que siempre utilizan los gobiernos socialistas (desde González a Zapatero), y también los del Partido Popular, aunque éstos se dejaban llevar por la retórica belicista de los halcones norteamericanos e intentaban resucitar ínfulas patrióticas (y hasta ínsulas perejilianas), al alba con viento fuerte de Levante, estamos trabajando en ello.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero eso de de apoyo logístico humanitario, ¿qué significa realmente? ¿sirve para tranquilizar o para ocultar el contenido real del mensaje? Como podemos deducir fácilmente, se trata de un eufemismo del lenguaje militar y estratégico y, como tal, pretende maquillar un mensaje chungo con la apariencia de una realidad neutra e incluso bella; vaya, es como hacer pasar a las palabras por los quirófanos de Corporación Dermoestética. Este tipo de eufemismos ha existido durante todo el siglo XX, y ha sido de especial agrado para las ideologías totalitarias (recuérdese el Newspeak de Orwell en &lt;em&gt;1984&lt;/em&gt; ). Pero con el tiempo estos eufemismos se han ido degradando, porque el implante de silicona que les pusieron se les nota cada vez más: expresiones como &lt;em&gt;establecimiento penitenciario&lt;/em&gt; (antes &lt;em&gt;cárcel&lt;/em&gt;, intramuros &lt;em&gt;trullo, trena o talego&lt;/em&gt; ), reajuste de precios (siempre hacia arriba, es decir, &lt;em&gt;subida&lt;/em&gt; ) o flexibilidad en el empleo (parece yoga, pero en realidad significa despido libre ) casi nos mueven a risa, como el tan manido ahora &lt;em&gt;desaceleración&lt;/em&gt;, versión postmoderna y ultraeufemística del antiguo &lt;em&gt;crecimiento cero&lt;/em&gt; y de la actual &lt;em&gt;crisis&lt;/em&gt; . Pero resulta que hace unos treinta años surgió una moda yanqui y progre de no llamar al pan pan ni al vino vino porque las minorías se podían ofender: a esa nefasta moda se le llamó “lenguaje políticamente correcto” y vino a ser un nuevo bozal a un lenguaje que se desperezaba tras siglos de restricciones religiosas y modales victorianos; y además introdujo en nuestra lengua interminables expresiones formadas por un adverbio largo y un adjetivo (p.ej. &lt;em&gt;socialmente desfavorecido&lt;/em&gt; ), no muy frecuentes hasta entonces en castellano drecho. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De la suma del eufemismo sociopolítico y militar de siempre y el lenguaje políticamente correcto de ahora ha surgido una jerigonza que sólo sirve para desinformar. Hace unos seis años, en plena guerra de Irak, trabajando en ello, en plan película de las Azores, un experto en Derecho Internacional publicó en El Mundo un esclarecedor artículo titulado “Glosario para la desinformación” donde pasaba revista a todos estos términos: apoyo logístico y humanitario, guerra justa, guerra o ataque preventivo, daños colaterales, fuego amigo, etc. Yo, como no soy experto en derecho internacional pero conozco las múltiples dobleces a las que se somete al lenguaje, trataré de explicar al lector estos términos, tomando como analogía o punto de referencia una situación cotidiana. Supongamos que el vecino A desea tirarle una maceta al vecino B a causa de ciertas tensiones existentes entre ellos. Pero ocurre que el vecino A tiene un piso interior, sin ventanas o balcones que den a la calle y al portal del edificio. Entonces, el vecino C, poseedor de un piso exterior, conocedor del conflicto y –al parecer– también soterrado enemigo de B, le hace esta amable sugerencia al vecino A: “¿Por qué no te subes a mi piso, que desde allí lo tienes más a tiro? Y de paso, mientras lo esperas, te saco una cervecita y unos cacaos”. El vecino A acepta encantado el &lt;em&gt;apoyo logístico&lt;/em&gt; (“desde allí lo tienes más a tiro”) y &lt;em&gt;humanitario&lt;/em&gt; (“una cervecita y unos cacaos”) de C y desde el piso de éste espera la salida de B del portal y le tira la maceta; pero –¡oh, madición!– la maceta yerra el blanco e impacta sobre la cabeza (o tiesto) de un negro que estaba vendiendo kleenex en la acera. Entonces es cuando entra en juego otro de estos crueles eufemismos: &lt;em&gt;daños colaterales&lt;/em&gt; . Lo del negro han sido, simplemente, daños colaterales, aunque no entiendo muy bien eso de &lt;em&gt;colaterales&lt;/em&gt; si la maceta ha alcanzado de lleno al pobre guineano (a no ser que los únicos centros de referencia sean los vecinos antagonistas A y B, y los demás resulten ser unos parias que no importan para nada). Y siguiendo con esta (mundo)feliz terminología, si el macetazo se lo hubiera llevado el vecino C que había bajado a comprar más cacaos para A, entonces habría que hablar de &lt;em&gt;fuego amigo&lt;/em&gt; o, más bien, de &lt;em&gt;macetazo amigo&lt;/em&gt;, aunque con amigos así no hacen falta enemigos. Incluso cuentan que, en otro tiempo, en este edificio de armas tomar (aquí no hay quien viva, en sentido literal), un vecino X llegó a asesinar a otro vecino Y porque éste le miraba mal: pareció, a primera vista, que el vecino X había obrado de manera impulsiva, desproporcionada e inmoral. Nada de eso: había puesto en práctica otro sagrado principio logístico, llamado &lt;em&gt;ataque preventivo&lt;/em&gt;, cuyo sutil mecanismo si-logístico es el siguiente: si el vecino Y me mira mal, es porque me quiere matar; ergo, antes de que mate a mí, le mato yo, como hubiera dicho también Don Juan Tenorio (“y nunca consideré / que pudo matarme a mí / aquel a quien yo maté” dijo nuestro chulo nacional). Aunque ni siquiera ese impecable razonamiento escolástico le eximía de seguir siendo un asesino, algunas mentes ingenuas lo habrían considerado una guerra justa y habrían aplaudido su conducta. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Así, que cuando la próxima vez oigan que nuestras tropas están en misión de apoyo logístico y humanitario y demás eufemismos, ya pueden imaginarse el percal: estarán preparando cervecitas, jamón y pescaíto frito para los que realmente tiran los bombazos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-3115805810906225938?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/3115805810906225938/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/apoyo-logistico-y-humanitario.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/3115805810906225938'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/3115805810906225938'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/apoyo-logistico-y-humanitario.html' title='Apoyo logístico y humanitario'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-3672510344705780211</id><published>2010-08-03T18:22:00.002+02:00</published><updated>2010-08-03T19:12:31.781+02:00</updated><title type='text'>Hitlers de risa</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;br /&gt;(I: 2007-2008)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Gómez Capuz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HITLERS DE RISA&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De acuerdo. Lo confieso. Siempre he estado obsesionado con el tema de Hitler y el nazismo. Pero que conste que esto no tiene ningún tipo de implicación ideológica. De hecho, dos de mis más admirados genios del siglo XX compartían esa misma obsesión, y estaban bastante alejados de posturas derechistas y, mucho menos, de la extrema derecha. Me refiero a Woody Allen y John Lennon. En el caso de Woody, es sabido que en casi todas sus películas suele incluir, sin falta, algún chiste sobre Hitler y el nazismo: “cada vez que oigo la música de Wagner me entran ganas de invadir Polonia”; refiriéndose a una estricta cuidadora del abuelo que padece demencia senil, comenta “tenía toda la pinta de haber sido el ama de llaves de Hitler, pero era la única que podía meter en cintura a nuestro abuelo”; cuando la policía le detiene por portar una pistola, Woody se excusa diciendo que es “por si me persiguen los nazis”; refiriéndose a las aficiones excéntricas del marido de su exmujer, dice “¿y qué me dices de su afición por los automóviles de época? Si yo me paseara por ahí en un Mercedes del 39 me tomarían por Himmler”. En el caso de Lennon, es menos sabido que, ya en sus primeros años con Los Beatles, tenía la costumbre de hacer el saludo nazi (y los restantes compañeros del grupo le seguían la corriente) cuando eran aclamados por multitudes en el balcón de algún ayuntamiento. La obsesión de Lennon llegaba al punto de proponer la presencia de Hitler en las portadas de los discos de Los Beatles, pero la censura británica lo vetaba aduciendo que fue “enemigo del Imperio” (lo que no era para reír, sino más bien para llorar, es que también vetaba la imagen de Gandhi en las mismas portadas por haber sido... ¡enemigo del Imperio!; la verdad es que si la censura británica llevara ese criterio hasta sus últimas consecuencias, también debería vetar a Luke Skywalker).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Parece que esta obsesión mía es cada día la de la más gente, como lo prueba el alud de libros que surgen sobre el tema. Y también películas, pero en el terreno cinematográfico hay algo que siempre me ha llamado la atención. Me explico. La reciente producción alemana El hundimiento provocó ciertas críticas y suspicacias por presentar una visión demasiado “humana” de Hitler y sus más allegados en los últimos días del Búnker. Pero a mí lo que más me chocó es que el actor que interpretaba a Hitler, Bruno Ganz, fuera un actor “serio”. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que en el cine de Hollywood el personaje de Hitler siempre ha sido interpretado por actores cómicos británicos. Han sido, si se me permite la expresión, Hitlers de risa . ¿Y por qué? No lo sé muy bien. Lo de británicos, lo comprendo por dos razones: en primer lugar, los actores británicos siempre se han caracterizado por saber encarnar a la perfección a personajes “raros”, bien fueran artistas, psicópatas o dictadores; en segundo lugar, supongo que ningún actor norteamericano se hubiera atrevido a interpretar a Hitler por miedo a que el poderoso lobby judío de aquel país lo colocase en alguna lista negra o, tal como están ahora las cosas, a que bombardeara su mansión de Beverly Hills. Pero lo de cómicos, no acabo de entenderlo: es cierto que el papel de Hitler sería ideal para un actor histriónico, pero no necesariamente cómico (por ejemplo, Jack Nicholson y Dennis Hopper son histriónicos, pero no cómicos); pero a ningún productor en sus cabales se le ocurriría ofrecer el papel de un psicópata o de un asesino de la vida real (o sea, un biopic ) a un actor de registro predominantemente cómico... a no ser que deseara ridiculizar a dicho personaje real. Y quizá esto es lo que ha ocurrido durante 60 años con Hitler y quizá es el tabú que ha roto la película El hundimiento al poner en su piel a un actor “serio”. Y si piensan que exagero con lo de los actores cómicos británicos metidos en la piel de Hitler, les pondré tres ejemplos, cada uno de ellos separado del siguiente por treinta años de distancia. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En 1940, con un Hitler todavía vivo y en la cúspide de su poder, el elegido para interpretarlo en una brillante sátira política fue el actor cómico británico Charles Chaplin. Desde el punto de vista ideológico, el contraste no podía ser mayor: Chaplin era judío y de izquierdas. Pero desde el punto de vista de la imagen, era el candidato perfecto, porque es que era clavao ; vamos, que se parecían más que dos canciones de Maná. Aunque no se sabe muy bien quién imitaba a quién y de hecho se rumorea que Charlot estuvo a punto de demandar a Hitler por apropiación de imagen. Además, Chaplin no sólo interpretó a la perfección el papel de Hitler sin necesidad de maquillarse lo más mínimo, sino que además diseñó una eficaz sátira política con mensaje (sobre todo, el discurso final o el ingenioso logo de la doble cruz que reemplaza a la esvástica porque en inglés coloquial &lt;em&gt;to double-cross&lt;/em&gt;&amp;nbsp; significa ‘estafar’). Por tanto, tiene cierta justificación.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Treinta años más tarde, a principios de los setenta, en una especie de vodevil ambientado en la Segunda Guerra Mundial titulado &lt;em&gt;Camas blandas, batallas duras&lt;/em&gt;, el elegido para hacer de Hitler fue... ¡Peter Sellers! Se podría argüir que Sellers era el hombre de las mil caras y que podía meterse en cualquier papel; además, en cierto sentido, este papel constituía el último estadio de su amplia galería de personajes indogermánicos, iniciada con el hindú patoso de El guateque . Incluso un reciente biopic sobre Peter Sellers (&lt;em&gt;Llámame Peter&lt;/em&gt; ) ha demostrado que el actor padecía un desequilibrio mental y unos delirios de grandeza que lo hacían especialmente apto para interpretar al personaje. Pero aun así, y aun tratándose de un vodevil, hemos de reconocer que chocaba bastante ver a un actor cómico de la talla de Sellers haciendo de Hitler.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Podría pensarse que en nuestra época los productores y los responsables de cásting del cine norteamericano serán más cuidadosos a la hora de escoger a un actor para interpretar a Hitler. Pues parece que no. En una reciente producción del año 2003, titulada &lt;em&gt;Hitler: el reinado del mal&lt;/em&gt;, el elegido para hacer de Hitler ha sido de nuevo otro actor cómico británico: Robert Carlyle. Si el nombre no les suena, les diré que era el protagonista de Full Monty . Y la verdad es que aquí ya no veo ninguna conexión con Hitler. Sobre todo, porque Hitler nunca habría hecho estriptis, ya que padecía monorquidia; dicho en román paladino, que sólo tenía un testículo (quizá en ese detalle radicara el desenlace de la Segunda Guerra Mundial, pues es sabido que para ganar una guerra mundial hay que echarle huevos, en plural). La verdad es que, después de comerme mucho el coco (cosa que hago con frecuencia), sólo he sido capaz de encontrar una analogía entre Hitler y el papel de Gaz (bueno, el nombre sí que tiene cierta relación con el nazismo) que interpretaba Carlyle en &lt;em&gt;Full Monty&lt;/em&gt; : y es que ambos alcanzaron el poder o la fama gracias al paro. Pero nada más.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por cierto, en el cine español no tenemos constancia de experimentos similares. Una de las pocas películas que aborda ese ambiente, La niña de tus ojos de Fernando Trueba, no lo aprovecha para poner en escena a un Hitler &lt;em&gt;made in Spain&lt;/em&gt; . Sí sale Goebbels, aunque creo recordar que está interpretado por un actor checo (la película se rodó en la República Checa). De todas formas, creo que, habida cuenta del código deontológico que guiaba la labor de Goebbels (frases como que una mentira mil veces repetida se convierte en verdad), no faltarían en España candidatos para interpretar su papel: pienso, a bote pronto, en muchos locutores y tertulianos radiofónicos, en destacados representantes de los dos grandes partidos políticos y no digamos de los partidillos nacionalistas (¿se escriben con c ?). Pero, en fin, volvamos a nuestro tema: nadie interpretó a Hitler en &lt;em&gt;La niña de tus ojos&lt;/em&gt;, y eso que la película fue criticada por presentar algunos estereotipos casposos del cine español, como el afeminado Castillo encarnado en un Santiago Segura que acababa de salir de su primer &lt;em&gt;Torrente&lt;/em&gt; . Si había un Castillo, ¿por qué no un Hitler? Y ya puestos a lanzar hipótesis, si hubiéramos querido acercarnos a los parámetros del cine norteamericano, lo ideal hubiera sido elegir a un actor cómico, histriónico y especializado en pequeños cameos históricos: mi candidato, Javier Gurruchaga, que ya apuntaba maneras desde la portada de &lt;em&gt;Bon Voyage&lt;/em&gt; y que hubiera sido un magnífico Hitler zalamero y lisonjero con Macarena/Penélope Cruz, deconstruyendo así la extraña y ambigua relación con Imperio Argentina.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y queda la pregunta del millón. Ya que no escarmientan, en la próxima película made in Hollywood, ¿quién será el actor cómico británico elegido para encarnar a Hitler? De nuevo les propongo tres candidatos, como en las ternas de la época franquista que algunos tertulianos y columnistas tanto parecen añorar: en primer lugar, si jugamos con la paradoja de poner a un actor judío en la piel de Hitler –como ya sucedió con Charlot–, una opción podría ser Sacha Baron Cohen, alias Ali G y Borat (además, Baron Cohen fue alumno en Cambridge de Ian Kershaw, uno de los principales biógrafos de Hitler, razón por la cual también mantiene cierta conexión con nuestro personaje); en segundo lugar, si los guionistas y productores apostaran por el lado más cínico de Hitler, un buen actor sería Hugh Laurie/Doctor House, aunque sustituyendo la bicodina por el Zyklon B; en tercer lugar, si los productores prefirieran, lisa y llanamente, la simple charlotada, ¿quién mejor que Rowan Atkinson/Mr Bean?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-3672510344705780211?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/3672510344705780211/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/hitlers-de-risa.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/3672510344705780211'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/3672510344705780211'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/hitlers-de-risa.html' title='Hitlers de risa'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-2023569642564989579</id><published>2010-08-03T18:16:00.003+02:00</published><updated>2010-08-03T19:09:19.139+02:00</updated><title type='text'>La música de los setenta</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;LOS ARTÍCULOS DE "EL POBRECITO HABLADOR"&lt;br /&gt;(I: 2007-2008)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Gómez Capuz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA MÚSICA DE LOS SETENTA&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Para los que entramos en la cuarentena, la música de los setenta conserva el encanto de ser la banda sonora del paraíso perdido de nuestra niñez y primera adolescencia. La música con la que crecimos, de nuestros días de colegio, nuestros primeros bailes y nuestros primeros amores. Somos incapaces de enjuiciar esa música y a sus autores sin el tamiz de nuestras vivencias, y la conservamos mítica en el Olimpo de nuestros recuerdos. Por eso somos tan vulnerables a evocaciones revivalistas, a volver a comprar en cedés la música que hace veinticinco años escuchábamos en negros vinilos y liosas cintas de casete.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Para nosotros la música de los setenta es perfecta, porque sin ella no podríamos rememorar con tanto detalle las minucias de aquellos años en que tanto nosotros como el país íbamos creciendo y abandonando la niñez. Igual que son perfectos los juguetes, alimentos y demás parafernalia de aquella época, cuya sola mención nos dispara –como la magdalena de Proust– los recuerdos de aquel paraíso perdido.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero vista desde una perspectiva más neutra y objetiva, ¿es realmente tan perfecta, ideal y glamurosa la música de los setenta? Más bien parece que no, que frente a la década prodigiosa de los sesenta y a la nueva ola y movida de los ochenta, la música de los setenta fue un interregno mediocre y hortera. Se nos hace difícil desmontar nuestros mitos, pero así es la realidad. Procedamos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El punto más débil de aquella música de los setenta es, quizá, la curiosa cosecha de pop europeo, continental como dirían los ingleses, frente a la hegemonía británica isleña de los sesenta. Ahí encontramos multitud de artistas horterillas que navegaban bajo pabellones de conveniencia y que, en muchos casos, iban o venían al Festival de Eurovisión. Buenos músicos eran ABBA, dos parejas de suecos bergmanianos, una morena y una rubia (como en la zarzuela) y dos chicos modositos que se parecían a Pedro Ruiz y Santiago Segura; aunque muchas veces sus buenas canciones y su buen inglés (en comparación con el de otros) quedaban ahogados por kilos de lentejuelas y zapatos de plataforma, a la vez que sus ímprobos esfuerzos por cantar en español les hacían parecer una familia de guiris perdidos por Benidorm. Mucho más horteras eran Boney M., un grupo de negritos sacados directamente de la baraja de las familias, aunque navegaban bajo pabellón alemán, lo cual resultaba –si cabe– todavía más surrealista. Sus canciones, compuestas por el productor Frank Farian hablaban de los temas y lugares más diversos y parecían la versión funky de la &lt;em&gt;Enciclopedia Álvarez&lt;/em&gt; : en ellas se combinaban los latrocinios gallináceos de El Lute con Rasputín y Belfast, y hasta se atrevían con una versión del salmo &lt;em&gt;Super flumina Babylonis&lt;/em&gt; . Por si esto fuera poco, se rumoreaba que ni siquiera cantaban ellos mismos, rumor que cobraría más fuerza cuando años después el ínclito Farian se viera envuelto en el fiasco de los Milli Vanilli. También bajo pabellón alemán, o quizá belga, navegaban las Baccara, un par de chachas españolas, las cuales cantaban en un inglés macarrónico que parecía haberse detenido en la lección 8 del &lt;em&gt;Follow Me&lt;/em&gt;, repleto de &lt;em&gt;sorries, sirs, ladies, sinners, winners&lt;/em&gt; y palabras terminadas en &lt;em&gt;eishon&lt;/em&gt; . También bajo diversos pabellones de conveniencia, y cantando en diversos idiomas, navegaba el griego Demis Roussos, el Pavarotti del pop, con su voz agudísima y sus estribillos inefables.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Si hortera era el pop continental, ¿qué decir del español? En nuestro país, tras la crisis de los grupos, vivíamos una fiebre de solistas y gorgoritos: Herrero, Armenteros y Calderón producían como churros canciones clónicas (aunque algunas de ellas brillantes) para mayor gloria de Nino Bravo, Mocedades y otros solistas o grupos. Camilo Sesto y Juan Bau escribían ellos mismos sus propios gorgoritos. Basilio daba la nota de color hablando de unos cisnes y Pablo Abraira se especializaba en canciones que llevaran la conjunción o . Por si fuera poco, entre ellos competían para ir a Eurovisión. Además, nos topábamos a cada paso con multitud de cantautores soporíferos, con aire de funeral, con vestimentas oscuras, sacerdotes de la Transición. Y al final de la década, las canciones de parroquia con gorgoritos de los Pecos, el punk de mercadillo de Ramoncín y los Rolling tanguistas y boludos de Tequila. Y poco más. Y eso que las Baccara no contaban como españolas, aunque en compensación (?) nos trajimos de allende nuestras fronteras los estribillos estivales de Georgie Dann y las canciones de Raffaela Carrà, saturadas de arreglos de timbales que hubieran hecho las delicias de Richard Strauss.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;También fue una época de recuperación del pop norteamericano, avasallado en la década prodigiosa por la invasión británica. Pero vaya pop. Salvando algunos grupos de folk-rock como Eagles, el resto era para llorar de lo hortera y cutre que eran. Incluso el Rey, Elvis, volvió, gordo y lleno de lentejuelas, para dar conciertos en Las Vegas. Los cantantes de folk y country parecían la familia Ingalls: la cabeza pensante de Neil Diamond, los guitarrones y los mostachos de Crosby, Stills &amp;amp; Nash (¿eran mejicanos?), las cuidadas barbitas de Kris Kristofferson y Kenny Rogers, las gafitas de John Denver antes de estrellarse con su avioneta, costumbre norteamericana que evocaría Don McLean en su espléndida &lt;em&gt;American Pie&lt;/em&gt;, en referencia a Buddy Holly y Ritchie Valens. Aparecía también una hortera música de baile representada por Donna Summer (al principio, bajo pabellón alemán también), los Bee Gees y la pareja John Travolta y Olivia Newton-John. Hacia el final de la década surgieron engendros aún peores, como la familia de negritos llamada Jackson Five (liderada por el benjamín Michael, aún negro también) y, sobre todo, esa esperpéntica mezcla de Action Man, Geyperman y Teletubbies llamada Village People, hirsutos cantantes (¿cantaban ellos?) que pronto se convertirían en iconos gay.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero incluso lo más granado del pop británico de los setenta, de los nombres que todavía se conservan con letras de oro en la historia de la música pop, tenía también su lado hortera y muchos autores se veían sumidos en una seria crisis creativa tras los excesos de la década prodigiosa. Es el caso de los cuatro ex-Beatles, desorientados tras la ruptura, embarcados en conciertos benéficos o sumidos en delirios mesiánicos, y que además utilizaban sus mediocres canciones para mandarse recaditos. O los Rolling Stones, los verdaderos Globe Trotters del rock, en cuyo cinco inicial habían sustituido al occiso Brian Jones por Mick Taylor y luego por Ron Wood, el gemelo feo de Rod Stewart, todos ellos en plena crisis creativa y más drogados que un chino en las guerras del opio (o que un ciclista en el Tour). O el propio Rod Stewart, que se añadía cada mes una mecha rubia a modo de trofeo metonímico por cada rubia que conquistaba, y que se esforzaba en cantar a pesar de tener las cuerdas vocales más destrozadas que el Dodge Dart de Carrero Blanco. O Queen, grupo que demostraba que la tierra de nadie entre el heavy metal y el glam rock era la ópera. O Mike Oldfield, en plan Jesucristo Superestar (como en la portada de &lt;em&gt;Ommadawn&lt;/em&gt; ), orquestando interminables efluvios mahlerianos hasta que ocho años después se dio cuenta de que lo más comercial era volver a las canciones pop de tres minutos. O Supertramp, con canciones interminables en las que el piano eléctrico, el saxo tenor de Halliwell y el falsete de Hogdson te producían un intenso dolor de cabeza. Por no hablar de los falsetes de los Bee Gees, que parecían sacados de algún serrallo. O las gafotas de Elton John y el cardado de Jeff Lynne, que veía cómo cada disco suponía la huida de uno de sus músicos de la sección de cuerda. O el barbitas progre de Cat Stevens, antes de sufrir el camino de Damasco que le llevaría al fundamentalismo islámico y a apoyar la &lt;em&gt;fatwa&lt;/em&gt; contra Salman Rushdie. Y para rematar la década, los Sex Pistols, The Jam y The Clash, desaliñados, con las guitarras desafinadas y las cuerdas medio sueltas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero en el fondo, y a pesar de todo lo expuesto, para nosotros la música de los setenta seguirá idealizada como banda sonora de nuestros recuerdos de la niñez: las sublimes canciones de Nino Bravo, las canciones protesta de una España que despertaba, Elvis aún era el Rey, ex-Beatles y Rolling buscaban un nuevo camino, ABBA era todo glamour, Michael Jackson aún era negro, los Village People aún estaban dentro del armario y, sobre todo, John Travolta y Olivia Newton-John eran nuestra pareja ideal, guapos y delgados. Mejor recordarlos así.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-2023569642564989579?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/2023569642564989579/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/la-musica-de-los-setenta.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/2023569642564989579'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/2023569642564989579'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/la-musica-de-los-setenta.html' title='La música de los setenta'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-6102101621056368036</id><published>2010-08-02T01:49:00.004+02:00</published><updated>2010-08-03T18:46:55.544+02:00</updated><title type='text'>memoria histórica</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;LOS ARTÍCULOS DE “EL POBRECITO HABLADOR&lt;br /&gt;(I: 2007-2008)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Gómez Capuz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MEMORIA HISTÓRICA&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La derecha y la izquierda oficiales, sus dos grandes partidos y los medios de comunicación vasallos y serviles han encontrado en la Guerra Civil un nuevo filón para demostrar que ellos, y no los otros, están en posesión de la verdad absoluta. En efecto, siempre enfocan el conflicto fratricida desde una perspectiva claramente maniquea en la que unos –ellos¬– son los buenos buenísimos y otros –los otros, para ser más exactos–– son los malos malísimos, unas bestias carentes de la más mínima condición humana. Unos justifican así su victoria en el conflicto y los otros argumentan que se deben borrar todos los símbolos de la victoria de aquéllos. El espíritu de reconciliación nacional que presidió la Transición parece quedar definitivamente arrumbado. En el fondo, esta nueva actitud ante la Guerra Civil es un mi opinión un síntoma más de la creciente bipolarización maniquea de la sociedad española actual, que por otra parte presume de boquilla de ser tan “tolerante”: hoy en día o se es ateo o católico integrista, o nacionalista español o nacionalista periférico (ambos a ultranza). Los matices intermedios se han perdido, quizá para siempre. Ser centrista se ha convertido hoy en día en un grave insulto en los principales medios de comunicación escritos, orales y audiovisuales (con especial virulencia en la radio, con unos locutores y tertulianos endiosados porque los oímos pero no los podemos ver, como si fueran la mismísima divinidad). Los dos grandes partidos se alejan del centro político a mayor velocidad que las galaxias se alejan unas de otras: lo que en el Cosmos es consecuencia de un Big Bang, aquí en España podría ser la causa.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Unos y otros nos hacen creer que la España de la Guerra Civil fue un paraíso perdido de la polarización y la pureza ideológicas. Unos recuerdan a los pobrecitos asesinados en Paracuellos, otros esgrimen a las manidas Trece Rosas. Son sus héroes, los que murieron por un ideal claro, sin asomo de duda. Pero quizá en aquella España no todo fuera blanco o negro, azul o rojo. Quizá ya hubo disidentes, gente que dudaba, que se sintió traicionada por la férrea dictadura de uno u otro signo. Pero no interesan: son, como diría Al Gore en otro orden de cosas, “una verdad incómoda”. Unos recuerdan que García Lorca fue cobardemente asesinado; los otros, deficitarios en intelectuales, contraargumentan con los asesinatos de Maeztu o Muñoz Seca. Pero pocos tienen interés en recordar hoy en día que Unamuno, en principio entusiasta con el alzamiento, le plantó cara a Millán Astray en la Universidad de Salamanca y fue recluido en un arresto domiciliario hasta su muerte un par de meses después. Pocos quieren recordar, si no fuera por el testimonio de un extranjero, George Orwell en Homenaje a Cataluña, la tremenda caza de brujas a que fue sometido el POUM trotskista en la convulsa Barcelona de 1937: su líder Andreu Nin fue llevado a una checa en Madrid por agentes estalinistas que durante los interrogatorios, según cuentan algunas fuentes, lo despellejaron vivo. Tampoco interesa el testimonio de Orwell, quien fue sometido a un consejo de guerra por negarse a disparar a un soldado franquista que salía desarmado de una letrina, episodio que nos recuerda al del miliciano Miralles salvando la vida del escritor Rafael Sánchez Mazas. No interesan. La izquierda no quiere recordar esas absurdas luchas por la pureza ideológica que siempre la han perseguido. Tampoco sabemos cuántos militares del bando nacional descontentos con Franco murieron en extraños accidentes de aviación, ni las víctimas producidas por las rencillas internas entre carlistas y falangistas. No le interesan a la derecha.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cada uno cuenta la historia según le va, según lo que le ocurrió a algún ancestro, y por lo visto lo que mola es destacar la pureza ideológica de los implicados en el conflicto. Pero como hemos visto no todos fueron tan seguros, disciplinados y “leales”, y quizá haya muchos más en la memoria de muchas familias. Permitan que les cuente un ejemplo cercano.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Juan Capuz Artiga nació en 1903 en una familia pequeño-burguesa de Valencia. Demasiado indisciplinado para continuar unos estudios académicos, prefirió seguir la tradición menestral y se hizo cargo del taller de carpintería familiar, donde llegó a diseñar muebles vanguardistas para la época. Ello no le impidió continuar por libre su formación cultural: era ávido lector y llegó a acumular más de quinientos libros que he heredado y entre los que se encuentran un Quijote de 1848 (escribo este artículo en el día del libro), la edición original de la &lt;em&gt;Historia de la revolución española&lt;/em&gt; de Blasco Ibáñez publicada en París en 1892, casi toda la obra completa de Pío Baroja y Pérez de Ayala, ediciones de las obras de Santa Teresa, Dostoyevski y Rubén Darío, así como la Guía del socialismo de Bernard Shaw y Mi vida de Trotski. También cultivó la amistad con escritores e intelectuales que le firmaron algunos de aquellos libros. Fiel republicano, mantuvo estrechos vínculos con la familia Blasco Ibáñez. Defensor de ideas laicas y progresistas, fue gran amigo del pintor y cartelista Josep Renau, de quien fue padrino en la primera boda civil que se celebró en la Valencia republicana y de quien todavía conservamos algunos recuerdos personales que sobrevivieron al inquisitivo control de los años de posguerra. Aplaudió la llegada de la República como una nueva era de cambio y progreso para España. Pero no tardó en sentirse desencantado. Tenía primas que eran monjas y vio con alarma los estallidos de anticlericalismo y la quema de conventos. Una vez iniciada la Guerra Civil, se sintió cada vez más incómodo en una República dominada por el PCE estalinista. Quiso protestar y se unió a un grupo de personas que quisieron denunciar la dictadura estalinista. Una traición interna les delató. Sometido a un juicio también por traición y atendiendo a su fama, se le concedió la rara venia de retractarse de sus actos. Pero no quiso. Contestó que lo había hecho con los cinco sentidos y que cien años que viviera, cien años que lo volvería a hacer igual. Ante el pelotón de fusilamiento, el republicano y laico Juan Capuz gritó que moría “por Dios y por España”: fue su último testimonio de rebeldía ante una República que lo había traicionado. Tenía 34 años. Dejaba una viuda y una hija de seis años. Fue enterrado en Paterna, donde también reposan miles de republicanos víctimas de la represión franquista. Un par de años más tarde, su viuda (de segundo apellido Miralles, como el miliciano de la novela de Javier cercas: todos somos familia) coincidió con la viuda de un prisionero republicano que acababa de ser represaliado, la cual llevaba de la mano a un niño de corta edad. Cuando aquélla le preguntó de qué bando era su marido muerto hacía un par de años, mi abuela le contestó: “Eso no importa. Lo único que importa es que su hijo no tiene padre y mi hija tampoco tiene padre. Eso es lo único que importa”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En aquella España gris no todo fue blanco o negro, rojo o azul. Hubo muchos españoles que dudaron, que disintieron, que se sintieron traicionados. Y fueron los primeros en pagarlo con su vida. Pero hoy en día su historia no interesa, porque no encaja con las normas, no se corresponde con el modelo maniqueo oficialista de buenos y malos: son una verdad incómoda. Pero sin su recuerdo difícilmente podremos llegar a construir un panorama real, verdadero y cabal de nuestra memoria histórica.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-6102101621056368036?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/6102101621056368036/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/memoria-historica.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/6102101621056368036'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/6102101621056368036'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/08/memoria-historica.html' title='memoria histórica'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-6964894117499310623</id><published>2010-07-31T22:04:00.007+02:00</published><updated>2010-08-03T20:21:18.830+02:00</updated><title type='text'>bodas de hambre</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;LOS ARTÍCULOS DE “EL POBRECITO HABLADOR”&lt;br /&gt;(I: 2007-2008)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Gómez Capuz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;BODAS DE HAMBRE &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy en día, el españolito medio de mediana edad nunca pasa hambre. Para algo somos ahora un país rico y tierra de promisión. Que lo españolitos de otros tiempos sí pasaran hambre es algo que se encargan de recordarnos diariamente nuestras madres: “tendrías que haber pasado hambre, como nosotros”, “una guerra y hambre es lo que os haría falta haber pasado”. El recuerdo del hambre es ubicuo y me atrevería a decir que se convierte en la tercera obsesión de nuestras madres, después de lo de “ten una buena seguida y forma un hogar” y lo de “no te bañes hasta después de hacer la digestión”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esta ley general tiene una dolorosa excepción. En efecto, hay un acontecimiento social en el que los españolitos medios pasamos hambre. Mucha hambre. Me refiero a las bodas de hoy en día. No a las bodas de hace unos veinte años, donde cualquiera se ponía ciego de comida y de bebida, quizá porque nuestros mayores que pasaron hambre se esforzaban para que hasta la boda de los más humildes se convirtiera en una versión actualizada de las bodas de Camacho. Pero ¡ay las bodas de ahora!, deles Dios mal galardón. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las bodas de ahora son muy raras y hay muchos detalles en ellas que no acabo de entender. Para empezar, la mayoría celebran el convite (que es lo que importa) en una especie de hoteles alejados a veinte kilómetros a la redonda de cualquier núcleo habitado. Antiguamente podía ocurrir que algún convite se celebrara en el hotel cercano a un aeropuerto, lo cual tenía –hasta cierto punto– un toque romántico tipo &lt;em&gt;Casablanca&lt;/em&gt; . Pero ahora se trata de hoteles enclavados en lo más agreste del campo, a lo sumo cercanos al desvío de una autovía. Hoteles cuyo edificio en sí es una mierdecilla postmoderna, pero que están rodeados de mucha zona verde, acondicionada con carpas y sillas de cine de verano, seguramente para imitar las bodas yanquis que salen en las películas y las teleseries. Y si la boda es civil, puede ocurrir que te tengas que chupar también la ceremonia allí mismo, en sillas incómodas y asediado por escuadrones de mosquitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como las bodas se celebran tan lejos de la civilización, ocurre que los novios deben fletar un par de autobuses para llevar allí a los invitados que no conducen y a los que conducen pero prevén que van a acabar tan ciegos que si vuelven en coche perderán más puntos que en un concurso de traslados. Y entonces te encuentras embutido en un autobús, rodeado por gente de todas las edades vestida con sus mejores galas, cantando Acelera, conductor de primera&amp;nbsp; o &lt;em&gt;Qué buenos son los padres escolapios&lt;/em&gt;, como si se hubiera producido un flash back y hubiéramos vuelto al colegio en los años del &lt;em&gt;Cuéntame&lt;/em&gt; .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ese espejismo de haber vuelto a los años setenta y poder disfrutar de una cena opípara típica de las bodas de antaño se desvanece en cuanto llegas al moderno hotel en tierra de nadie. Yo creo que lo de llevarte en autobús a ese remoto lugar es una trampa, porque cuando descubres la engañifa del menú, te encuentras atrapado y no puedes volver a tu casa a pedir una pizza. Así los novios y el hotel evitan que nadie los deje en mal lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El extraño menú de estas nuevas cenas de boda suele comenzar con unos aperitivos que sirven los camareros mientras estás en la amplia zona verde saludando a los parientes y protegiéndote de los mosquitos. De nuevo se trata de una copia de los usos yanquis: parece que los que diseñan este tipo de convites se pasan todo el tiempo de ocio viendo teleseries norteamericanas, y se piensan que estamos en el Valle de San Bernardino cuando en realidad vivimos a orillas del Mediterráneo. El problema es que hay algunos invitados que ya son verdaderos especialistas en esta nueva versión 6.0 de los aperitivos y copan literalmente el trayecto de los camareros, con lo cual lo normal es que el invitado bisoño no pille nada de comida y tenga que mirar luego la carta del menú para saber lo que en un mundo posible kantiano podría haber comido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero lo peor viene cuando entras al comedor. Ahora comeré algo, dices. Y te entusiasmas al ver platos de diámetro similar al del planeta Júpiter, pero vuelve a ser una vaga y vana ilusión. Porque las reglas de la nouvelle cuisine&amp;nbsp; o cocina de autor predican una relación inversamente proporcional entre el diámetro de los platos y el contenido que hay en ellos: parafraseando el Poema de Mío Cid, “¡qué buen plato, si oviere buen manjar!”. De nuevo se te cae el alma a los pies, y te suenan las tripas, cuando compruebas que en aquellos platazos sólo hay unas pocas menudencias, como si fuera la ración de una top-model o de un bebé. Unas cosas rarísimas, que parecen cagarruchas de periquito y que los apóstoles de la cocina de autor&amp;nbsp; llaman virutas&amp;nbsp;&amp;nbsp; y espuma&amp;nbsp; de no sé qué. Y además, debidamente deconstruido, para que el pobre comensal sea incapaz de establecer relación gestáltica alguna entre lo poco que tiene en el plato y la forma de cualquier manjar vagamente conocido. O sea, cagarruchas. Pero, sobre todo, siempre presentado en ese ambiguo estado de la materia llamado espuma&amp;nbsp; (para mí que esta gente tuvo un trauma freudiano infantil con la espuma de algo y nos lo intenta contagiar a todos). Después viene el sorbete&amp;nbsp; de si sé cuántos, pero sigue sin ser algo sólido que llene las sufridas tripas. Finalmente, llega el plato principal, que suele ser un trocito de carne medio cruda con más hueso que chichi y una guarnición más escasa que la de El Álamo al final de la película. Nueva desilusión. Y sólo al final, consigues una exigua porción de la tarta nupcial repartida entre trescientos invitados, pero la devoras con avidez. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final sales con más hambre que Carpanta y el Lazarillo, a dieta de buñuelos de viento (o de espuma), habiendo comido menos que Peter Sellers en &lt;em&gt;El guateque&lt;/em&gt;&amp;nbsp; o que Torrente en un restaurante chino. Y deseas que el autobús te devuelva cuanto antes a la civilización. Y a tu nevera.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-6964894117499310623?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/6964894117499310623/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/07/bodas-de-hambre.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/6964894117499310623'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/6964894117499310623'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/07/bodas-de-hambre.html' title='bodas de hambre'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4899442426529955407.post-6371492203684803653</id><published>2010-07-31T21:50:00.007+02:00</published><updated>2010-08-03T20:16:48.342+02:00</updated><title type='text'>Apología de Rodolfo Chiquilicuatre</title><content type='html'>LOS ARTÍCULOS DE “EL POBRECITO HABLADOR”&lt;br /&gt;(I: 2007-2008)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Gómez Capuz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;APOLOGÍA DE RODOLFO CHIQUILICUATRE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NOTA: Este artículo fue redactado en abril de 2008 y enviado a esta revista a finales del mismo mes, sin saber entonces qué papel desempeñaría nuestro representante en Eurovisión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La reciente elección, por abrumadora mayoría popular, de la canción &lt;em&gt;Baila el chiki-chiki&lt;/em&gt;&amp;nbsp; de Rodolfo Chikilicuatre, no ha dejado indiferente a nadie. Frente al entusiasmo de muchas personas, sobre todo gente joven, sesudos analistas han puesto el grito en el cielo, se han rasgado las vestiduras&amp;nbsp; y lo han interpretado como una de las señales del fin del mundo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la propia gala en la que se eligió la canción ganadora, conducida por una Raffaela Carrà que sigue moviendo las cervicales casi tanto como la niña del Exorcista, el patriarca Uribarri entonó su particular versión del tópico latino del ¡o tempora, o mores!, manifestando su disgusto por la elección de esta canción y llegando a afirmar que hubiera preferido incluso a los Mojinos Escozíos como dignos representantes de la nación española (lo más llamativo del asunto es que un señor mayor como Uribarri conociera quiénes son los Mojinos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo visto, parece ser que la canción de &lt;em&gt;Baila el chiki-chiki&lt;/em&gt;&amp;nbsp; ha conseguido poner de acuerdo, sea a favor o en contra, a amplios sectores de la población española, lo cual ya es de por sí un enorme mérito, sobre todo si recordamos aquellas palabras de un viajero inglés por la atávica España del siglo XVIII: es más fácil poner de acuerdo a todo el mundo que a una docena de españoles. ¿Están ustedes de acuerdo con esa afirmación?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, la prueba más convincente de que esta canción ha logrado poner de acuerdo a numerosos españoles, e incluso a los que siempre han sido enemigos irreconciliables, la constituye la reacción de dos periódicos que siempre han estado acostumbrados a encontrarse en posesión de la verdad absoluta y a pontificar desde ella: &lt;em&gt;El Mundo&lt;/em&gt;&amp;nbsp; y &lt;em&gt;El País&lt;/em&gt;&amp;nbsp; (aunque también he de reconocer que soy un lector asiduo de ambos periódicos; a lo mejor es que soy masoca ). En sendos titulares, mostrados en su programa por Andreu Buenafuente –“autor intelectual de la canción”, como lo hubieran calificado ambos periódicos, si remedamos sus tediosos y tendenciosos reportajes sobre el juicio del 11-M– los dos medios (¿se llaman así porque sólo dicen “medias” verdades?) se despachan a gusto contra la canción. &lt;em&gt;El Mundo&lt;/em&gt;&amp;nbsp; sentencia diciendo que se trata de “una irresponsabilidad y una tomadura de pelo”, como si el propio Festival de Eurovisión (sobre todo desde que está controlado por los países liliputienses y ruritanos del Este de Europa) no lo fuera, o como si –como apuntó con acierto el propio Buenafuente– este periódico no cometiera también irresponsabilidades. Incluso &lt;em&gt;El Mundo&lt;/em&gt;&amp;nbsp; podría haber llegado más lejos y señalar al culpable de tamaño desafuero: me imagino que habrían mencionado los nombres de Felipe González, Rodríguez Zapatero o Mariano Rajoy, si nos atenemos a la actual línea editorial del periódico; pero parece que los aprendices de Goebbels estaban de bajón y no llegaron a tanto. Ahora bien, el análisis –también desde la verdad absoluta– que hace &lt;em&gt;El País&lt;/em&gt;&amp;nbsp; no tiene desperdicio y resulta mucho más contundente: afirman que esta canción “representa lo más mugriento de la mal llamada música popular”. O sea, que según &lt;em&gt;El País&lt;/em&gt;, Buenafuente y sus actores son los epígonos de Paco Martínez Soria, Alfredo Landa y los hermanos Ozores. Parece que ni siquiera el hecho de que, según dicen, la música de la canción la haya compuesto el cantautor Pedro Guerra les salva de tan oprobioso comentario; porque es sabido que todos los cantautores –excepto María Ostiz– son de izquierdas, e incluso –si seguimos las palabras siempre sabias de Miguel Ángel Rodríguez (MAR)– de “extrema izquierda”. Por lo visto, algo hay en los neurotransmisores cerebrales&amp;nbsp; –Punset &lt;em&gt;dixit&lt;/em&gt; – de los redactores de &lt;em&gt;El País&lt;/em&gt;&amp;nbsp; que les ha hecho asociar la letra de esta canción con los estereotipos casposos del cine español del tardofranquismo. En mi opinión, la base de esta asociación es mucho más sencilla: la letra de la canción es políticamente incorrecta, y para &lt;em&gt;El País&lt;/em&gt;&amp;nbsp; todo lo políticamente incorrecto es “facha, casposo y mugriento”, ergo, la letra de esta canción es “facha, casposa y mugrienta”, no importa quiénes sean sus autores o sus patrocinadores. Y si seguimos este razonamiento, de poco hubiera servido la “alternativa Uribarri” de poner en su lugar a los Mojinos Escozíos, porque son los más políticamente incorrectos de todos. Resulta curioso que lo políticamente incorrecto, visto por algunos –entre ellos, Buenafuente en sus monólogos, Mojinos en sus canciones, &lt;em&gt;El Jueves&lt;/em&gt;&amp;nbsp; en su revista y yo mismo en mis artículos– como una liberación frente a las cortapisas de esta nueva censura seudo-progre, sea interpretado sistemáticamente por los apóstoles de lo “progre” como una prueba irrefutable de fascismo casposo y mugriento equiparable al cine del landismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hecho, si nos ponemos a elucubrar extrañas teorías sobre los valores ideológicos de la letra de &lt;em&gt;Baila el chiki-chiki&lt;/em&gt;, sería muy fácil encontrar una interpretación que justificaría, entre otras cosas, el hecho de que haya conseguido poner de acuerdo –a favor o en contra– a amplios sectores de la población española. En mi opinión, &lt;em&gt;Baila el chiki-chiki&lt;/em&gt;&amp;nbsp; es un canto a la armonía universal, comparable a la Canción de la Alegría&amp;nbsp; de Beethoven, himno de la Unión Europea, y por tanto (ergo ) se trata de una canción digna de ganar el glorioso Festival de Eurovisión. Si repasamos la letra de la canción, veremos que el baile del chiki-chiki tiene un poder subyugante e hipnótico capaz de lograr la armonía entre colectivos muy distintos (“lo bailan los heavies y también los freakies”), entre distintas generaciones (“lo baila mi madre y también mi abuela”), entre políticos enfrentados (Zapatero y Rajoy), y entre éstos y caudillos bananeros belicosos (Hugo Chávez), e incluso consigue la tan ansiada armonía interracial (“lo baila mi mulata con las bragas en la mano”) sin tener que recurrir a la Alianza de Civilizaciones. Se trata de una canción capaz incluso de devolver la vida a los muertos, como le ocurre al padre Damián (por cierto, la alusión al velatorio del padre Damián y al tigre puma confieren a la canción un aura de realismo mágico que puede resultar muy grata a los pueblos hispanoamericanos). Así que cuando llegue el 24 de mayo y Rodolfo salga en el puesto 22 (veintidó, veintidó, como decía el dúo Sacapuntas, otra muestra de humor casposo y mugriento, según algunos), sólo cabrá decir: “buenas noches y buena suerte”.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4899442426529955407-6371492203684803653?l=articulospobrecitohablador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/feeds/6371492203684803653/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/07/apologia-de-rodolfo-chiquilicuatro.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/6371492203684803653'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4899442426529955407/posts/default/6371492203684803653'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://articulospobrecitohablador.blogspot.com/2010/07/apologia-de-rodolfo-chiquilicuatro.html' title='Apología de Rodolfo Chiquilicuatre'/><author><name>pobrecito hablador</name><uri>http://www.blogger.com/profile/12010723330750581215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
